Etiquetas

, , , , , , , , ,

Publicado en Perfil el 1 de julio de 2018

Cablevisión + Telecom: la hipérbole de la concentración

por Martín Becerra (@aracalacana)

Follower_of_Jheronimus_Bosch_Christ_in_Limbo (1)

La fusión Cablevisión/Telecom es la hipérbole de la concentración de las comunicaciones tradicionales (medios y telecomunicaciones), con la que los accionistas del Grupo Clarín alcanzan su máximo nivel de dominio. En las vísperas de la derrota de la selección argentina en el Mundial de Rusia ante Francia, el gobierno de Mauricio Macri aceleró la aprobación definitiva de un movimiento agresivo e inédito que el conglomerado había anunciado exactamente hace un año.

 

La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), como antes el ente gubernamental de comunicaciones ENaCom, adaptaron sus resoluciones a los intereses representados por Héctor Magnetto y David Martínez (Fintech), socio minoritario en la fusión más grande de la historia de la comunicación en toda América Latina. Las condiciones que imponen para bendecir la fusión son al mismo tiempo tenues y parciales: así, la devolución de espectro radioeléctrico, la conveniente cesión de 140 mil clientes de conexión a Internet prestados por Arnet (ADSL) en lugares donde opera Fibertel (Cablevisión) con redes más robustas y, sobre todo, la ausencia de exigencias serias, llaman la atención si se compara esta noticia con mega concentraciones empresariales en el resto del mundo.

 

La CNDC y el ENaCom dependen de Macri y sus autoridades le reportan a él, por lo que si alguna duda cabe, la letra chica de la fusión fue decidida políticamente por la máxima conducción del Estado. Su antecedente, comparativamente más modesto, es la fusión de Multicanal y Cablevisión, también vía autorización presidencial, pero de Néstor Kirchner (el 7 de diciembre de 2007, dos días antes de que asumiera Cristina Fernández).

 

El gobierno eludió considerar las enormes ventajas competitivas que tendrá de ahora en más Telecom por ser sus dueños los únicos en la Argentina presentes en todos los segmentos de las comunicaciones, desde la producción de papel de diarios, el manejo de las principales redes audiovisuales abiertas y de pago, la telefonía fija y móvil y la conexión a Internet. Esa cualidad que distingue a Telecom y al Grupo Clarín de cualquier otro competidor, y que representa una posición única en su tipo en toda América Latina y le abre la oportunidad de distorsionar precios mayoristas y minoristas, acceso y exclusión de contenidos, fue soslayada por el examen de la CNDC y violenta el artículo 42 de la Constitución Nacional, además de la vieja y la nueva norma legal sobre competencia.

 

El motivo de la fusión es la convergencia de las comunicaciones, lo que impulsa a asociarse a los productores de contenido con los proveedores de conectividad. La suma de Cablevisión y Telecom, por la cantidad de mercados y eslabones productivos que abarca, es una concentración inédita en Latinoamérica. Su carácter conglomeral y convergente introduce una problemática nueva y demanda un abordaje integral, es decir, no sectorizado. Sin embargo, la resolución oficial evadió intencionalmente el examen de esa cualidad convergente al centrar sus leves recomendaciones en el sector específico de banda ancha fija.

 

Así, algo tan modesto y minimalista como exigirle un precio de referencia nacional para sus servicios domiciliarios y personales a la fusionada, que tendrá poder significativo de mercado en conexión fija y móvil a Internet, telefonía fija y móvil, y televisión de pago, fue descartado de plano por la aprobación gubernamental. Las decisiones políticas que vienen acompañando la estrategia expansiva del Grupo Clarín desde que asumió Macri son reactivas a condicionamientos que busquen defender el interés público amenazado por la hiper concentración. Lo que sería el núcleo de un argumento técnico de inspiración liberal al considerar una fusión de semejante escala en economías como la inglesa, la francesa, la alemana e incluso la mexicana, en la agenda estatal de la Argentina hoy son sutilezas. La razón de Estado se mimetizó con el interés del más grande de los privados.

 

Anuncios