Grupo Clarín: separarse para expandirse (separación no es divorcio)

por Martín Becerra

El Grupo Clarín anunció ayer su escisión en dos sociedades que tendrán los mismos accionistas mayoritarios pero que se dividirán los activos que hasta hoy convergían en la misma estructura corporativa: la primera sociedad resultante de la reestructuración será Grupo Clarín SA que concentrará los diarios, canales de televisión y radios: AGEA (diarios Clarín, Olé, La Razón, La Voz del Interior y Los Andes), Artear (Canal 13 y señales de cable), Radio Mitre, IESA (TyC Sports) y CMD (medios digitales); la segunda sociedad será Cablevisión Holdings SA. que abarcará sus servicios de tv cable, conexión a Internet y telefonía móvil. El escenario de convergencia tecnológica, sociocultural y regulatoria es afrontado por el mayor multimedios argentino con la separación entre contenidos e infraestructuras de conexión, algo que han hecho otros grupos de comunicación en años recientes. El gigantismo de estos grupos los impulsa a separarse para continuar expandiéndose.

magritte

El plan está motivado, según informó el propio Grupo Clarín, en razones principalmente financieras:  “potenciar el crecimiento de sus segmentos de medios y telecomunicaciones, disponer de estructuras más apropiadas y flexibles para encarar los desafíos e inversiones que demanda cada uno, y potenciar el valor de los mismos para las audiencias, los clientes y los accionistas”.

En rigor, lo que se escinde del Grupo Clarín es Cablevisión, que ya tiene en su estructura las actividades operadas por las marcas Cablevisión, Fibertel y Nextel y que genera más del 75% de los ingresos totales del conglomerado. El Grupo Clarín es el accionista mayoritario de Cablevisión con un 60% de la sociedad, en tanto que el 40% restante pertenece a David Martínez, del fondo Fintech, quien este año asumió el control de Telecom Argentina.

Con esta reestructuración, el futuro Grupo Clarín SA (contenidos y medios tradicionales) facturará un tercio de lo que comenzará facturando Cablevisión Holdings SA (tv cable, telecomunicaciones e Internet) y será complejo para los accionistas Héctor Magnetto, Ernestina Herrera de Noble, José Aranda y Lucio Pagliaro subsidiar con los ingresos de la segunda el costo operativo de la primera. Si la apuesta por lubricar las finanzas del grupo es la que inspira el objetivo central del plan (“en términos financieros, la escisión le permitirá a ambas compañías acceder a fuentes y modelos de financiamiento más específicos y direccionados a cada una de las industrias, lo que las hará más competitivas frente a los grandes jugadores locales e internacionales”), la división afectará también el statu quo interno.

La forma organizativa del conglomerado incide en sus contenidos y la separación de las unidades periodísticas y de generación de entretenimientos podría ser una oportunidad para que el multimedios recupere parte de la memoria de la cultura mediática que durante el siglo XX fue su sello distintivo, como documenta Martín Sivak en los dos volúmenes sobre la historia del Grupo Clarín (“Clarín, el gran diario argentino” y “Clarín: la era Magnetto”). Ese acervo fue subordinado a la estrategia corporativa de sobrevivencia (2002-2003), de expansión (hasta 2008) y de guerra contra el gobierno nacional (entre 2008 y fines de 20015), estrategia que impregnó el ambiente laboral y los productos mismos que, donde tuvieron competencia, registraron caídas considerables compensadas en los balances del grupo por los ingresos provenientes de tv cable y conectividad a Internet.

La capitalización bursátil de las futuras dos sociedades escindidas y la toma de deuda para expandir su presencia en el segmento de las telecomunicaciones, en el que Clarín volvió a invertir el año pasado con la compra de Nextel (tras una primera y breve incursión en telefonía móvil hace 15 años), figuran como objetivos declarados. Mientras, una posible asociación con Telecom Argentina (David Martínez), aparece como escena que animaría a ordenar los activos y a definir con mayor precisión el objeto societario para excluir de esa operación el rubro de contenidos.

El comunicado difundido ayer por el grupo sostiene que “con esta escisión, cada compañía podrá ajustar aún más su foco estratégico, financiero y operacional con las demandas globales de cada uno de estos mercados, permitiéndoles multiplicar su competitividad. La nueva estructura posibilitará fortalecer dos equipos de management altamente enfocados en alcanzar el potencial de sus respectivos negocios, y tendrán estructuras de capital más adecuadas a sus necesidades”. La hipótesis de asociación entre Cablevisión Holdings SA y Telecom Argentina recobra fuerza con este párrafo.

La escisión anunciada recrea en parte el plan que el conglomerado había realizado cuando la Corte Suprema de Justicia sentenció, en 2013, que Clarín debía adecuarse a la ley audiovisual y que separaba contenidos de “fierros”. Pero a diferencia de aquel plan -motivado por la regulación estatal votada por el Congreso en 2009 sobre medios audiovisuales-, ahora no hay separación entre accionistas prevista y tampoco se desagregan las principales unidades de medios abiertos (que estarán agrupadas en el futuro Grupo Clarín SA) y de tv cable (Cablevisión). No hay desinversión en este plan de reestructuración. No toda separación, como se ve, implica divorcio.

Las modificaciones a la ley audiovisual realizadas por el presidente Mauricio Macri vía decreto (analizadas en este artículo) operan como contexto regulatorio favorable al plan anunciado por el Grupo Clarín, dado que ahora no tiene tope de licencias en tv cable ni de señales audiovisuales y, además, sus licencias abiertas cumplen el generoso límite decretado por Macri. Si, en cambio, avanzara la hipótesis de asociación con Telecom Argentina, al menos hasta 2018 existiría el impedimento de que las empresas de telefonía no pueden prestar tv paga. Sin embargo, este impedimento legal, dispuesto por Macri, fue incumplido por el propio gobierno nacional al autorizar la toma de control de Telecom Argentina por parte de un accionista de Cablevisión a principios de este año. Con este antecedente resultaría extraño que el gobierno obstruyera la estrategia expansiva del Grupo Clarín.

Así quedarían las dos sociedades tras la escisión anunciada:

Screenshot_2016-08-16-21-19-09[1]

Screenshot_2016-08-16-21-18-32[1]

 

Anuncios