Uno de los capítulos de la historia de los medios de la Argentina hasta ahora poco explorados es el correspondiente a la década del 70, en la que se inician o potencian procesos de estructuración del sistema que tienen gran repercusión en el presente. La polémica sostenida a raíz del caso Papel Prensa entre el hijo del legendario humorista político Tato Bores, Alejandro Borensztein (en Clarín), y el hermano de Lidia Papaleo de Graiver y a la sazón dirigente peronista Osvaldo Papaleo (carta abierta, levantada de Perfil.com), incluye datos e interpretaciones (opuestas) sobre el período que resultan de utilidad para su mejor comprensión. Además Clarín recordó la solicitada publicada por la familia y deudos de David Graiver en 1989, en donde no mencionan a Papel Prensa.

No tan a la derecha, Jefe

Por Alejandro Borensztein (*) – 29.08.2010

Linda semana. Tranquilita, ¿no? Compañero Jefe, se lo digo de frente: otra semana así, y yo lo abandono. No sólo por el stress que nos hacen vivir a todos, sino porque con toda esta locura, se me hace muy difícil operar esta página para la causa, y ayudarlo a quedarse en la Rosada. Así no me sirve, porque si usted se come un palo yo me desprestigio . Y tampoco le sirve a usted porque tira la guita alquilando este espacio que es como una simple balsa Kon-Tiki de bambú, tratando de contrarrestar el tsunami filipino que se arman ustedes mismos .

Hablando de alquiler, le recuerdo que hoy es el último domingo de agosto. ¿Va a renovar el abono o lo voy llamando a Duhalde? No es que lo esté apurando, pero piénselo bien.

Yo se que desde que firmamos este acuerdo, ustedes vienen barranca abajo . Pero reconózcame que no es mi culpa.

Solo con la jodita de Fibertel perdimos un millón de votos . Yo puedo ayudar con la fuerza propagandística de esta página poderosa y monopólica. Pero no me pida milagros. No es mucho lo que uno puede hacer para contrarrestar cierta vocación autodestructiva del kirchnerismo .

Cada vez que la imagen del gobierno mejora, de puro atolondrados nomás, aceleran, muerden la banquina, vuelcan y se ponen el modelo superador de sombrero . Cuando empiezan a andar mejor, es cuando meten la pata. Por suerte para nuestro plan, a la oposición le pasa lo mismo.

Cortémosla con esta dinámica. Pensemos una estrategia. Tenemos una base progre que más no va a crecer.

Ya engatusamos, perdón, convencimos a todos los progresistas que podíamos . El resto de los progres se van a ir con Alfonsín, con Pino o con Lilita. Allá ellos.

¿De dónde corno vamos a sacar el 10 o 15% que nos falta para alcanzar la gloria eterna? No hay mucho que pensar: hay que ir a buscar unas cucharaditas de derecha, manoteándoles unos votitos a Duhalde, a Macri y a De Narváez. ¿Cómo se hace eso? Muy fácil: nos sacamos la careta y confesamos . Perdón, fue un chistecito monopólico.

Analicemos. Dejemos de lado, por un momento, todo lo bueno que hicimos: los juicios a los genocidas, la estatización de las AFJP, la nueva Corte y varias cosas más. Pensemos en los otros “logros”. Durante los 90, impulsamos la privatización de YPF. Luego, fuimos miembros de la Asamblea Constituyente que modificó la Constitución para permitir la reelección de Menem. Ahora, nos queremos quedar en el gobierno para siempre. Somos los dueños de una provincia. Los hospitales, las escuelas, los trenes, las rutas, están tan hechos mierda como siempre. Nos llueven las acusaciones de corrupción. ¡Igual que Menem! Digámoslo abiertamente de una buena vez, y le robamos los votos a De Narváez, Macri y Duhalde. Total, una vez en el Gobierno, nos volvemos a hacer progresistas, los traicionamos a todos y listo . No sería la primera vez que un Gobierno promete una cosa y hace otra, no? Este era el plan que iba a contarle el martes pasado cuando fui a la casa de Gobierno al acto del informe sobre Papel Prensa. Con este tema prefiero no meterme, por respeto al dolor y a lo más sagrado que debemos cuidar, que es la memoria, la justicia y la verdad sobre las violaciones a los derechos humanos, en nuestra historia reciente. Custodiando que nadie se lleve estas banderas a su casa.

