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Publicado en Colsecor Revista el martes 17 de enero de 2017

Nuevo continente para el contenido audiovisual

por Martín Becerra (*)

¿Qué tienen en común la reciente compra de la red Telefé por Viacom, uno de los cinco mayores conglomerados multimedios del planeta, con el lanzamiento de aplicaciones con las que cableoperadores ofrecen su programación o su catálogo (o ambos) para que sus abonados accedan a través de cualquier dispositivo en línea (como es el caso de Cablevisión Flow) o la difusión de nuevos servicios de “tv a la carta” que funcionan en streaming sobre Internet (es decir que no se precisa estar abonado a un cableoperador) como HBO GO, que comercializa COLSECOR? El denominador común es que los contenidos audiovisuales, producidos en gran medida por la industria televisiva, se adaptan como plato principal del menú de la convergencia entre medios, telecomunicaciones e Internet.

En países donde la conectividad a Internet es más extendida y robusta, como Gran Bretaña, el promedio de exposición de la población a contenidos audiovisuales no sólo no ha decaído en los últimos años sino que, por el contrario, crece. Claro que ese interés ascendente –en todas las franjas etarias y en todos los sectores socioeconómicos- aparece por ahora fragmentado cuando se observa, por un lado, cómo se accede a esos contenidos y, por el otro, a través de qué dispositivos se canaliza el acceso.

La televisión que transmite en forma lineal y consecutiva una programación cuya secuencia define el programador (la emisora de tv), sea abierta o por cable, es una parte del nuevo escenario audiovisual. Hace 15 años no era una parte sino el todo. La pantalla del televisor es, hoy, uno más entre los dispositivos de acceso a contenidos audiovisuales. El pasaje de la tv lineal a un escenario audiovisual desprogramado, conectado por banda ancha y accesible a través de dispositivos móviles es el signo de estos tiempos. Cambia el continente en que los contenidos, sean informativos, de entretenimiento o de conexión y comunicación, circulan socialmente.

Esa es la llave que abre la interpretación de los movimientos de la industria y permite comprender tanto las compras y fusiones en todo el mundo (de las que la venta de Telefé por parte de Telefónica es un ejemplo), como las apuestas diversas por nuevas estrategias de edición, distribución y comercialización de contenidos; estrategias lineales y sincrónicas, como en el caso de paquetes de señales deportivas en EEUU, o por catálogo, como es el caso de Netflix o HBO GO.

Al adoptar a Internet como plataforma de distribución, son las condiciones de conectividad, transparencia y descarga de datos las variables que influyen en el acceso a contenidos por vía de distintos dispositivos en el momento en que cada persona desea verlos y no cuando el programador lo decide. El carácter variable de la conectividad depende a su vez de la infraestructura de la red, de la capacidad de los operadores (dado que hay que considerar redes fijas y móviles) y del precio del abono. En efecto, el nuevo escenario audiovisual es, por definición, un sistema de abonos que combina el pago por banda ancha fija con el pago por la red móvil y, en muchos casos, a un paquete de contenidos comercializados por el cableoperador o por el proveedor del catálogo (como Netflix). Este es el continente, nuevo, para una industria competente en la producción de contenidos masivos.

Las condiciones materiales de ese continente imponen una lógica que, en ausencia de políticas públicas que garanticen conectividad, servicios de calidad, ausencia de discriminación en los contenidos y precios razonables, dificulta el acceso amplio de la población a los contenidos audiovisuales, así como a información local y nacional necesaria para poder tomar decisiones y formar opinión sobre los asuntos de interés público. Si las políticas públicas trascienden la atención a la “competencia” entre actores con lógica de mercado, entonces el nuevo escenario audiovisual podrá contener diversidad, derecho al acceso universal a la banda ancha fija y móvil, inclusión social y producción y difusión de contenidos locales.

 (*) Profesor e investigador en la Universidad Nacional de Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes y CONICET

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