Una nueva medida de la Justicia ordena a Papel Prensa a vender al mismo precio su papel a diarios socios (Clarín y La Nación) y a medios pequeños, quienes denunciaron discriminación en las tarifas por parte del único proveedor argentino en el que los principales operadores del mercado son socios del Estado desde principios de la Dictadura. Publicado en Página 12, adonde también se incluyen dos notas de Sebastián Premici por el caso de la Papelera Massuh.

LA JUSTICIA LEVANTO UNA MEDIDA CAUTELAR QUE FAVORECIA A LOS ACCIONISTAS PRINCIPALES

A Papel Prensa se le cayó un escudo

La compañía deberá vender el papel de diario al mismo precio a todos sus clientes. Es como consecuencia de una decisión de la jueza Rodríguez Vidal, que dejó sin efecto una cautelar contra esa medida. Todavía no hay fallos sobre la cuestión de fondo.

La jueza Claudia Rodríguez Vidal levantó ayer una medida cautelar que favorecía a Papel Prensa en su pelea con el Gobierno. La magistrada, titular del Juzgado en lo Contencioso Administrativo Federal Nº 3, dejó sin efecto una decisión que había tomado el 25 de enero pasado el juez Ernesto Marinelli, por la cual se suspendía la aplicación de una resolución oficial que obligaba a la empresa a vender el papel de diario a “un precio igualitario” a todos los medios que lo compren. De este modo, esa medida que adoptó el 7 de enero el secretario Guillermo Moreno vuelve a ser aplicable, al menos hasta que se resuelva el fondo de la cuestión de la causa judicial, en la que existen denuncias cruzadas entre el Poder Ejecutivo y la compañía.

La jueza Rodríguez Vidal es la misma que en el verano suspendió la aplicación del Fondo del Desendeudamiento –de uso de las reservas del Banco Central para el pago de deuda– y que fue acusada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. “No permitiré que un juez defaultee” la deuda, había dicho la mandataria, cuando también arremetió contra “su pareja”, el juez Marinelli, quien también había fallado en contra del Fondo del Bicentenario.

En la causa Papel Prensa, Marinelli concedió el 25 de enero una medida cautelar pedida por la empresa para bloquear la resolución 1/2010 de Comercio Interior. Esa resolución estableció que la compañía debía vender el papel de diario al mismo precio a todos sus clientes, en respuesta a una queja histórica de diarios del interior por el costo de este insumo clave. Papel Prensa tiene como accionista principal al Grupo Clarín, con el 49 por ciento de las acciones, seguido por el Estado, con el 27,5, y el diario La Nación, con el 22.

Tras aquella decisión de Marinelli, Comercio Interior y la Comisión Nacional de Valores (CNV) se presentaron ante la Justicia con otro pedido de una medida cautelar. En este caso, para cancelar todo lo actuado por el directorio desde el 4 de noviembre pasado, por considerar que en la reunión de ese cuerpo de ese día se cometieron graves irregularidades. Esa acción tuvo una respuesta favorable el 8 de marzo último, en una resolución del juez Eduardo Malde, quien también accedió a ordenar la intervención de la empresa y nombrar un coadministrador.

En el fallo de ayer, Rodríguez Vidal consideró que como está vigente esta última cautelar, también queda suspendida la decisión del directorio del 11 de enero, cuando se decidió apelar la resolución 1/2010 de Comercio Interior. De este modo, la jueza ordenó el levantamiento de la cautelar que favorecía a Papel Prensa, “al variar los presupuestos de procedibilidad existentes al momento de su otorgamiento”.

