Contenido local e interés público

Publicada en Revista Colsecor el 25 de enero de 2018

Contenido local e interés público

 

Por Martín Becerra | Prof. e Investigador en la UBA, UNQ y Conicet

Ethan Murrow

 

Uno de los aspectos menos abordados y sin embargo más preocupantes de la transformación radical del ecosistema de medios de comunicación en todo el mundo es la desaparición de los productores y difusores de noticias y eventos locales que, en un escenario de concentración a gran escala de las comunicaciones, dejan de ser asunto de interés de los conglomerados dominantes del sector. Organizaciones como Reporteros Sin Fronteras describen el impacto de la digitalización de las comunicaciones en el periodismo local como un proceso grave, disruptivo y avasallador. Pero este desenlace fatal, que en la Argentina sólo en 2017 alcanzó a numerosos medios de comunicación de todos los tamaños y alineamientos político/ideológicos, podría evitarse en muchos casos y atenuarse en otros.

El desenlace es inevitable si se dejan la información y la cultura en manos del mercado exclusivamente y si se consagra su funcionamiento a la ley del más fuerte. Entonces sí, la desaparición de especies tiende a la progresiva desertificación de la comunicación local en primer lugar y, luego, amenaza la escala regional. Hay dos consecuencias visibles de ello: la pérdida de empleos y la disminución de perspectivas, géneros y puntos de vista en circulación en una sociedad. Consecuencias que son más dolorosas en ciudades y pueblos pequeños y medianos que en muchos casos ya quedaron sin prensa local y que en la actualidad ven que sus emisoras de radio y tv están al borde del cierre, toda vez que allí la escala económica es inferior a la de los grandes centros urbanos.

Además, en un contexto que a nivel normativo alienta la absorción de pequeños emprendimientos por parte de grandes grupos económicos y que en lo político descuida la promoción de la cultura local, la expectativa de supervivencia de empresas y actores no dominantes de la Argentina profunda es menguante.

Con todo, podría haber mejores noticias, aún en el complejo panorama global: si en lugar de adoptar un rol de espectador indolente el Estado formulara políticas activas, rescatara la concepción de que la cultura y la información tienen interés público -concepción inserta en la Constitución Nacional- y que su acceso diverso es imprescindible para la construcción de una sociedad democrática. Entonces sería posible aprovechar la potencialidad de las tecnologías digitales para alentar la producción de noticias y entretenimientos en el ámbito local. La cultura es, además de un espacio de identificación y recreación de valores y sentidos, un sector económico que genera empleo, riqueza y que colabora con la ampliación de las competencias intelectuales más amplias en la sociedad. Ello implica, claro está, asumir que no se trata de un sector librado a la mítica mano invisible del mercado sino que, como muchos otros servicios de interés relevante, precisa de apoyos con reglas de juego estables.

El interés público justifica la activa promoción de la cultura y las comunicaciones -tal como sostiene la Convención de la UNESCO para la Diversidad Cultural de 2005, ratificada por la Argentina y otros 143 países-, mediante sistemas de aliento directo, subsidios y concursos para promover la generación de contenido local, nacional, independiente y diverso. Sin apoyo público la cinematografía, el teatro, la edición de libros y la música no comercial perecerían, no sólo en la Argentina sino también en países centrales con potentes mercados como Francia, Alemania o Italia. Parte de esta importancia está reconocida en la legislación sobre comunicaciones que promueve a actores locales en ciudades de menos de 80 mil habitantes.

Por otro lado, gracias a la intervención de la Comisión Europea, de los tribunales europeos de competencia y justicia y, más recientemente, del Congreso de EEUU, los gigantes globales de Internet van tomando consciencia de que se necesita mucha mayor transparencia y garantías de rendición pública de sus procedimientos con los datos personales y colectivos que recolectan y gestionan. Parte de un nuevo ecosistema de comunicaciones podría estimular la circulación y jerarquización de contenidos locales en pos de un compromiso más sólido con la sostenibilidad de las comunidades. Para ello, nuevamente, es necesario que los Estados refuercen la noción de interés público ligada la cadena de producción y circulación social de información y cultura.

Estas oportunidades no estarán abiertas por siempre ni son excluyentes del contexto argentino, aunque en este caso interpela de modo directo las acciones definidas por el gobierno de Mauricio Macri tanto en lo que respecta a su fondo, como también a los métodos de toma de dichas decisiones.

 

 

Artículo 2 (inciso 7) de la Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales de la UNESCO (2005),  ratificada por la República Argentina:

“El acceso equitativo a una gama rica y diversificada de expresiones culturales procedentes de todas las partes del mundo y el acceso de las culturas a los medios de expresión y difusión son elementos importantes para valorizar la diversidad cultural y propiciar el entendimiento mutuo.”

4 Comments

  1. En relación con la cinematografía, es interesante leer en importantes medios argentinos: “estas peliculas las pagamos todos”, sin que se mencione a las peliculas inglesas, francesas, irlandesas, etc con apoyo económico oficial.

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