En la primera entrevista periodística en los últimos tres años de intensa confrontación con el gobierno, el CEO del Grupo Clarín, Héctor Magnetto, acusó al Poder Ejecutivo de “socavar el derecho a la propiedad”, recordó en referencia a Papel Prensa que “el Estado ha sido (un accionista) en la compañía durante 35 años y nunca cuestionó ni su historia ni a la gerencia” y afirmó que el gobierno tiene la “política de bastardear y tergiversar la causa de los derechos humanos”. La entrevista fue publicada en el Financial Times y traducida en Buenos Aires por El Cronista Comercial.

HÉCTOR MAGNETTO, CEO GRUPO CLARIN

Ya se habrán dado cuenta de que si el fin era domesticarnos, no será fácil”

El empresario ve la ofensiva contra Clarín como una evidencia de que el Gobierno de Cristina Kirchner está entrando “en una fase más seria, confiscatoria”

Jude Weber

El gobierno de la Argentina está “bastardeando” la causa de los derechos humanos en una vendetta irracional contra el principal grupo de medios de comunicación del país, dijo el CEO del grupo Clarín, Héctor Magnetto.

El empresario también acusó al gobierno de Cristina Fernández de socavar el derecho a la propiedad en un país que ya está retrasado con respecto a sus pares en materia de inversión extranjera.

Magnetto, cabeza del Grupo Clarín, que cotiza en Londres, es propietario del mayor diario en español de Latinoamérica y tiene intereses en radio, televisión por cable e Internet y rompió el silencio para denunciar lo que él ve como los esfuerzos del Gobierno por sofocar el disenso, en una entrevista por correo electrónico con el Financial Times. El empresario de 66 años prefiere el e-mail porque, debido a una operación para tratar un cáncer a la que debió someterse en 2007, tiene dificultades en el habla.

“Hemos sufrido de todo: calumnias, amenazas, espionaje, ser denunciados públicamente. Supongo que ya se habrán dado cuenta de que si el fin era domesticarnos, no será fácil”, señaló Magnetto en su primera entrevista en tres años.

El mes pasado, Fernández acusó a Clarín y La Nación de forzar la venta de Papel Prensa, una compañía fabricante de papel para diario, en connivencia con la dictadura militar argentina hace más de 30 años. La que la vendió fue una familia cuyos miembros fueron torturados.

La Presidenta sostiene que los dos poderosos diarios usaron a esa empresa para presionar a sus competidores.

Cristina Fernández quiere una investigación judicial de la venta y que el papel para diario sea declarado “de interés nacional”. Clarín y La Nación niegan haber participado de actos ilícitos.

Magnetto señaló que “el Estado ha sido (un accionista) en la compañía durante 35 años y nunca cuestionó ni su historia ni a la gerencia”.

El CEO del Grupo Clarín dijo también que el informe oficial que fue difundido por el Gobierno estaba basado en “mentiras y manipulación”; y acusó a la administración Fernández de “seguir adelante con su política de bastardear y tergiversar la causa de los derechos humanos para satisfacer un deseo de poder, persecución y venganza personal”.

El informe apareció días después de que funcionarios declararan que Fibertel, el proveedor de Internet de Clarín, estaba operando de maneral ilegal, por lo que le dieron 90 días de plazo para cerrar. Clarín está luchando contra esta medida “irracional” que podría obligar a un millón de abonados a cambiar de proveedor.

Clarín y la pareja presidencial no siempre estuvieron enfrentados de una manera tan agresiva, pero la posición del grupo durante el conflicto con el campo, en 2008, lo convirtió en un “enemigo, por no seguir la línea oficial”, explicó Magnetto, quien agregó que “no hay lugar para el disenso o la crítica. O uno es un seguidor incondicional que ha sido captado, o un enemigo a ser destruido”.

El CEO considera la ofensiva contra Clarín como una evidencia de que el Gobierno está entrando “en una fase más seria, confiscatoria” y mencionó “una creciente preocupación, no por los riesgos políticos y judiciales sino con respecto a la propiedad… En realidad, la inversión extranjera en Argentina dista mucho de ser proporcional a la que se observa en otros países de la región”.

Clarín también se ve como el blanco de una nueva ley de medios que obligaría al grupo a vender algunos activos para atacar lo que el Gobierno considera un poco saludable dominio del mercado. Magnetto niega esta afirmación.

“Tal vez (el avance contra) Clarín es el camuflaje de un proyecto hegemónico más ambicioso para avanzar contra los derechos de las compañías y los ciudadanos en otros sectores e instituciones. Nosotros podemos ser la espina que tienen hoy clavada en el costado, pero el objetivo final va más allá de nosotros y tiene que ver con silenciar la información, el disenso y cualquier tipo de fiscalización del poder”, dijo Magnetto.

Traducción: Graciela Rey