Rafael Ianover. testaferro del banquero David Graiver en Papel Prensa cuando los deudos de éste fueron desposeídos de sus acciones en la compañía tras su mortal accidente, fue entrevistado por Perfil (nota de Sebastian Iñurrieta) y Clarín (nota de Martín Bidegaray). Aunque el testigo de la controvertida venta de acciones de Graiver a Clarín, La Nación y La Razón en la Dictadura es el mismo, lo que editaron los diarios presenta diferencias nada sutiles para los interesados en el tema.

rafael ianover, pieza clave contra el grupo clarin

El testigo del Gobierno para expropiar Papel Prensa quiere ser indemnizado

El “testaferro” de David Graiver busca resarcimiento por daño moral. Su reunión con Guillermo Moreno al frente de la embestida.

Por Sebastian Iñurrieta

El título del despacho de la agencia oficial Télam, era contundente: “Un ex accionista de Papel Prensa denunciará ‘las extrañas circunstancias’ en las que fue adquirida”. Con base en unas declaraciones al Financial Times de Héctor Timerman, embajador argentino en los Estados Unidos, la agencia consignó el sábado pasado que se presentaría ante la Justicia un “denunciante” cuyo testimonio “podría convertirse en el principal argumento” del Gobierno para expropiar la empresa que comparte el Estado con Clarín y La Nación.

Los hechos que narró Timerman tenían un protagonista: Rafael Ianover. Testaferro del banquero David Graiver, el entonces accionista privado mayoritario de la compañía, este ex contador fue también director de Papel Prensa. Esta semana aceptó hablar con PERFIL en tres oportunidades. Y sus aspiraciones no parecen estar a la altura de las pretenciones de Timerman.

“A principios de mes declaré ante la Secretaría de Derechos Humanos porque considero que ha llegado el momento de recibir una reparación por los 16 meses que estuve detenido ilegalmente”, explicó a PERFIL el contador de 84 años. Y negó que piense realizar alguna otra denuncia ante la Justicia.

¿Le interesa que se estatice Papel Prensa?, le preguntó este diario. “Lo que estoy haciendo es con el ánimo de obtener una reparación por algo que destruyó mi patrimonio y perjudicó a toda mi familia, es lo único que persigo”, respondió.

Ianover admitió que, gracias a la Ley 24.043, ya fue indemnizado por esos 16 meses de prisión. “Ahora busco un resarcimiento por daño moral”, señaló. Desde la Secretaría de Derechos Humanos confiaron a PERFIL que el monto abonado en 1994 correspondió a 1.052 días de detención: casi tres años.

Según su relato, él era “testaferro” de Graiver y tenía “en custodia” un porcentaje pequeño de acciones de Papel Prensa. Tras la muerte del banquero, en un extraño accidente aéreo en México en 1976, la familia Graiver decidió la venta de su porción accionaria a La Nación, Clarín y La Razón. “Así como fueron presionados los dueños del paquete mayoritario, fui presionado yo también y tuve que vender”, agregó. Esas “presiones”, afirmó, fueron ejercidas por “los miltares y la ‘gente del papel’ a través del temor a las detenciones”.

Ianover fue detenido y puesto a disposición del Poder Ejecutivo el 12 de abril de 1977. Asegura que los abogados de La Nación y de Clarín “fueron a ver a mi mujer para pagarle por la operación”. Y añadió: “Mi señora les reiteró que las acciones no eran nuestras y que no recibía ese pago”.

REPORTAJE CON RAFAEL IANOVER, QUE NEGOCIO LA VENTA DE LA COMPAÑIA EN 1976

Papel Prensa: para un ex accionista el único que está en deuda es el Estado

Dijo que tenía las acciones en su poder pero que pertenecían a la familia Graiver.

Por Martín Bidegaray

Desde que el Gobierno decidió que iba a ensuciar a los accionistas privados de Papel Prensa (grupo Clarín y diario La Nación) para tratar de expropiar la compañía, Guillermo Moreno utilizó todo tipo de amenazas, intimidaciones y maniobras confusas para desacreditar a la compañía. Hace un mes, logró el nombramiento de un interventor judicial: Jorge Bianchi. Pero el funcionario no encontró las irregularidades que quiere ver el secretario de Comercio Interior. Así, Moreno comenzó a imaginar que el frente judicial no le deparará las noticias que él desea. Por eso su nuevo plan es descalificar a los accionistas privados frente a la opinión pública.

El martes, Moreno contó ante delegados del sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas que se había entrevistado con Lidia Papaleo de Graiver, esposa de David Graiver, y Rafael Ianover, al que identificó como testaferro de éste (ver recuadro). Según el funcionario, ambos estaban dispuestos a revelar verdades desconocidas sobre Papel Prensa, donde fueron accionistas hasta la dictadura. Pero la versión de al menos uno de ellos es bien distinta.

“Los militares me arruinaron la vida y me quebraron económicamente. Por eso estoy buscando un resarcimiento por daño moral, daño emergente y lucro cesante”, explica Ianover, que tiene 85 años, en diálogo con Clarín, el jueves a la tarde. SDLqNo le reclamo nada a ninguno de los diarios de Papel Prensa, no tengo ningún problemas con ellos. Entiendo que el Estado es quién debe compensarme por el miedo que pasé”.

En noviembre de 1976, Ianover, Galerías Da Vinci y Sucesión de David Graiver vendieron sus acciones en Papel Prensa. Se pactó una operación de US$ 8,3 millones. Las compraron el Estado y los diarios Clarín, La Nación y La Razón. Entre enero y marzo del año siguiente, el traspaso se efectivizó. Ianover fue detenido por el general Carlos Suárez Mason el 12 de abril de 1977. Allí comenzó un calvario de 16 meses en los que estuvo detenido y a disposición del Poder Ejecutivo. Los restantes miembros del grupo Graiver también fueron detenidos en ese momento.

-¿Usted era testaferro de David Graiver?, le preguntó Clarín.

-“Había una relación familiar porque mi esposa es prima hermana de la señora de Isidoro Graiver (hermano de David). Cuando Graiver le compra acciones de Papel Prensa a (Roberto) Civita, las pone a mi nombre porque me tenía confianza”, cuenta.

Sin embargo, en el momento de desprenderse de esas acciones, Ianover narra que no se contactó con la familia Graiver, a la que reconoce como propietaria de papeles que estaban a su nombre. No obstante, cuando le quisieron pagar dice que su esposa se negó.

“Los abogados Campos Carles y Sofovich (de los diarios) le quisieron abonar a mi esposa y ella rechazó el dinero porque no era nuestro. Los mandó a pagar en sede judicial”, puntualiza.

-¿Con quién negoció?

-“Con Patricio Peralta Ramos (de La Razón). Nunca vi a (Héctor) Magnetto (Clarín) ni a (Bartolomé) Mitre (La Nación)”, indica.

En 1985, la familia Graiver cobró US$ 88,4 millones del gobierno de Raúl Alfonsín. El presidente buscaba restituir a la familia Graiver de bienes que les fueron destituidos por el proceso. “Yo firmé que les paguen a ellos, porque les di mi palabra de que nunca tocaría un centavo que no fuera mío y ese pago no me correspondía. Pero los Graiver me abandonaron, nunca se preocuparon por mi. Si yo hubiera sabido que estaban metidos con Montoneros, no hubiera prestado mi consentimiento en Papel Prensa”, confiesa.

Ianover trabaja en entes regulatorios de servicios públicos (de agua, energía y gas). Hace un mes, se sentó con Eduardo Luis Duhalde para que el Estado se haga cargo de un resarcimiento por el sufrimiento que pasó.