La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, sancionó la Ley de Televisión por suscripción que presenta novedades en la discusión sobre cambios regulatorios en medios de comunicación en América Latina: es una ley que reconoce la convergencia tecnológica permitiendo el ingreso de las telefónicas, pero bloquea su participación en la producción de contenidos, a la vez que exige altas cuotas de producción nacional y de producción independiente, destina fondos específicos para garantizar diversidad de contenidos y admite la presencia extranjera en el negocio de las redes. Nota de Alejandro Armendáriz en La Nación, que incluye artículo de opinión de Martín Becerra en el que se analiza el contenido de la nueva ley de Brasil.

Telecomunicaciones / Un cambio que
busca promover la competencia

Brasil permite a las telefónicas incursionar en la TV por cable

La presidenta Rousseff promulgó una regulación menos restrictiva que la ley de medios argentina

Por Alberto Armendariz | LA NACION

RIO DE JANEIRO.- En medio de esfuerzos en toda la región por reglamentar el lucrativo sector de las telecomunicaciones, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, acaba de promulgar una ley que permite la entrada de empresas extranjeras y de compañías telefónicas al mercado de la televisión paga a la vez que establece cuotas de contenido nacional. El gobierno busca así aumentar la oferta de servicios, fortalecer la industria audiovisual local y aumentar la competencia entre las compañías para que mejore la calidad del producto y el costo que pagan los usuarios.
La nueva ley de comunicación audiovisual por suscripciónunifica en una sola norma todos los tipos de televisión paga -antes la regulación era hecha sobre la base de la tecnología de distribución, por cable, satélite o microondas-, prevé la inclusión de las telefónicas en el sector para que se ofrezcan paquetes convergentes de TV, telefonía fija y celular y acceso a Internet (cuádruple play) y pone fin a las limitaciones que existían sobre capitales extranjeros para invertir en este mercado.

Por otro lado, establece una política con cuotas de contenido. La cuota por canal obliga a transmitir por lo menos tres horas y media de programación nacional por semana, en horario pico, y la mitad de ese contenido debe haber sido realizado por un productor independiente, no vinculado al canal que exhibe el material. La cuota por paquete define que un tercio de los canales de la grilla deben ser brasileños. En cuanto al material periodístico, la cuota establece que los paquetes con canales de noticias deben ofrecer por lo menos dos canales distintos para garantizar la pluralidad de la información.

A diferencia de lo que ocurre en la Argentina, donde el Gobierno impulsa la televisión digital abierta como competencia del cable, con el nuevo marco regulatorio el gobierno de Rousseff espera duplicar para 2014 el número de abonados a la TV paga, que actualmente llega a los 11,3 millones. “Creemos que por lo menos un tercio de los suscriptores en el país contratarán también Internet por banda ancha con esta nueva ley”, explicó el ministro de Comunicaciones, Paulo Bernardo.

La decisión beneficiará en primera instancia al magnate de las telecomunicaciones mexicano Carlos Slim, cuya compañía América Móvil es propietaria de la empresa de telefonía celular Claro y de la de telefonía fija Embratel, además de que hasta ahora tenía el 49% de las acciones (el máximo permitido antes) de la operadora de TV por cable e Internet Net, que era propiedad de la familia Marinho, de Rede Globo, el mayor grupo audiovisual del país. Ahora pasará a manos de Slim, que ya había negociado con los Marinho la venta de Net. “Hace tres años que comenzamos a unificar nuestras actividades de ingeniería para generar sinergia y aprovechar mejor los recursos”, apuntó Carlos Zenteno, presidente de Claro.

La española Telefónica, que tiene aquí la empresa de celulares Vivo, y el grupo luso-brasileño Oi, también de telefonía celular, adelantaron que pretenden incorporar nuevos servicios, mientras que la nueva operadora de banda ancha GVT anunció que espera ingresar pronto en el mercado de la TV paga. “Desde el punto de vista de la liberalización, el mercado está descorchando champagne. Ya en la cuestión de las cuotas, el tema es más polémico”, comentó a La Nacion el analista Eduardo Tude, presidente de la consultora Teleco. Según explicó Tude, en las negociaciones con el gobierno fue clave el acuerdo alcanzado con Globo, que eligió seguir siendo el máximo productor de contenido audiovisual nacional -de ahí las cuotas-, en vez de tener una operadora de TV por suscripción. Sectores más duros del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) impulsaban mayores controles sobre las empresas extranjeras de telecomunicaciones, pero al final tuvieron que ceder frente a la postura mayoritaria.

COMO ES LA REGULACION EN CADA PAIS

BRASIL

CONVERGENCIA
Regula producción y distribución de contenidos con un criterio de convergencia, es decir, sin separar completamente telecomunicaciones de radiodifusión.

