El reciente acuerdo entre el Gobierno y Telefónica/Telecom que valida el monopolio telefónico. Es fruto de una política que sostiene, con respirador artificial, un viejo paradigma incompatible con las necesidades de un país con graves desigualdades sociales y geográficas. Desigualdades de las que el paradigma es, en buena parte, responsable. Mientras el paradigma sea preservado, como hasta hoy, los costos sociales de las políticas de telecomunicaciones serán altos y las desigualdades, manifiestas. Nota de Martín Becerra en Clarín. dada la participación accionaria de la primera compañía en la segunda no es un accidente casual. Al día siguiente, La Nación informó que el consorcio europeo Telco, participado por Telefónica y presente en el accionariado de Telecom Italia, modificó dos artículos de sus estatutos para cumplir con lo dispuesto por la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), que en octubre pasado cerró una investigación que duró casi tres años por presunta “concentración monopólica”. Nota de José Crettaz.

Telecomunicaciones: el ocaso de un paradigma

El reciente acuerdo entre el Gobierno y Telefónica/Telecom convalida un monopolio y va en contra de las necesidades de un país con desigualdades.

Por Martín Becerra DOCENTE UNIVERSIDAD NACIONAL DE QUILMES, INVESTIGADOR CONICET – 29/12/10

El reciente acuerdo entre el Gobierno y Telefónica/Telecom que valida el monopolio telefónico dada la participación accionaria de la primera compañía en la segunda no es un accidente casual.

Es fruto de una política que sostiene, con respirador artificial, un viejo paradigma incompatible con las necesidades de un país con graves desigualdades sociales y geográficas. Desigualdades de las que el paradigma es, en buena parte, responsable.

Definido por la Reforma del Estado de 1989 que promovió la privatización de ENTel, ese paradigma se basa en un modelo de monopolio privado (duopolio en telefonía móvil), apartado de las obligaciones de servicio público, extranjerizado, y con autoridades de aplicación y control atrofiadas que abonan el mito de un mercado “desregulado”. Para perpetuarse, el paradigma requiere de cuidados intensivos que contradicen la decisión gubernamental de revisar otros importantes aspectos del programa neoliberal.

Las contradicciones de la política de telecomunicaciones son antiguas : la ley vigente, firmada por Alejandro Lanusse en 1972, es anacrónica. La privatización de ENTel modificaría, empeorándolo, el marco legal. Las últimas décadas atestiguaron transformaciones estructurales: la Argentina tiene más de 50 millones de líneas de telefonía móvil (con 40 millones de habitantes) y cerca de 8 millones de líneas de telefonía fija. Como ocurre con el gas, las clases medias y altas tienen el servicio garantizado por la red a tarifas reguladas, mientras que los sectores más pobres deben gestionar sus necesidades sin la asistencia del Estado.

Agonizante, el ideario de 1989 archivó su retórica de libre concurrencia y resiste porque el Estado no aplica normas que beneficiarían a los usuarios (como el Decreto 764/2000) ni controla un mercado concentrado en dos actores, Telefónica y Telmex . El Estado no realiza análisis de costos ni impone obligaciones a los actores con posición dominante. En reciprocidad, el mercado tolera la regulación de las tarifas de la telefonía fija a cambio de cobijar la ficción de que la telefonía móvil es un servicio suntuario con precios desregulados .

Las ganancias de las telefónicas provienen en un 65% de la telefonía móvil, mercado que facturó 24 mil millones de pesos en 2009.

La importancia de esta cifra explica el sentido de la (in) acción del Estado en la materia . Los dos organismos oficiales clave en telecomunicaciones son funcionales a intereses corporativos . La Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC), que debería controlar el sector, se halla intervenida desde 2002 y la Secretaría de Comunicaciones (SeCom), autoridad de aplicación de la ley, hace más de diez años que obtura la concreción del fondo de servicio universal, la portabilidad numérica y otros derechos de los usuarios. En paralelo, hace 11 años está detenida la constitución del Tribunal de Defensa de la Competencia, que tendría mucho para investigar .

Ninguno de estos organismos fue capaz de advertir que los precios que pagan proveedores medianos y pequeños de telefonía e Internet para interconectarse a la red telefónica atentan contra la expansión de los servicios. Esto animó al Gobierno a anunciar la creación de una red estatal de fibra óptica para eludir el abuso.

