Diario sobre diarios constata que “los diarios porteños sumieron en un total silencio informativo al crimen del periodista Adams Ledesma, habitante de la Villa 31 Bis y director de la señal de cable Mundo Villa y del periódico del mismo nombre”, a pesar de la retórica imperante en los medios acerca de la libertad de expresión. En las semanas siguientes, pese a la preocupación manifestada por entidades extranjeras de defensa del periodismo y por FOPEA en la Argentina, siguió la omisión de noticias sobre el asesinato en los grandes medios escritos y audiovisuales del país. Incluso ADEPA, con su retórica sobre los “ataques a la libertad de prensa”, eligió esconder el caso Adams Ledesma, lo cual abona la tesis de que ADEPA cuando habla de “libertad de prensa” en rigor mira hacia otro lado.

“Parece que no se tratara del crimen de un periodista”

Mientras permanece el silencio en los diarios porteños sobre el crimen del periodista Adams Ledesma (director de Mundo Villa TV de la Villa 31 y del periódico del mismo nombre), la organización Periodismo Social dedicó un completo informe al respecto.

El silencio de los diarios porteños contrasta con la ola de repudios internacionales, que los matutinos, hasta ahora, decidieron no publicar. Tampoco hubo referencias al respecto de las organizaciones de prensa, a excepción del Foro del Periodismo Argentino (Fopea).

Periodismo Social tituló su informe “La invisibilidad de los medios de las comunidades migrantes”, en el que señaló que “para Gabriel Levinas de Fopea ‘es imposible separar este asesinato con quién era él en el barrio. Él muere por ser periodista’”.

La nota incluyó un reportaje con Guillermo Mamani, creador de Renacer, un medio gráfico y on line que creó hace 12 años para la comunidad boliviana que vive en Buenos Aires.

Según la nota, Mamani “compara el impacto social que sigue generando el asesinato del reportero gráfico José Luis Cabezas, sobre todo en estos días cuando no hay presos por el delito. ‘Pero ante el homicidio de Adams Ledesma no hay conmoción. Parece que no se tratara del crimen de un periodista. Eso sería reconocer al otro, que era villero y boliviano’”.

El editorial de la última edición de Renacer afirma que el caso de Adams Ledesma “es un barómetro para medir a los medios que marcan agenda en este país y su escala de valores (…). No hubo siquiera una actitud corporativa habitual de ‘Ataque a la prensa’ que casi a diario publica alguno de los grandes medios”.

ADEPA y otra oportunidad perdida

La Nación editó el sábado como título principal “Dura denuncia de ADEPA por los ataques a la prensa”. Ese mismo día, Clarín le brindó despliegue interior con una nota titulada “ADEPA advierte que el Gobierno eligió al periodismo como enemigo”. Ambas notas consignaron fragmentos del documento que había emitido el viernes la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas con cuestionamientos al Gobierno nacional por su relación con medios y con periodistas. Todas cuestiones, desde ya, dignas de ser señaladas. Pero ninguna más grave que el asesinato de un periodista. Sobre ese tema, ADEPA hizo un silencio absoluto. Otra oportunidad perdida.

El asesinato de un periodista, bajo el silencio mediático

Desde hace 48 horas, los diarios porteños sumieron en un total silencio informativo al crimen del periodista Adams Ledesma, habitante de la Villa 31 Bis y director de la señal de cable Mundo Villa y del periódico del mismo nombre.
Aún se desconoce si su asesinato tuvo relación con su actividad como periodista. Hasta ayer al menos no había información al respecto y no se sabe si los diarios están investigando el caso.
Ledesma le había dicho en junio a Perfil: “Vamos a hacer periodismo de investigación, a filmar a los famosos que vienen en 4×4 y BMW a comprar droga”.
El domingo, Clarín (en una breve), La NaciónPágina y Perfil dieron cuenta del crimen. Los dos últimos con el mayor despliegue informativo. El lunes, sólo Clarín publicó una breve de nueve líneas con declaraciones de la esposa de Ledesma.
Ningún diario publicó ayer ni una línea al respecto. Todo eso a pesar de un comunicado de Fopea que alertó sobre la posibilidad de estar frente a “uno de los atentados a la libertad de expresión más graves desde el retorno de la democracia, en 1983”.
Quizá porque Ledesma no trabajaba en un medio tradicional, los diarios dejaron de publicar noticias sobre el crimen. O quizá están investigando el suceso para publicar un completo informe en los próximos días.
Mientras, en las páginas vibran otros “ataques a la libertad de expresión”, más vinculados con acciones del Estado sobre negocios de las empresas mediáticas que con el ejercicio del periodismo.