Pero mientras me morfaba algunos de los miles de canapés que sobraron por el faltazo de empresarios y embajadores, descubrí que al lado suyo, más precisamente a su derecha, estaba sentado Osvaldo Papaleo, el secretario de Prensa y Difusión del gobierno de Isabelita y uno de los alfiles de López Rega . En aquella época, desde ese cargo, se controlaban radios, canales, gráfica, cine y expresiones culturales en general.

No sabe la emoción que me dio verlo. Tantos recuerdos. Fue hace mucho, pero como yo era un adolescente, son recuerdos marcados a fuego. Literalmente a fuego.

En 1974, los amigos de Papaleo entraron a los canales y le explicaron a sus dueños que era mejor que se fueran a sus casas . Goar Mestre (canal 13), García (canal 11) y Romay (canal 9), entendieron inmediatamente la sugerencia, sobre todo porque les pusieron un revolver en la cabeza a cada uno.

Una vez que ocuparon los canales ¿a que no sabe a quién echaron primero? Exactamente: a mi viejo, Tato . Le prohibieron pisar un canal acusado de hacer “humor elitista”. Mi papá reclamó que al menos le pagaran su contrato.

La respuesta fue una ráfaga de ametralladora en el frente de casa . Nos vino muy bien, porque el hall del edificio ya estaba viejo y había que reciclarlo. Para que mi viejo no se sienta solo, empezaron a prohibir a muchos otros artistas, así le hacían compañía y no se aburría. A algunos más afortunados, los mandaron a pasear al exterior a través de una agencia de viajes que, creo que era de primera clase porque se llamaba Triple A. Entre mediados del 74 y fines del 75, hizo furor. Viajaban todos: Luis Brandoni; Héctor Alterio; Mercedes Sosa; Norman Brisky; Luis Politti; Tomás Eloy Martinez; David Stivel, y tantos más. Un éxito.

Los que no viajaban se quedaban paseando por Buenos Aires. No iban mucho al cine porque tampoco había demasiado para ver. En esa época existía el Ente de Calificación Cinematográfica, dirigido por Miguel Paulino Tato (imposible olvidar ese nombre), bajo la batuta de López Rega y Papaleo.

Prohibieron tantas películas que en todos los cines daban la misma: “Lo que el viento se llevó”, pero sin los besos de Clark Gable. Incluso prohibieron “La Patagonia rebelde”, donde dicen que usted hizo de extra. Sin saberlo, estos paladines de la libertad, frustraron su carrera artística.

La prohibición sobre mi viejo, dicho sea de paso, duró por el resto del gobierno de Isabel y la gestión de Papaleo, y siguió los primeros 3 años del Proceso. Ya que estaban … Con las radios tampoco había problemas. Salvo Continental, y un par más, las demás eran todas del Estado, pero hay que reconocer que se podía elogiar al Gobierno con absoluta libertad. La única radio donde el gobierno permitía que lo critiquen, era Radio Colonia.

Los medios gráficos también andaban fenómeno. Había tantos diarios y revistas que, para hacer un poco de lugar en los kioscos, decidieron prohibir algunos: entre muchos otros, prohibieron el diario Noticias con Bonasso y Verbitsky; el diario Crónica de García; la revista Satiricón con Blotta, Cascioli, Mactas, Dolina, Fontanarrosa, Osky, Guinzburg, Abrevaya, y tantos más.

¿A que no sabe qué diario clausuró Papaleo por 10 días, para coronar la faena? No me lo va a creer: La Opinión. El decreto de clausura preparado por la Secretaría de Prensa y Difusión, acusaba al diario de Jacobo Timerman de pertenecer “a la subversión antinacional y buscar, no sólo deteriorar la imagen del Gobierno, sino destruir sus instituciones, provocar la guerra entre hermanos y sumir la nación en el caos”. Lindo, no? Por eso, cuando el martes vi que nuestro canciller aplaudía y se abrazaba con este buen señor, me caían lágrimas de emoción . Sin duda, el paso de Héctor Timerman por la administración pública ya está en la historia, aunque no precisamente como un lord inglés. Bastante más cerca del peladito de “El Show de Benny Hill”, que de Winston Churchill.

