Bad news para Google

Publicado en Letra P el 13 de abril de 2020

Bad news para Google

La orden de la Autoridad de la Competencia de Francia para que Google negocie con editores y agencias de noticias altera el algoritmo de la economía de las noticias digitales.

por Martín Becerra

Pin en Max Beckmann, Otto Dix, George Grosz

En un caso que toca la médula de las tensiones entre las plataformas digitales globales y los medios de comunicación, la Autoridad de Competencia de Francia ordenó a Google pagar a los editores de diarios, a cámaras de la prensa y a la Agencia France Presse (AFP) por el uso de los contenidos de los medios de comunicación en las noticias y búsquedas de la plataforma (Google News y Google Search). El organismo antimonopolio francés afirmó en un comunicado del 9 de abril haber constatado “un daño grave e inminente” por parte de Google al sector de la prensa, basado en su “posición dominante” en el mercado de publicaciones digitales. “Los motores de búsqueda como Google representan entre el 26% y el 90% del tráfico redirigido a sitios web de noticias”, documentó la “Autorité de la Concurrence”.

Google tendrá tres meses para acordar con las empresas de medios la contraprestación. Es decir que el tipo de remuneración dependerá de la negociación “equilibrada” entre Google y los medios franceses y será retroactiva a octubre de 2019 en que entró en vigencia la nueva ley de derechos de autor en Francia, que adapta la directiva europea, renovada en abril del año pasado. Para posibilitar ese equilibrio es que intervino la Autoridad estatal de la Competencia, que es independiente del gobierno galo, pues la asimetría entre el poder de Google y de los editores franceses es manifiesta.

Durante la negociación, la orden del organismo antimonopolio roza la propia política del algoritmo de Google, que deberá sostener un principio de neutralidad en la forma en que indexa, clasifica y presenta los contenidos protegidos de los editores y agencias, así como mantener la visualización de extractos de texto, fotografías y videos de acuerdo con los métodos elegidos por el editor o la agencia de prensa correspondiente.

Google había cambiado su política con la nueva ley de derechos de autor y conexos. Así, la compañía decidió unilateralmente que ya no mostraría extractos de artículos, fotografías, infografías y videos dentro de sus diversos servicios (Google Search, Google News), a menos que los editores le den autorización gratuita y cedan, sin contraprestación, sus derechos.

Por ello, la mayoría de los editores de prensa concedieron autorización a Google para el uso y la visualización de su contenido protegido, sin que mediara negociación y sin recibir remuneración del gigante tecnológico. Además, como parte de la nueva política de visualización de Google, las licencias otorgadas por editores y agencias de prensa le ofrecen la posibilidad de tomar más contenido que antes. Estas nuevas condiciones fueron definidas por la Autoridad de la Competencia como “desleales” para editores y agencias de noticias.

Google dijo que acatará la orden, que se inscribe en la nueva regulación de derechos de autor europea, si bien subrayó que la decisión es “provisional”, o sea que no está en firme. No obstante, el avance del expediente iniciado por el sector de la prensa puede sumarle disgustos a la compañía creada en 1998 y dirigida por Sundar Pichai, porque la Autoridad de la Competencia de Francia está relacionando la demanda con las fuertes barreras de entrada en el mercado de plataformas de búsqueda y catálogo de recursos online que suponen no tanto el desarrollo de una tecnología apropiada para el motor y el algoritmo, sino los efectos de red de la economía digital que obturan el surgimiento de competencia real para Google.

En el marco de su investigación, el organismo antimonopolio puntualiza que Google:

  • Impone condiciones comerciales desleales a editores y a agencias de noticias, lo que inhabilita negociaciones justas en materia de visualización de los contenidos producidos por los medios de comunicación;
  • Elude la ley de derechos de autor (europea y francesa) al decidir unilateralmente que la única posibilidad de visualización de ciertos contenidos de los medios es la cesión gratuita de derechos por parte de éstos, por lo que contraviene el objetivo de la norma legal, que establece que las grandes plataformas digitales paguen una remuneración por el uso de esos contenidos, para lo cual deben además proporcionar información necesaria para establecer criterios de remuneración, a lo que Google se ha negado;
  • Discrimina a los medios al aplicar un principio de remuneración cero a todos los editores sin examinar sus respectivas situaciones y la de los contenidos protegidos según los criterios normados por la ley.

Como señaló Enrique Pérez en Xataka, la decisión recuerda el antecedente del canon que había impuesto España en 2014, para que Google pague a los productores de noticias de ese país en concepto de derechos de autor, y que terminó en la draconiana decisión del gigante tecnológico de cerrar Google News en España, con importantes consecuencias para medios de distinta escala, pero sobre todo de los más pequeños, la mayoría de los cuales perdió exposición pública.

De hecho, sin la intervención de la Autoridad de la Competencia, los medios se sienten obligados a aceptar condiciones que les son desfavorables. En palabras del CEO de uno de los grupos editoriales más grandes de Europa, Mathias Döpfner (Axel Springer), “en lenguaje claro y sencillo, nosotros –y  muchos otros– dependemos de Google. Google tiene  el 91,2% de la cuota del mercado alemán de los motores de búsqueda. En este caso, la frase “si no le gusta Google, puede darse de baja de sus listados e irse a otra parte” es casi tan realista como recomendarle a un adversario en el terreno de la energía nuclear que deje de usar  electricidad. Sencillamente, no puede hacerlo en la vida real… a menos que quiera unirse a los amish”.

Por consiguiente, sólo la intervención de la política pública puede atenuar la asimetría que se manifiesta en el mercado de publicaciones digitales. Así, este caso muestra que la regulación en el sector de las comunicaciones no tiene por qué ser un mero adorno, sino que tiene efectos materiales; tampoco tiene por qué recortar derechos o libertades, sino que puede ampliarlos o consolidarlos; y que no tiene por qué ser anacrónica; sino que puede proyectar nuevos horizontes.

La disputa por el “nuevo algoritmo” de la economía de las noticias digitales hasta ahora involucra a grandes plataformas (Google) y a medios de comunicación más o menos poderosos (diarios, agencias de noticias). La voz y la representación de los usuarios, que son al fin y al cabo los sujetos destinatarios de la circulación de la información pública cada vez más dependiente de soportes digitales, hasta ahora están ausentes de la discusión.

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