LA SITUACION DE LA EX MASSUH

Papeles quemados

Por Sebastián Premici

Los trabajadores de Papelera Quilmes (ex Papelera Massuh) realizarán hoy una movilización a la sede central de Nación Fideicomisos para reclamar el sueldo adeudado de la última quincena de abril. Este reclamo se enmarca en la difícil situación que está atravesando la compañía rescatada el año pasado por el Estado a través de la creación de un Fideicomiso Financiero y Administrativo. Los trabajadores nucleados en la Federación de Obreros y Empleados del papel responsabilizan por los malos resultados de la compañía a los viejos gerentes administrativos de Massuh que quedaron en la papelera una vez que se conformó el fideicomiso. “Cuando Moreno dejó de ser el director de la compañía, los viejos gerentes realizaron las mismas prácticas de vaciamiento que los antiguos dueños”, señaló a Página/12 el delegado Héctor Urbanoviz.

Papelera Quilmes heredó de Massuh 170 empleados administrativos –que en su momento trabajaban en las sucursales de San Justo, San Luis y en la administración central ubicada en el barrio de Once–, con sueldos promedios de 6000 pesos, mientras que los obreros bajo convenio del sindicato son 230. Los delegados de la compañía responsabilizan a Nación Fideicomiso por haber mantenido la estructura administrativa de la ex Massuh. Por eso hoy marcharán hacia la sede central de la empresa del Banco Nación. “Si no hay reducción de personal, no hay continuidad de la empresa”, habría repetido nuevamente Moreno a los delegados de la Federación de Obreros del papel.

–¿Quién tiene que decidir los despidos? –preguntó este diario a Urbanoviz.

–En realidad, dentro de la empresa no hay nadie que tome la decisión. Por eso creo que Nación Fideicomiso debe hacerse cargo –respondió el delegado.

Moreno ya habría propuesto un plan de retiro voluntario y jubilaciones anticipadas.

En el conflicto de la papelera también hay una puja política entre Moreno y el intendente de Quilmes, Francisco “Barba” Gutiérrez. El funcionario municipal quiere negociar con el gobierno un acuerdo para que la compañía se dedique solamente a la producción de libros escolares, mientras que los trabajadores –que siguen sosteniendo la gestión original de Moreno– quieren seguir operando la empresa. “El problema es gerencial, acá necesitamos tener a alguien que se ponga la camiseta como lo hicimos los obreros. Una fábrica recuperada no puede tener gerentes con sueldos de 6000 pesos. Si nos ponemos a trabajar en serio, podríamos recuperar el 20 por ciento de mercado que alguna vez tuvo Massuh”, afirmó la comisión interna de la empresa a este diario. Por el momento, la planta dejó de producir hace una semana para no seguir acumulando stock y deudas. Actualmente, la papelera tendría 20 millones de pesos en productos ya elaborados, como resmas y bobinas, para ser vendidos en el mercado.

PAPELERA QUILMES REABRE EL LUNES. EL ESTADO GARANTIZA SU FUNCIONAMIENTO POR NOVENTA DIAS

Los trabajadores van por la revancha

La ex papelera Massuh, declarada en quiebra por un juez, volverá a operar tras un acuerdo entre sus empleados y el Ministerio de Trabajo. Por qué fracasó el fideicomiso creado para administrarla. Opina Fabián Ríos, de Nación Fideicomisos.

Por Sebastián Premici

Papelera Quilmes (ex Massuh) volverá a operar a partir del lunes y tendrá garantizado su funcionamiento por 90 días. Así lo resolvieron ayer los trabajadores en una reunión con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Tras el fracaso del fideicomiso administrativo y financiero creado para gerenciar la papelera, tanto la cartera laboral como el Ministerio de Economía utilizarán ese plazo para crear una nueva figura legal que les permita a los trabajadores sacar la fábrica adelante. También podrían buscar un nuevo gerenciador. En una entrevista con Página/12, Fabián Ríos, titular de Nación Fideicomisos, afirmó que la mejor salida para la compañía sería la constitución de una cooperativa, que permitiera a los trabajadores “pelear en el juzgado (que declaró la quiebra de Massuh) la administración de la papelera como una empresa recuperada”.

–¿Por qué fracasó el fideicomiso de Papelera Quilmes?

