Como resultado de enfrentamientos entre Telefónica y el grupo Clarín por la influencia (de ambos) en el sistema de medios audiovisuales y en telefonía, Telefónica dejó de integrar la Asociación Empresaria Argentina (AEA) que Clarín protagoniza y que funciona como una usina antigubernamental. Nota de El Cronista y de Fernando Krakowiak en Página 12.

LA COMPAñIA DE TELECOMUNICACIONES ABANDONO LA ASOCIACION EMPRESARIA ARGENTINA

Telefónica los dejó colgados

El representante de los españoles comunicó su alejamiento y la firma no designó reemplazo. Se suma así a las salidas de Loma Negra, Gas Natural, Petrobras, TBA y SanCor. Toman distancia de una actitud cerradamente opositora.

Por Fernando Krakowiak

Lo hizo con diplomacia y dejando la puerta abierta por si en el futuro desea volver, pero Telefónica también se fue de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), al igual que Loma Negra, Gas Natural Ban, Petrobras, TBA y SanCor. De este modo, la entidad que supo contener a las grandes compañías del país se está recostando cada vez más sobre su núcleo duro, conformado por el Grupo Clarín y Techint, dos compañías enfrentadas al Gobierno.

El 28 de septiembre, el Consejo de Administración de Telefónica de España aprobó una nueva organización directiva para Latinoamérica. Se crearon tres grandes áreas que reportan al presidente de la unidad de negocios regional, José María Alvarez-Pallete. La primera incluye a Brasil, la segunda a México, Venezuela y Centroamérica y la tercera a Chile, Colombia, Argentina, Uruguay, México y Ecuador. Al frente de esta última área puso a Eduardo Caride, quien se venía desempeñando como presidente de Telefónica de Argentina. En su reemplazo nombró a Luis Blasco Bosqued, quien fue designado formalmente el pasado 8 de noviembre.

Caride era el hombre de Telefónica en AEA y la semana pasada le comunicó su alejamiento a Jaime Campos, el directivo que preside la entidad. En estos casos lo normal es que se designe automáticamente un reemplazo, pero Telefónica no lo hizo. “Blasco Bosqued asumió hace poco y todavía no tomó una decisión sobre ese tema porque tiene otras prioridades”, se limitaron a responder a Página/12 fuentes de la empresa. De este modo, la multinacional abandonó en los hechos AEA y si alguna vez decide volver no deberá dar demasiadas explicaciones públicas. Le alcanzará con nombrar un representante.

A Telefónica no le faltan motivos para distanciarse de la entidad empresaria comandada por el Grupo Clarín. Ambas compañías mantienen una fuerte disputa en el mercado local. Los españoles afirman que el mantenimiento de la prohibición que les impide brindar servicios de radiodifusión es consecuencia del permanente lobby que ejerce Clarín para preservar sus intereses en la industria del cable. Incluso cuando se asociaron con DirecTV para ofrecer Trío (telefonía, televisión e Internet), una especie de triple play ad-hoc, la Asociación Argentina de Televisión por Cable (ATVC), una entidad que responde a Clarín, los denunció ante la Justicia y el 30 de abril de este año logró que la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal intimara a los españoles a dejar de brindar el servicio bajo apercibimiento de aplicar sanciones. Telefónica y Telecom, que también se asoció con DirecTV, interpusieron un recurso extraordinario y el pasado 12 de julio la Sala III las autorizó a seguir ofertando el combo, pero la pelea continúa porque lo hizo con efectos suspensivos hasta que la cuestión sea dirimida por la Corte Suprema.

Otro de los motivos de conflicto entre ambas empresas es Fibertel. Telefónica y la Federación de Cooperativas del Sur fueron quienes protestaron ante la Secretaría de Comunicaciones cuando el Gobierno le asignó a Fibertel numeración para brindar telefonía en julio de 2009. Los españoles advirtieron entonces que Fibertel había dejado de ser una sociedad porque el propio grupo la había disuelto ante la Inspección General de Justicia en enero de 2009. Cuando el Gobierno, a raíz de esa denuncia, declaró la caducidad de la licencia, Clarín aseguró que se estaba buscando beneficiar a las telefónicas. La compañía conducida por Héctor Magneto también cuestionó que el Gobierno autorizara en agosto a Telecom Italia a permanecer en Telecom Argentina. Los italianos son socios de Telefónica en Europa y ATVC denunció que se le estaba dando luz verde a un monopolio en el mercado local de telecomunicaciones. En este contexto, la salida de Telefónica de AEA aparece como una devolución de gentilezas que debilita aún más el espacio que privilegió Clarín para hacer lobby contra algunas políticas oficiales.