TRIPLE PLAY
Permite a las telefónicas ingresar al negocio de la televisión por cable para aumentar la oferta, con el objetivo de bajar los precios y mejorar la calidad del servicio.

CONTENIDOS
Fija cuotas de producción nacional de contenidos televisivos y de generación de productoras independientes. Uno de cada tres canales de la grilla debe ser brasileño.

EXTRANJERIA
Los extranjeros sólo pueden controlar hasta el 30% del capital de firmas productoras de contenidos. En telecomunicaciones, como ocurre en la Argentina, no hay restricciones.

ARGENTINA

CONVERGENCIA
Regula las telecomunicaciones de manera completamente separada de los “servicios audiovisuales” o de radiodifusión. Existen distintas leyes que se superponen.

TRIPLE PLAY
Impide que las empresas de servicios públicos (entre ellas, las telefónicas) ofrezcan servicios de radiodifusión, como la televisión por cable.

CONTENIDOS
Establece cuotas obligatorias de producción nacional, propia de los canales y de productoras independientes, pero es menos exigente con señales internacionales.

EXTRANJERIA
Los extranjeros sólo pueden controlar hasta el 30% del capital de los servicios audiovisuales. Por un acuerdo binacional, ese cupo no aplica para firmas radicadas en EE.UU.

Opinión

Una ley de medios producto del consenso

La nueva ley de televisión paga en Brasil se inscribe en un movimiento más amplio de los países latinoamericanos que están rediscutiendo su regulación sobre los medios de comunicación. La Argentina incluida, por supuesto.

Por Martín Becerra | Para LA NACION

La nueva ley brasileña de TV por suscripción es, además, representativa de una tradición normativa más consensualista que ese país sudamericano cultiva y que los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT), del ex presidente Lula da Silva y de su sucesora, Dilma Rousseff, han aplicado, haciendo un equilibrio muchas veces controversial entre actores concentrados del sistema de medios (como el poderoso grupo Globo) y radiodifusiones comunitarias y alternativas.

Esta nueva regulación, discutida durante cinco años en el Congreso brasileño, reemplaza una anterior ley de TV por cable que no contemplaba la convergencia tecnológica entre el audiovisual y las telecomunicaciones. Hoy en día, insistir en legislaciones divergentes en el contexto de la convergencia digital resulta anacrónico.

Por eso, un punto crucial de la nueva ley en Brasil permite a las telefónicas ingresar en el negocio de la distribución de señales, pero no a la producción de contenidos, con lo que grupos como Globo preservan el control de un sector no sólo importante en términos culturales, sino también económicos. Globo comprendió que no puede bloquear el ingreso de las telefónicas a los medios y, pragmáticamente, resolvió consolidar su destacada posición como productor de contenidos audiovisuales.

Hay otros países en los que la diferencia entre distribución y producción de contenidos es sostenida por la legislación para impedir el abuso de posiciones dominantes.

Asimismo, la nueva ley de TV paga permite al capital extranjero operar las redes de provisión de servicios, pero, al mantenerse la disposición constitucional de tolerar sólo hasta el 30 por ciento de capital extranjero en canales de radio y televisión, en la práctica Brasil busca atraer capitales en el sector de infraestructuras de red sin por eso lesionar el delicado vínculo entre las industrias culturales y la identidad nacional. Además, un tercio de las señales de pago que se distribuyan en las redes deberán ser de producción brasileña.

Otra novedad que introduce esta regulación en Brasil es en los contenidos. Se exige no sólo un porcentaje importante de producción nacional, sino además altas cuotas de producción independiente en el horario central de los canales de televisión. Las distribuidoras de cable deberán, además, incorporar al menos dos canales de noticias con diferente línea editorial, para estimular la pluralidad de información.

FINANCIAMIENTO

En la nueva ley, promulgada anteayer por la presidenta Rousseff para la producción de contenidos diversos e independientes, se destinan fondos específicos, dados el costo que conlleva y la necesidad de crear estímulos por fuera de las reglas del mercado publicitario.

En resumen, se trata de una ley que es novedosa en el contexto de las nuevas regulaciones en América latina, que reconoce la lógica convergente de las industrias de medios y de telecomunicaciones pero establece, asimismo, exigencias a los operadores que deseen cruzar las fronteras.

Y que, comprendiendo la tendencia a la concentración de la propiedad que tienen estas actividades, busca un equilibrio a través de nuevas obligaciones a los grupos de comunicación para alentar contenidos locales, federales y diversos.

El autor es profesor e investigador de la Universidad Nacional de Quilmes y del Conicet