La implementación del Plan Ceibal en Uruguay, que dotó de una laptop a todos los alumnos secundarios (y su próxima extensión a nivel primario) fue saludada con elogios en Uruguay y utilizada también como contraste por la falta de políticas educativas (y entre ellas, de políticas sobre tecnologías en la educación) de los gobernantes argentinos. Casi no se han conocido críticas al plan y es interesante la lectura de una de ellas, realizada por Pablo Romero en su blog.

La otra cara del Plan Ceibal:
Informática en la educación formal

por Pablo Romero

En la actual administración llevada adelante por el gobierno del Frente Amplio, uno de sus logros más resonados es la implementación del Plan Ceibal, por el cual los niños de nuestro país han recibido una laptop y se han iniciado en la necesaria alfabetización informática. A su vez, ha sido Informática la materia del sistema formal de enseñanza que ha sido más recortada, registrando grandes pérdidas, tanto de horas como de puestos de trabajo y condiciones laborales en un período de sólo 5 años: a) a partir de 2006, reducción del 50% de las horas de aula al anularse el par docente, lo que implicó una perdida notoria -tanto para docentes como para alumnos- de calidad educativa. b) Posterior disminución de horas semanales por grupo, pasando de 5 a 4 horas, lo que supuso una nueva pérdida de puestos de trabajo y la reducción de la presencia e importancia curricular de la materia. c) A partir de este 2010, eliminación del 50% de los cargos de laboratorio en aquellos liceos que cuentan con más de una sala de Informática, lo cual significa no sólo más pérdidas de horas y puestos laborales, sino un nuevo retroceso en las condiciones laborales, en tanto supone que el docente de aula de informática pierde un nuevo apoyo a su tarea (el mismo apoyo que también pierden las instituciones liceales, dado el perfil que tiene el cargo docente para el Laboratorio de Informática).

Tres grandes reducciones en solo 5 años de gobierno del FA, con notable efecto sobre las condiciones laborales y con pérdida de trabajo para los docentes de Informática.

Y en todos los casos, las decisiones se tomaron sin consultas ni explicaciones. Contradictoriamente, en los discursos –y parece que casi únicamente allí- se ha priorizado el carácter consultivo y participativo para todos los espacios educativos. Pero, en el caso de lo sucedido en este año, ni siquiera se informó del nuevo recorte de horas para la materia: ni siquiera la mínima “gentileza” de poner en conocimiento al personal docente, que vivió además la incertidumbre y la angustia de no ver aparecer el llamado de elección de cargos docentes en los tiempos habituales. ¿Qué hubiese pasado, qué se diría sobre los derechos de los trabajadores, sobre la pérdida de fuentes de trabajo, sobre el carácter inconsulto y hasta sobre el “manoseo psicológico” si esto pasaba en un gobierno de derecha? No por compartir otros logros de la izquierda, ni por compartir en general su visión de la sociedad se puede ser ciego a otros errores que están teniendo. Es que parece que el tan mentado Plan Ceibal tiene otros “efectos presupuestales”, un lado “oculto” y menos deseable de ser publicitado a todo “bombo”: mientras se plantea un discurso de apoyo a lo tecnológico y a la informática por parte de las autoridades educativas y de gobierno, que se concreta en los hechos con la puesta en práctica del Plan Ceibal, el gobierno apunta a quitar presencia curricular a la materia, reduce radicalmente los puestos de trabajo y perjudica las condiciones laborales de los docentes con que cuenta el sistema educativo para llevar su tarea de educación informática. Más ceibalitas y menos Informática y docentes de la materia en los liceos parece ser la notable contradicción instalada. El discurso que hace hincapié en las tan mentadas ceibalitas y su posible efecto casi “mágico” parece no contar para nada con el factor humano docente profesional. Gasto enorme de presupuesto en el Plan estrella de esta administración y reducción sistemática de presupuesto para el factor humano docente del sistema educativo que lleva adelante esta disciplina. No se trata de fomentar falsas oposiciones (ceibalitas o docentes), de algo que debería ciertamente ser complementario y no opuesto, pero vale tener bien en claro por dónde va la idea de quienes llevan adelante estas actuales políticas educativas. ¿Qué diríamos de la siempre “nefasta” derecha local frente a situaciones como estas si fueran ellos los que las estuviesen llevando adelante?