HUBO VERSIONES DE DIFERENCIAS CON EL GRUPO CLARIN

Telefónica de Argentina deja vacante su
espacio en la conducción de AEA

La compañía es la sexta que se va de la entidad a lo largo de este año. Lo atribuyeron al ascenso del anterior presidente de la empresa, que ahora ocupa un cargo regional

La empresa Telefónica de Argentina confirmó ayer su salida de la Asociación Empresaria Argentina (AEA). La decisión, según la versión oficial de la compañía, fue tomada por Eduardo Caride, que recientemente dejó su cargo de presidente de Telefónica de Argentina para asumir una posición regional, que abarca las operaciones en Chile, Colombia, Uruguay, Perú y Ecuador. Como en la AEA la representación es a “título personal” –sus socios no son las empresas, sino las personas–, Caride habría decidido dar un paso al costado al no ocupar más el cargo de número uno de la empresa en la Argentina.

Sin embargo, las versiones extraoficiales señalaron serias diferencias con el Grupo Clarín, otra de las compañías que integra la asociación –Héctor Magnetto es uno de sus fundadores y actual vicepresidente tercero– debido a que la empresa de medios no quiere que Telefónica ingrese al negocio del triple play (un mismo proveedor que ofrece telefonía, televisión y banda ancha).

Por una decisión judicial, este año Telefónica se vio obligada a dar marcha atrás con un acuerdo que tenía con DirecTV a través del cual ofrecía a sus clientes un paquete de telefonía, Internet y televisión satelital. Un fallo de la Sala Tercera de la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal del 4 de mayo afectó a Superpack, para el convenio entre Telecom y DirecTV, y Trío, para la sociedad entre la operadora de televisión satelital y Telefónica.

En ambas empresas, Grupo Clarín y Telefónica, desmintieron estas especulaciones. Luis Blasco, el nuevo titular de la operadora de telecomunicaciones, no puso a AEA entre su agenda de prioridades, con lo cual la chance de que se integre a la entidad más adelante está técnicamente abierta.

En el mundo de los negocios creen que puede haber más deserciones. El Cronista intentó trasladar la consulta al presidente de AEA, Jaime Campos, pero no tuvo éxito.

La AEA se creó en el año 2002, luego de la profunda crisis económica y social que afectó a la Argentina, por iniciativa de un conjunto de empresarios que buscaban promover “el desarrollo del país”.

A diferencia de otras organizaciones gremiales empresarias, su principal característica es la participación personal de los titulares de las empresas más importantes del país.

Entre ellos, se destacan figuras como Luis Pagani (de Arcor), Paolo Rocca (Organización Techint), Héctor Magnetto (Grupo Clarín), Sebastián Bagó (Laboratorios Bagó), Aldo Roggio (Grupo Roggio), Alfredo Coto (Supermercados Coto), Enrique Pescarmona (Impsa), Cristiano Rattazzi (Fiat Argentina), Amalia Lacroze de Fortabat (Grupo Fortabat), Eduardo Elsztain (IRSA) y Gustavo Grobocopatel (Los Grobo Agropecuaria).

En mayo de este año, la empresa también sufrió otras bajas resonantes: las compañías Petrobras, Gas Natural BAN, Sancor, Loma Negra (ahora en manos del grupo brasileño Camargo Correa) y TBA tomaron la decisión de abandonar la asociación. En ese momento, se habló de llamados de Guillermo Moreno a socios de la entidad para pedir renuncias, pero las firmas lo desmintieron y se justificaron con otros motivos.

Uno de los motivos del enojo del Gobierno fue una reunión de la cúpula de la asociación –entre ellos Pagani, Rocca, y Magnetto– con el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti. También la excesiva difusión otorgada a una reunión entre AEA y la Unión Industrial Argentina (UIA) que se llevó a cabo durante el mes de agosto, en la sede de la entidad fabril.

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