Este escenario permite evaluar las consecuencias de la privatización de ENTel , pero también interrogarse sobre la celeridad estatal a la hora de enajenar sus recursos y sobre su nula capacidad de control.

Una agenda diferente no sólo debería recrear objetivos relegados, como la inclusión social y la cohesión territorial, sino también promover la definición de la telefonía móvil e Internet como servicios públicos .

La regulación de estos servicios , cuyo aumento tarifario fue muy superior a la inflación en los últimos años, junto a la introducción de debates como la convergencia con los medios audiovisuales o la neutralidad de la red , evitarán que las telecomunicaciones se diseminen prioritariamente entre los sectores urbanos y los de mayor poder adquisitivo y estructuren nuevas fracturas sociales.

Publicado en p. 33 el miércoles 29/12/2010

Telefónica se excluyó de participar en las decisiones sobre Telecom

Cambió el estatuto de la empresa mediante la cual la española controla a su competidora

José Crettaz – LA NACION – Jueves 30 de diciembre de 2010

En las vísperas de la pasada Navidad, Telefónica de España cumplió con uno de los compromisos asumidos ante el Estado argentino cuando éste autorizó su ingreso en el capital de Telecom Italia, controlante de Telecom Argentina, principal competidora de la española en el mercado local.

El consorcio europeo Telco, participado por Telefónica y presente en el accionariado de Telecom Italia, modificó dos artículos de sus estatutos para cumplir con lo dispuesto por la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), que en octubre pasado cerró una investigación que duró casi tres años por presunta “concentración monopólica”.

Durante esos años, caracterizados por una fuerte pelea entre los accionistas de Telecom Argentina (Telecom Italia y la familia Werthein) y entre la firma italiana y el Estado nacional, la CNDC impulsó la desinversión de Telecom Italia en el país.

Al aprobar sorpresivamente la integración, la CNDC estableció una serie de requisitos, entre ellos “que el directorio de Telco no podrá formar parte de la toma de decisiones en la Argentina”, según explicó entonces el vicepresidente del organismo, Humberto Guardia Mendonca.

“Todos los directores de Telefónica de España deberán abstenerse de participar de votaciones e incluso discusiones. Habrá penas personales por la violación de esto. Los directores de Telefónica tampoco podrán operar determinados aspectos sobre el tema técnico, algo que se pensó con objeto de evitar una influencia negativa en materia de innovación tecnológica”, había explicado el funcionario en ese momento. El texto del compromiso empresario nunca se difundió.

Para cumplir con ese requisito, Telco modificó dos artículos de sus estatutos, según informó ayer el diario italiano Il Sole 24 Ore. El nuevo artículo 5° indica que, hasta que las restricciones comprometidas con las autoridades argentinas tengan validez, Telefónica no tendrá “derecho de voto con respecto a cualquier materia relativa a las actividades de las sociedades directa o indirectamente controladas por Telecom Italia que desarrollan actividades en el mercado argentino”.

Esas actividades, según se detalla en el texto, son las que se desarrollan en el campo de las telecomunicaciones, Internet, datos, radio, medios de comunicación y servicios sustitutivos de Telefónica y Telecom Italia, así como de sus controladas. En tanto, en el artículo 16° de los nuevos estatutos, se indica cómo los representantes de Telefónica no podrán participar en las discusiones que tengan por objeto actividades desarrolladas en la Argentina y “no podrán votar o poner el veto sobre materias en el orden del día del Consejo de Administración o de cualquier comisión interna que afecten a ese tipo de asuntos”.

Telco, que controla el 22,5% de Telecom Italia, está formada por Telefónica (46,1%), la aseguradora Generali (30,7%) y los bancos Intesa Sanpaolo (11,6%) y Mediobanca (11,6%).

El ingreso de Telefónica en Telecom es resistido por tres asociaciones de usuarios, Unión de Consumidores Argentinos (UCA), Centro de Educación al Consumidor (CEC) y Centro de Orientación y Defensa del Consumidor (Codec), que desde este mes reúnen firmas para revertir la aprobación oficial.