Compañero Jefe, usted bien sabe que a la Compañera Jefa y a usted, yo los banco y los llevo en mi corazón, más allá de nuestros negocios bilaterales. Por eso, me permito sugerirle que cuando se alzan voces en nombre de la libertad de expresión, es bueno recordar lo que pasó en aquellos tiempos, que no fue otra cosa que el aperitivo de lo que vendría después, y que gracias a Dios, ha quedado definitivamente atrás. Esto vale para todos. También para usted.

Eso sí, la próxima vez, antes de abrir la boca, fíjese bien quién es el muñeco que le sentaron al lado suyo, por las dudas. Con todo respeto, por supuesto.

*Arquitecto y productor de TV

La pulseada por Papel Prensa

Papaleo le contestó al hijo de Tato y lo acusó de ser “funcional a genocidas”

El hermano de la viuda de Graiver y ex funcionario de Isabel Perón le respondió en muy duros términos a Alejandro Borensztein. La carta.

 

Mediante una larga carta, en partes irónica y en partes feroz, el ex secretario de Prensa de Isabel Perón, Osvaldo Papaleo, salió a replicar las acusaciones del hijo de Tato Bores. Como se sabe, Alejandro Borensztein dijo hace unos días que Papaleo censuró en su momento a su padre, famoso por sus ácidos monólogos políticos. Allí Papaleo acusa a Borenztein de ser “funcional a los genocidas”, niega haber tenido relación con la Triple A ni con la censura, y señala que el hijo del recordado cómico, junto a Hector Magnetto, “están en el horno”.

A continuación reproducimos la carta de Papaleo:

“Arquitecto Alejandro Borensztein:

Sé que es duro ganarse el pan ácimo siendo columnista del Clarín de Magnetto. Además, ser gracioso, progresista, quedar bien con un patrón acusado de delitos de lesa humanidad, una patrona eludiendo ADN de hijos apropiados y de paso, catequizar colocándose en una postura ética. Duro lo suyo, pero no menos infame.

Esta es la universidad del apriete y rinde Ud, sus exámenes con esmero. Pero conmigo se equivocó. No le va a salir gratis.
Nunca fui alfil de López Rega, ni de nadie. A José López Rega no lo conocí, no lo traté. Jamás crucé con él una palabra. No participé de actos vandálicos que usted describe con esmero y sin empacho.

Los canales en 1974, fueron intervenidos por disposición del Poder Ejecutivo Nacional porque habían caducado las licencias concedidas en 1960 por la Revolución Libertadora, sin licitación a sus amigos de entonces. Bastante tiempo para un regalo mediático. Nadie le puso la pistola en la cabeza a los licenciatarios. Pregúntele entonces a Luis Brandoni, que participó como Secretario General de la Asociación Argentina de Actores.

Cómo habrá sido de sabia y legal la resolución, que hasta 1990 estuvo vigente y los canales continuaron intervenidos. Fui el Director Artístico de Canal 9 y el interventor se llamó Juan Carlos Mareco, un artista y un caballero. Y designamos director del área cinematográfica a Octavio Gettino.

Más tarde fui con el mismo cargo a Canal 13, el templo democrático de su padrino Goar Mestre, un cubano de Fulgencio Batista, cuando Cuba era el paraíso de la mafia y la prostitución para diversión de los americanos. Fidel Castro y el pueblo de Cuba lo expulsaron. Extraño que usted un hombre de izquierda, progresista de Magnetto y Papel Prensa defienda a este viejo carcamán de la CIA que nunca cambió de bando.

Ahí, el director fue el Dr. Vera Barros, un funcionario de la Secretaría de Prensa. Y desde Diciembre de 1975 fui Secretario de Prensa y Difusión del gobierno constitucional de Isabel Perón hasta que dieron el golpe sus amigos, los que ordenaron la venta bajo tortura de Papel Prensa a su diario, al de Mitre y al del Comando en Jefe del Ejército.

