En el especial de Página 12 y Eter sobre el 90º aniversario de la radio en la Argentina, Mario Pergolini analiza los cambios que están produciendo las nuevas tecnologías en la producción y la recepción del medio. Entrevistado por Eduardo Aliverti y Lucas Petersen, Pergolini convoca a “cagar a los intermediarios”.

ENTREVISTA A MARIO PERGOLINI

“Esto es un programa de radio, todo lo demás es satélite”

Desde Cuál es? y el sitio Cuales.fm, el conductor encabeza una de las experiencias más decididas de aprovechamiento de los lenguajes multimedia para potenciar el hecho radial. Aspectos comerciales y artísticos se articulan en una lúcida reflexión sobre las potencialidades de esa confluencia.

Por Eduardo Aliverti y Lucas Petersen

¿Cuáles son las fronteras que, en la era multimedia, separan lo que es un programa de radio de lo que no lo es? ¿Sigue siendo un programa de radio aquel que transmite un recital en video por Internet? El 3 de julio, Cuál es? puso en marcha ésas y muchas preguntas más cuando siguió en vivo, desde el Luna Park, un concierto de Divididos a través de su portal Cuales.fm.

Sin duda, parte de los desafíos del medio en el siglo XXI pasan por cómo integrarse, conservando su identidad, a la confluencia de lenguajes que permite (y exige) la red. Mario Pergolini intenta afrontar ese reto con la transformación de su programa en un pequeño multimedio basado en la web, pero sin resignar lo que para él es innegociable: Cuál es? seguirá siendo radio hasta el último de sus días.

La última gran mutación del ciclo comenzó en 2008, cuando Pergolini presentó las instalaciones exclusivas que su programa tiene en el tercer piso de la Rock&Pop. Un estudio para grabar música en 64 canales. Un servidor propio que almacena en calidad profesional esas grabaciones y también otros cientos de miles de discos digitalizados. Un estudio para el programa de radio diseñado a partir de los requerimientos del uso (y no de la economización de espacios y materiales). Cámaras, muchas cámaras, acá y allá.

Pero lejos está de ser sólo un fetiche tecnológico. “Me estaba dando cuenta –relata el conductor– de que, tanto en música como en contenidos, lo que estaba ofreciendo la radio era muy parecido a lo que ofrecían las compañías discográficas, los canales de televisión. Pero acá hacemos mucho contenido diferencial. Cuando vienen a tocar Los Cafres, no tocan su disco, tocan otra cosa. Si yo soy el difusor, si les doy el ámbito para que graben, si puedo quedarme con el multipista para pasarlo a distintos formatos con el correr del tiempo, ¿por qué no ser también el difusor digital de todo eso?”

De ese razonamiento nació Cuales.fm, un portal que funciona en paralelo al programa como plataforma multimedia, con noticias, videos y audios, y que recibe por mes alrededor de 1.250.000 visitantes. “Hay un montón de elementos que le puedo ofrecer a la gente. Hagamos algo que nos sirva a todos. Si voy a tener bandas que tocan con una buena calidad digital, ¿por qué no mezclarlo y subirlo a celulares o a la página a las dos horas que sucedió? ¿Por qué no transmitirlo en vivo?”

–¿Qué cambió con esto?

–A todos, lo primero que les digo es que nunca olvidemos que esto es un programa de radio, que todo lo demás es satélite. Que solamente estamos intentando captar cosas que, si no, las captaría otro. Pero no vamos a sacar fotos de los personajes, no vamos a mostrar la cocina interna. No vamos a matar la radio porque, en el momento en que mate el programa, no sirve de nada la pata digital, pasa a ser otra cosa. Hice un estudio un tiempo atrás para saber cuánta gente nos escuchaba por computadora: el 30 por ciento. Y sólo le estábamos dando los mismos parlantes de siempre. Entonces dije: “Le tengo que dar algo más”.

–¿Qué te enseñó el que un 30 por ciento te escuche por computadora?

–Me sorprendió. Después pensé si no me afectaba en la medición, porque ¿qué dice la gente? “¿Está escuchando radio?” “No, estoy conectado a Internet”. Es un gran detalle que tiene que ver con la pauta, con algo muy sensible a la radio. La radio vive de sus anunciantes, no de su público. Entonces pensé que si podía llevar Cuales.fm a un grado tal que sea otro medio dentro del medio, iba a tener una cantidad que es medible. ¡Por mes tenemos 1.250.000 personas! Una página que no tiene ninguna red social, no tiene Facebook ni Twitter, en la que vos no podés dejar comentarios, que no tiene historia y no podés ver qué pasó ayer, a pesar de eso funciona.

–Un 30 por ciento es un oyente que está en una situación fija, no circulando…

–Hay otro hecho tecnológico que son los celulares, que siguen trayendo radio. Yo estoy en condiciones de armar un pequeño multimedia basado en el programa, pero lo armo para la radio. El que va en taxi lo sigue escuchando de la misma manera. Pero al mismo tiempo grabo en una forma que se puede ver en nuestra página y en los celulares.

–¿Sos el único que hace esto?

