En una inusual aparición en Clarín, Fabián Doman, quien integra el staff del grupo Hadad (CN5, Radio 10), firma un artículo crítico con el límite estático establecido por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual para los beneficiarios de las licencias, que sólo pueden operar una señal por cable. Doman considera que ello beneficiará a las señales internacionales, manejadas por grandes grupos de comunicación, y entiende paradojal la situación de limitar por regulación la integración vertical de la televisión cuando el operador es argentino pero estimularla en el caso de que sea extranjero. Doman es uno de los pocos periodistas del grupo Hadad que se ha apartado del oficialismo moderado que exhibe dicho grupo en su línea editorial (excepto en temas de “inseguridad”).

La ley de medios privilegia a las grandes cadenas internacionales

No hay límites para la incursión en la TV paga de los grandes grupos del exterior.

Por Fabián Doman * * Periodista – Director De Enciclomedios.com – 18/03/11

De entre las muchas novedades que trajo la ley de medios audiovisuales, algunos todavía no han tenido el análisis especial que merecen. Tal es el caso del funcionamiento en el mundo real que tendrá la aplicación de las normas referentes a la producción de TV en el país.

Como se sabe, no se trata de un mundo fácil. La lucha por la colocación de contenidos televisivos, como parte del mercado del espectáculo, es uno de los negocios más fuertes a nivel global. Y donde países como los Estados Unidos, por caso, llevan una importante delantera.

La proliferación del negocio de la televisión paga, tanto en su versión de Cable como Satelital produjo en los noventa la aparición de una oferta de canales como nunca antes vista.

Al principio, el negocio de la TV por Cable se nutría en el país de señales noticiosas, de películas y deportivas que llegaban del exterior. En aquella oferta inicial, se ofrecía, como excepción, un canal de producción propia, que en general era dedicado a programas periodísticos.

Con el correr de los años eso fue cambiando. Sin duda, la primera gran producción local para la TV paga fueron las transmisiones deportivas. La última explosión fue la aparición de los canales de noticias con producción nacional.

La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual establece nuevas reglas de juego. La más polémica es la referida a las restricciones que enfrentan los propietarios de licencias de TV abierta (artículo 45, inciso b) y de los sitemas de TV por cable para mantener en el aire sus señales propias.

De aplicarse a rajatabla la ley en este sentido, habrá un canal de generación propia por provincia, por ejemplo, por cada cableoperador. ¿Y si tiene más? Debe adecuarlo o cerrarlo.

Además de generar un serio perjuicio laboral para los trabajadores de las productoras de las señales que están por encima del “cupo”, se producirá otro efecto. El que seguramente no fue tenido en cuenta por los autores de la ley como tampoco por el legislador.

La consecuencia más seria y negativa será -increiblemente- la desaparición de muchos canales argentinos en el sistema de TV paga del país.

Parece increible, que una ley que busca proteger la producción nacional en tantos capítulos de un texto inspirado en un genuino espíritu de defensa de la producción local, sin embargo no haya previsto los efectos que algunas disposiciones van a tener en la grilla de la televisión paga.

Así, mientras las productoras locales tendrán que hacer malabares para mantener a sus señales en el aire, las extranjeras disfrutarán del negocio argentino. Lo que estamos señalando no es una impresión aislada: es la realidad del mercado.

Mientras que a una productora local le cuesta y mucho lograr poner en pantalla y mantener, digamos, tres señales, promedio, en el mercado de la TV paga; los monstruos de las comunicaciones a nivel mundial tienen subidos a sus satélites un promedio superior a las 20 señales de TV paga. Cuando no, hasta 43, como parte de la oferta de canales para el televidente argentino. Veamos: – Time Warner tiene 43 canales. Los que se dividen en dos marcas: por un lado, HBO , con 25 señales, que van desde el HBO histórico, hasta MaxPrime , pasando por Sony , E! Entertainment , hasta Warner Channel o History Channel ; y por el otro, Turner , con 18 canales, que incluyen desde los infantiles Boomerang o Cartoon Network , hasta las diferentes versiones de la CNN , pasando por TNT , Infinito , Space o Much Music .

– Fox tiene 26 canales. El combo va desde los clásicos Cinecanal o Fox , hasta The Film Zone, Natgeo (en sus versiones Wild y HD), hasta Universal, sin olvidarnos del canal de noticias Fox News .

– Televisa tiene 14 canales.

Y la lista sigue: Discovery LA , con 11 canales; Claxon, MTV Network Latinoamérica , tienen 10 cada uno; ESPN , 8 canales.

Lo que está significando este extenso listado es que hay más de cien canales internacionales en el sistema de TV paga local. Cifra en la que probablemente uno, como televidente, repara muy poco. Está muy bien que así sea; significa que cada uno puede elegir ver lo que quiera. Y que el televidente elegirá lo que más le guste.

Lo que resulta increible es que la mayor parte de esos canales pertenecen a compañías a las cuales, si se les aplicaran las reglas argentinas no podrían producir esos canales, que paradójicamente se ven en nuestro país.

¿Qué tendrá que hacer la producción local de TV Paga argentina? ¿Producir solo para el exterior? En todo el mundo, los canales abiertos y los operadores de televisión por cable son los principales productores de señales audiovisuales.

Las cuatro cadenas privadas de televisión de los Estados Unidos producen todas una señal de noticias propia ( ABC News, MSNBC, Fox News y CBS News ), y muchas otras señales temáticas como History Channel, A&E, ESPN y Disney Channel (ABC); Fox Sports, Fox Movies, National Geographic (Fox); Bravo, USA Networks, Discovery Channel (NBC); The Movie Channel (CBS) .

Lo mismo sucede con operadores de televisión por cable importantes, como Time Warner Cable , que produce HBO, Cinemax, CNN, TNT y Cartoon Network . Esto funciona en los Estados Unidos y esas empresas lo importan a la Argentina.

Las reglas de competencia antimonopolio que deben regular la actividad de quienes distribuyen televisión y quienes producen esos contenidos son fundamentales y constituyen un pilar fundamental, no solo del negocio, sino de la libertad de expresión a favor del televidente.

Pero no pueden ser llevadas al extremo, porque terminan favoreciendo a un competidor en desmedro de otro. Y esto es peor aún, cuando ese competidor es extranjero.

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