Estuve preso hasta diciembre de ese año a disposición del Poder Ejecutivo en condiciones muy difíciles. Ahí no estaba usted (era un revolucionario en cierne) como tampoco estaba Magnetto. La cárcel fue para los que dejamos sin un canal de televisión a un amigo de su familia: Goar Mestre. En abril de 1977 me raptaron y pasé 9 meses en el campo de concentración clandestino de Puesto Vasco, dónde fui torturado por ser hermano de Lidia Papaleo de Graiver. Situación esta que me enorgullece pero que revela que usted, en definitiva un hijo de Tato, con su mediocre humor, es funcional a los genocidas.

Salí del país expulsado por Camps y trabajé con grandes artistas como Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Astor Piazzolla, Ariel Ramirez, José Larralde, Nacha Guevara y siguen las firma… Cuando dirigí el canal que le usurpamos a su padrino, el cubano de los prostíbulos, trabajaron en el mismo, artistas de la talla de David Stivel, Juan Carlos Gené, Carlos Carella, Emilio Alfaro, Víctor Laplace, Aida Bortnik, Alfredo Alcón, Sergio Renán, Ernesto Bianco, Ana María Picchio, Oscar Martínez, Marilina Ross, Alberto Migré, y muchos más. Era una etapa violenta, y de pronto las tres AAA.

Ahí acompañé públicamente a los amenazados y no me importó priorizar al burócrata sino al compañero y al militante. En democracia produje teatro, cine, televisión, dirigí al Teatro Nacional Cervantes y acompañé a Antonio Cafiero en la Gobernación de Buenos Aires. Soy uno de los fundadores de la Renovación Peronista. Todas y cada una de estas afirmaciones puede corroborarlas.

Todos los artistas, que desafortunadamente no están dejaron esposas, hijos, hermanos, amigos. Haga de policía vocacional que seguramente le sale mejor que el humor dominguero. Además su padrino, el cubano de los prostíbulos, le habrá enseñado cómo trabajan los sabuesos de la CIA, con el agravante de que la mayoría de los artistas que le mencioné no pensaban políticamente como yo.

Un detalle: junto al Dr. Alberto Cormillot en 1984 después de visitar al ministro del Interior, el Dr. Antonio Tróccoli, fuimos a recibir a Ezeiza a Norman Briski, un amigo común, que volvía de su exilio y todavía tenía causas judiciales armadas por la dictadura.
Usted, un portador de apellido, para defender a esta mafia comunicacional no debe involucrar a su padre que fue un artista querido, respetado y popular, diciendo que Tato Bores volvió a la TV durante el Proceso. Le aconsejaría que no utilice a lo mejor de su familia, porque está haciendo una aseveración tan grave como gratuita.

Me imagino el dolor y la vergüenza que sentiría Tato por ver a su hijo exponiéndolo para cambiar el escenario del juicio por Papel Prensa. Les dejo a usted y sus compañeros de Clarín una tarea para la casa: encontrar a Osvaldo Papaleo junto a López Lega, mostrar algún documento o documentito que abone su tesis, una foto o fotito, una nota o notita, un decreto o decretito donde él me designa a alguna parte y así podrá impedir que su amigo Magnetto tenga otro destino que el Penal de Marcos Paz.

Pero hay otros temas para el humor costumbrista que usted tan mal practica: por ejemplo, las declaraciones de Isidorito Graiver a Tiempo Argentino del 11 de Junio de 2010 diciendo que la venta de Papel Prensa fue un afano y fotografiado con la valijita de dólares que Clarín le entregó a cambio de un testimonio esclarecedor. O a Lilita Carrió, la precoz funcionaria judicial del Proceso, vociferando que defiende a Clarín.

Me olvidaba hijo de Tato, nos vamos a ver en Tribunales. Quiero ver cómo se ha convertido en un miserable adulto, el ahijado del cubano de los prostíbulos que la Revolución Cubana expulsó. Usted junto a su jefe Magnetto no están a la izquierda ni a la derecha de nadie, están en el horno.

Respetuosamente. Osvaldo Papaleo”

Los Graiver dijeron su verdad en 1989 y ni aludieron al caso de Papel Prensa

Una solicitada publicada en octubre de 1989 por Juan e Isidoro Graiver y por Lidia Papaleo, titulada “La verdadera historia”, ratifica que la familia y el grupo fundado por David Graiver sólo recibieron, entre 1976 y 1977, amenazas de la guerrilla peronista Montoneros por la devolución de diecisiete millones de dólares que la organización armada había confiado al banquero.