Lo mínimo que diríamos es que están sustituyendo docentes por laptops en nuestro sistema educativo formal, arrasando a la vez con todos los mecanismos de participación y respeto de condiciones de trabajo, en el marco de una clara lógica del “capitalismo desenfrenado e inhumano”, en una clara actuación de corte “empresarial” y en contra de los derechos de todo trabajador. Pero, bueno, esta política y manera de actuar es la que precisamente está llevando adelante un gobierno de izquierda. Difícil de digerir. Y aunque siempre es malo ver la realidad desde la caricatura y los panfletos ideológicos, sirve para ayudar a comprender algunas cuestiones centrales que el asunto tiene. Es que no es gratuita la aversión que se tiene con Informática tanto desde las autoridades educativas de izquierda como desde los propios gremios docentes (los cuales en absoluto han salido ni saldrán a denunciar esta situación), en la medida que la disciplina Informática padece un “doble estigma: a) es “hija directa” de la Reforma Rama (con lo cual la disciplina y los docentes de Informática quedaron vinculados a una reforma impuesta sin consulta alguna y con gruesos errores pedagógicos, siendo considerados sus docentes casi “arribistas”, finalmente funcionales y al servicio de una “lógica de mercado educativo” impulsada por la derecha), por lo cual los gremios docentes en todo momento le han visto con muy poca simpatía; y es considerada una materia “instrumental”, alejada de los presupuestos “humanistas” e “ilustrados” que dominan en el imaginario docente. La disciplina Informática no cuenta con prestigios epistémicos ni con apoyos gremiales dentro del sistema educativo. Su fragilidad política en ese sentido es tal que no es necesario para las autoridades ni siquiera notificar o explicar por qué se le reduce horas. ¿Qué pasaría si esos procedimientos se dieran con disciplinas como Historia, Matemática, Literatura o alguna otra materia “fuerte”, tanto en lo gremial como en su “legalización” epistemológica? No pasaría, claro. Los juicios intelectuales (o prejuicios, mejor dicho) “humanistas, ilustrados y progresistas“ que dominan en la actual administración educativa, más allá del discurso sobre el Plan ceibal y los beneficios de las nuevas tecnologías, forman parte importante de esta situación. En los hechos, ya ven ustedes cuál es la práctica educativa que se está llevando adelante en cuanto a la materia Informática en nuestro sistema educativo secundario, más allá de la ceibalita que reciben nuestros hijos para aprender nociones básicas de informática y jugar un rato.

Tampoco es para nada extraño que sea Inglés la otra materia que tuvo pérdidas horarias dentro de la nueva reformulación impulsada en este período. Forma parte de una misma lógica y visión de lo educativo. Es que se considera que Inglés e informática son meramente “instrumentales”, o sea materias “menores” según cierta concepción “ilustrada y humanista”. En tanto, el mundo ciertamente va hacia otros lados, precisamente hacia fortalecer las materias “instrumentales” como Inglés e Informática a lo largo de toda la currícula. Hay cuestiones básicas para las nuevas sociedades del siglo XXI: dominar matemática, el idioma madre, tener un segundo idioma internacional y adquirir el lenguaje y los conocimientos básicos de la herramienta más poderosa de estos tiempos históricos: la informática. En tanto, en nuestro país Informática apenas se imparte en dos años del sistema educativo formal (primero y segundo de liceo) con una carga horaria reducida, un solo docente para decenas de alumnos y con programas (a los lineamientos programáticos de contenidos me refiero) poco apropiados. El abandono no puede ser peor. Ni tampoco la poca visión sobre la importancia efectiva de la materia. ¿O se cree de verdad que las ceibalitas tendrán por sí mismas alguna suerte de efecto mágico que logrará generar sujetos críticos utilizando las nuevas tecnologías, mas allá del factor humano y de buenos programas educativos que orienten ese contacto con el elemento físico que es la laptop? La apuesta debe ir precisamente en el sentido contrario del actual: no seguir quitando presencia a Informática, sino fortalecerla, logrando actualizar sus planes y presentándola como materia obligatoria a lo largo de los seis años del sistema educativo secundario, sumando cursos anuales especializados para los años de bachillerato, que sirvan como preparación para ingenierías informáticas, carreras audiovisuales, mano de obra calificada para empresas de software, etc, etc. Mientras que los países que más rápidamente se adaptan a las nuevas circunstancias y logran a partir de esto crear sociedades con mayores posibilidades económicas -y de oportunidades- impulsan a la materia Informática a lo largo y ancho de todo su sistema educativo, tanto en primaria como en secundaria, en Uruguay le damos una laptop a los niños en la escuela, ponemos solo dos años de Informática para todo el nivel secundario y nos dedicamos a podar sus horas y quitar sus docentes dentro del sistema (teniendo la ventaja de que los docentes de informática tienen además formación en otras materias, por lo cual se trata de un cuerpo interdisciplinario que facilita la integración de saberes y el apoyo a otras materias curriculares).

¿Mentalidad tercermundista, cortedad de visión? Claramente, siempre ha sido -y sigue siendo- parte de nuestro problema más arraigado.

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