–Así, tan integralmente, sí. En toda la región no lo he visto. Hay importantes radios que han venido para ver si podíamos ayudarles en su armado de todo esto.

–¿Eso tiene que ver con tu gusto por la tecnología, con tu capacidad comercial o con qué? ¿Por qué el único en la región?

–Realmente me gusta la tecnología. Y cada vez que la he aplicado a la radio me ha funcionado. Este programa está primero hace 18 años. Yo les dije a los mexicanos [del Grupo CIE, anterior dueño de la radio], cuando estábamos armando el estudio: “No vamos a poder estar más primeros porque no va a haber más gente, pero sí podemos perder ese liderazgo si no seguimos innovando”.

–Está clara la vanguardia tecnológica. ¿Pero qué pasa en términos del formato del programa de radio? ¿Cambiaste algo?

–El contenido en sí es bastante similar, diría, en los últimos ocho años, desde que empezamos a meter efectos en vivo. En lo que más hemos cambiado fue en cómo le estamos dando las cosas a la gente. El público de televisión está cansado de que le digan cuándo puede ver su programa. Ve la serie cuando quiere; la tiene al otro día ya subtitulada. Me parece que tarde o temprano se lo van a exigir a la radio. Nuestro público trabaja con una calentura que tenemos que saber aprovechar. Si un recital está bueno, a la tarde lo van a querer tener. Yo creo que eso es lo que les brindé: antes no lo podías tener; ahora yo te lo doy para que lo tengas, y no lo pagás.

–La serie de televisión es un formato “enlatado” que poco tiene que ver con la idea de instantaneidad que tenemos de la radio. ¿El descargar contenidos de la radio va a significar un retorno de cierta radio grabada, producida, atemporal?

–Creo que no. Siempre va a haber alguien que va a estar solo en su casa y quiere que alguien le diga algo, aunque sea para decir “es un pelotudo”. Creo que fuimos muy pillos. Fuimos metiendo la radio a través de otro sistema. Le damos para descargar, pero la gente nos sigue escuchando. Hay que ver cuando la oferta sea mucho más grande. ¿Qué pasa si nos volvemos todos esto?

–¿Se tocó un límite respecto de los contenidos? Da la sensación de que no hubo otro punto de inflexión en los últimos 25 años, desde lo que ocurrió con Belgrano en los contenidos periodísticos y con la Rock & Pop como vanguardia estética. ¿Por qué?

–No hay mucho más para hacer ahora. Nosotros somos una radio de rock, casi una radio de rock clásico. Hemos logrado tener autoridad, sobre todo musical. Creo que nuestro único espacio para explotar es, por ejemplo, que no nos den solamente un disco. Si podemos concentrar todo en un lugar como Cuales.fm, denme los videos y los presento al mismo tiempo. Vamos a tener un programa pero después le vamos a dar las distintas piezas para que la gente vaya armando su playlist como quiera: sus dos temas, su separador, su radioteatro favorito.

–Hablás de “si se puede, hagámoslo”, pero más allá de esa actitud, ¿sentís que la radio debe hacer eso para sobrevivir al predominio audiovisual?

–Somos generadores de contendido y ése es nuestro principal patrimonio. Insisto: la radio gana a través de sus auspiciantes. Como están las cosas, ya ni siguiera podemos controlar si alguien no nos está tomando por Internet y nos está irradiando a todo un pueblo. El problema es de las compañías discográficas o de las grandes empresas, que están armadas de una forma tan gigante que no sé cómo van a mantener sus estructuras. El que genere contenidos y tenga una forma rápida de mandarlos va a seguir teniendo beneficios.

–Al margen del rock y lo musical, ¿te lo podés imaginar también respecto de la opinión y lo periodístico?

–Por supuesto. Los medios rígidos como Clarín.com o LaNación.com son lentos, llegan tarde, ofrecen algo que me exige un esfuerzo distinto. La radio debe hacerlo porque es el único medio que está en verdadera posición de ampliar su espectro. La tele y el cable no pueden.

–¿La unidad de negocios o la unidad operativa va a pasar de la emisora al programa? ¿Pensás que otros programas van a empezar, por decirlo de alguna manera, a tomar su destino en sus manos?

–Creo que tarde o temprano lo van a empezar a hacer. La gente de publicidad sabe que tiene que estar en Internet. Pero no tiene muy en claro cómo. Nosotros estamos dando pasos concretos. Lo van a copiar, pero yo creo que les estamos llevando un año o dos de ventaja.

–¿Esta es la única forma de que la radio siga siendo negocio?

–Internet da altas precisiones: cuánta gente entra, cuánta gente sale, cuánto tiempo estuvo. La radio no lo puede informar tan claramente. Si nos escuchan por Internet, tenemos la publicidad que suena por la radio, pero hay todo un contexto visual a los costados que se convierte en otro medio. No aprovecharlo publicitariamente es regalarle el dinero a otro. También está demostrado (le ha pasado al New York Times) que si se le dice al público que pague por ver, te responde “no, me voy a otro lado”. Entonces, creo vamos a tener que comenzar a ofrecerle tanto al anunciante como al oyente cuáles van a ser las reglas del juego y cómo lo vamos a ir jugando. Empecemos a cagar a los intermediarios…