En el documento, que se publicó en los diarios Clarín y La Nación el 10 y 12 de octubre de ese año, los Graiver no hacen ninguna referencia a una compra ilegal, o bajo amenazas, o coacción, o coerción o detención de alguno de sus miembros, de Papel Prensa S.A., tal como hoy asegura Lidia Papaleo y el Gobierno de Cristina Fernández.

Es más, en ese largo documento en el que los Graiver explican el porqué de doce años de silencio entre su secuestro a manos de la dictadura en 1977 y lo que llaman su verdad histórica en 1989, no hay una sola referencia a Papel Prensa ni a una venta compulsiva de la empresa. Ni en ese, ni en otros documentos o testimonios, hasta la súbita aparición de los hermanos Papaleo en los últimos meses, la familia Graiver vinculó la venta de Papel Prensa a maniobras de la dictadura militar.

En cambio Juan, padre del banquero; Isidoro, su hermano, y Lidia Papaleo, viuda de David Graiver, admiten que los padecimientos vividos a manos del terrorismo de Estado, fueron fruto de la relación de David Graiver con Montoneros , que el régimen militar dio por probada. La solicitada dice en uno de sus fragmentos: “En 1977 fuimos privados de nuestra libertad e interdictos de nuestros bienes. En el ámbito de los procedimientos de la época, la Comisión Nacional de Responsabilidad Patrimonial (CONAREPA), instituida por le gobierno de facto, dio por probada la relación de David Graiver y la organización subversiva Montoneros y ordenó pasar todo nuestro patrimonio al Estado Nacional”.

¿Cuál era el contexto político en el que los Graiver dieron a conocer su “verdad histórica”? En el momento de publicar la solicitada, los Graiver (aunque Juan ya había muerto e Isidoro vivía exiliado en Madrid) estaban agradecidos al “adecuado funcionamiento de las instituciones de la democracia (que) satisfizo nuestros derechos ”. En 1985 la familia había recibido del Estado, en manos de Raúl Alfonsín, una indemnización cercana a los ochenta y cuatro millones de dólares y la devolución de cuarenta de sus propiedades incautadas por la dictadura. Pero en octubre de 1989 el entonces fiscal federal de San Martín, J uan Romero Victorica reflotó las acusaciones que vinculaban a los Graiver con Montoneros y con los diecisiete millones de dólares del rescate de los Born: el grupo económico Bunge y Born estaba al frente del ministerio de Economía del flamante gobierno de Carlos Menem.

En la solicitada, los Graiver adjudican a “diversas motivaciones –algunas explícitas y otras no– determinan que se vuelva a hablar y a juzgar sobre hechos largamente cubiertos por todas las salvaguardas que el derecho prevé para la seguridad jurídica de los ciudadanos”. Luego niegan haber sabido de los contactos de David Graiver con Mario Firmenich y Roberto Quieto, dos de los jefes montoneros y afirman que no existen ni pruebas ni documentos que certifiquen esa alianza. La vinculación entre Graiver y Montoneros fue luego ampliamente revelada en varias publicaciones escritas por ex guerrilleros, en biografías noveladas de David Graiver y del ex montonero Rodolfo Galimberti, y dada por probada por el entonces Fiscal Nacional de Investigaciones Administrativas, Ricardo Molinas.

Los Graiver admiten en la solicitada de hace veintiún años: “…) Hemos reconocido, en cambio, que con posterioridad a la muerte de David fuimos extorsionados y amenazados de muerte bajo el reclamo de una suma que variaba, de exigencia en exigencia, por quienes se decían “Montoneros”.

La solicitada termina con una curiosa alusión: “Encontrándose la presente en trámite de publicación, hemos tomado conocimiento de los decretos concediendo indultos, los cuales crea, sin duda, un nuevo marco institucional y jurídico.” Menem había indultado a los carapintadas que habían copado el Aeroparque en enero de 1988. Mezclado entre esos y otros indultos, estaba el de Rodolfo Galimberti, ex jefe de la Columna Norte de Montoneros y responsable del secuestro de Jorge Born y de su hermano Juan en 1974. Parte de los sesenta millones de dólares pagados por el rescate de los empresarios, había pasado a manos de David Graiver y su grupo.

La verdad histórica de los Graiver jamás mencionó a la empresa Papel Prensa.