–El fideicomiso creado por el Banco Nación se hizo cargo de la administración de la papelera, cuando el estatuto de Nación Fideicomisos casi se lo prohibía. Por otro lado, para que la compañía saliera adelante, había que invertir al menos 5 millones de dólares, que no estábamos en condiciones legales de aportar, mientras que la Anses, que era el órgano fiduciante, tampoco podía hacer los desembolsos. Según la ley que regula el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, Papelera Quilmes tendría que haberse convertido en una compañía capaz de emitir nuevas acciones, o salir a la Bolsa de Comercio, algo que no podía hacerse de la noche a la mañana. El emprendimiento de Papelera Quilmes no calificaba para esta operatoria.

–Sin embargo, cuando el año pasado surgió la creación del fideicomiso para rescatar a la papelera, se les informó a los trabajadores que la Anses sí invertiría en la planta.

–Esa era la idea original. Se creó un fideicomiso administrativo y financiero a partir de la existencia de determinados activos, como era la planta de Quilmes. A partir de ahí, había que poner en valor la compañía, hacerla funcionar y ganar cuotas de mercado. El inversor natural, lógicamente, era la Anses. Dentro de este contexto, se esperaba que el juzgado que estaba llevando adelante el concurso y después la declaración de la quiebra –de la ex papelera Massuh– homologase el contrato de Nación Fideicomiso para proteger los activos de Papelera Quilmes a favor de los trabajadores y del propio Estado. Sin embargo, no ocurrió así. Por lo tanto, nunca estuvimos en condiciones de realizar aportes de capital. Todo terminó siendo como el cuento del huevo y la gallina. La Anses no podía invertir hasta tanto la papelera no se valorizase, mientras que la administración de Nación Fideicomisos pasó a ser un impedimento para el desarrollo de la empresa.

–¿Por qué?

–Si poníamos plata, y luego la planta de Quilmes se vendía como parte de la quiebra, el Estado salía perdiendo. El hecho de estar en el limbo impedía que los trabajadores de San Luis, que habían quedado bajo nuestro gerenciamiento, se presentasen ante el juez de la quiebra como gerenciadores de la planta en esa provincia. Ellos decidieron conformar una cooperativa, a partir de la cual los estamos ayudando en el armado del plan de negocios, mientras que el Ministerio de Trabajo también está aportando lo suyo. La figura de Nación Fideicomiso hacía imposible que ellos progresaran en su proyecto. Como gerenciadores, no teníamos homologado el contrato del fideicomiso. Por eso, luego de conocerse la quiebra, realizamos un informe para la Anses y ellos coincidieron en que había que terminar con el gerenciamiento. Es decir, el fideicomiso creado el año pasado ya está extinguido.

–La Anses y Nación Fideicomisos se retiraron del gerenciamiento, al mismo tiempo que Papelera Quilmes quedó en manos de los síndicos de la quiebra. ¿Cuál sería la mejor salida para los trabajadores?

–Los obreros de Papelera Quilmes no se pusieron de acuerdo en qué era lo que tenían que hacer. Guillermo Moreno (secretario de Comercio) les armó un plan de negocios, para que ellos pudieran quedarse con la explotación de la empresa, pero sin la presencia de Nación Fideicomisos como gerenciador. Lo ideal sería que los trabajadores de Papelera Quilmes conformasen una cooperativa y peleen en el juzgado el gerenciamiento de la planta como una empresa recuperada, tal cual se hizo en San Luis.

–¿Y cuál sería la ayuda del Estado en caso de que Papelera Quilmes se convierta en una cooperativa?

–El Estado podría gestionar líneas de crédito a través del Inaes (Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social), mientras que desde el Ministerio de Trabajo podrían entregarse subsidios de desempleo para que sean capitalizados como un fondo de inversión para los trabajadores, siempre con la idea puesta en la cooperativización. Sin embargo, los obreros nunca se pusieron de acuerdo. Si ellos no tienen la voluntad de ayudarse a sí mismos, si no se organizan ni se ponen de acuerdo hacia dónde quieren marchar, el proyecto no prosperará.