En una actitud inusual en los medios periodísticos argentinos, el poderoso Folha de San Pablo reconoció haber apoyado la dictadura militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1984, y también se autocriticó por lanzar una campaña de desprestigio contra la actual presidenta Dilma Rousseff cuando era candidata del PT. Nota en Página 12.

EL DIARIO BRASILEñO APOYO EL GOLPE DE 1964

Folha admitió su pasado

Como quien no quiere la cosa y de manera muy discreta, el diario brasileño Folha de Sao Paulo, que celebra 90 años de existencia, reconoció ayer en su edición impresa haber respaldado el golpe militar de 1964, que derrocó al presidente constitucional Joao Goulart e instaló una dictadura que se extendió hasta 1985. En una línea del artículo en el que ofrece un recorrido por su historia, el influyente medio asume: “En 1976, el diario, que apoyó el golpe militar de 1964, abre espacio en sus páginas para opositores de la dictadura y se convierte en uno de los catalizadores de la apertura (política)”.

El dato no es una revelación demasiado poderosa. Es que, antes de que finalizara el último gobierno de facto brasileño, el medio pegó un giro en su posición. A mediados de los ’80 su línea editorial comenzó a alejarse de los preceptos del régimen militar para plegarse, cada vez más, a la campaña de apertura democrática que en 1984 abogó por la realización de elecciones presidenciales, finalmente concretadas en 1985, y que contó con el apoyo personalizado de políticos, artistas e intelectuales. La época coincidió con la incorporación de periodistas al medio, como la conocida cronista Claudia Bravo, con una clara postura a favor de los derechos humanos, que se declararon abiertamente en contra de la dictadura.

Sin embargo, la etapa “progresista” del periódico no significó un cambio permanente. En 2009, varios organismos de derechos humanos protestaron en la puerta del diario, en el centro de la ciudad de San Pablo, porque un editorial de Folha calificó el régimen militar brasileño como una “dictablanda”, en comparación con las otras dictaduras que gobernaron países su-damericanos en las décadas de los ’60 y ’70. El medio se disculpó por semejante comparación, al igual que lo hizo por otro artículo que publicó en el que acusó a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, de pergeñar el secuestro del titular de Hacienda dictatorial, Delfim Netto, durante el régimen militar. Pese a la tensa relación que une a Rousseff y el medio, la mandataria, presa política y víctima de torturas por parte de la dictadura, participó de los actos de celebración de los 90 años del diario.