“Después de 26 años de un escandaloso expediente judicial”, escribe Martina Noailles en Crítica, los hijos adoptados de una de las dueñas del grupo Clarín, Ernestina Herrera de Noble, la Cámara de Casación detuvo el análisis que debía cruzar el ADN de los involucrados con el Banco de Datos Genéticos, haciendo lugar a un recurso de Herrera de Noble. La misma periodista cubrió el acto por memoria en recuerdo del 24 de marzo y refleja las palabras de la presidenta Cristina Fernández al prometer que si la justicia argentina no interviene, se apelará a tribunales internacionales. Ello, porque la causa por apropiación ilegal de los hijos adoptivos de la titular del grupo Clarín suma contradicciones y dilaciones. Notas de Mariano Confalonieri en Perfil y de Diego Martínez en Página 12. También, entrevista en Perfil con quien podría ser el tío de la hija adoptiva de la viuda del fundador de Clarín.

Acto y castigo para los medios

Sin mencionarlos, la Presidenta centró su discurso en ataques al Grupo Clarín y a su propietaria, Ernestina de Noble, acusada de haber adoptado ilegalmente a dos hijos de desaparecidos. También cargó contra la Justicia.

Martina Noailles – 25.03.2010

“Confío en que finalmente habrá justicia, que pese a ese inmenso poder casi extorsivo y mafioso sobre políticos, jueces y empresarios, vamos a poder sobreponernos y conocer realmente esa identidad”. Aunque no pronunció ni una vez la palabra “Clarín” ni el nombre de Ernestina Herrera de Noble, el mensaje de la presidenta Cristina Fernández fue tan duro como directo. Apuntaba a la Justicia y al fallo de la Cámara de Casación que hace menos de una semana frenó a último momento las pericias genéticas que iban a develar si los hijos adoptivos de la dueña del multimedio son hijos de desaparecidos. En el predio donde funcionó el centro clandestino de detención de la ESMA y frente a la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto, la mandataria fue más allá y prometió llevar el caso hasta un tribunal internacional si fuera necesario.

Cristina Fernández realizó esas declaraciones durante el acto oficial por el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia en el Centro Cultural Haroldo Conti, donde otorgó el premio Azucena Villaflor a cuatro padres de desaparecidos –Julio Morresi, Bruno Palermo, Marcos Weinstein y Emilio Fermín Mignone– por su lucha por los derechos humanos.

Las palabras de la Presidenta sorprendieron a la propia Carlotto. “En Abuelas justamente estábamos analizando realizar una campaña internacional porque esto es un verdadero escándalo”, dijo al finalizar el acto y aclaró: “Lo de la Presidenta no es una amenaza, pero queremos que sepan que vamos a ir hasta la Justicia internacional porque sospechamos que, si en ocho años este proceso no avanzó, es porque hay algo oscuro detrás. Por eso ya lo llamo apropiación”.

Enfundada en un entallado traje violeta y acompañada por su marido Néstor Kirchner, la Presidenta también aprovechó el micrófono para responderle a Eduardo Duhalde, quien sugirió una consulta popular para definir la continuidad de los juicios por delitos de lesa humanidad.

“Escuché por ahí que el pasado hay que dejarlo atrás –arrancó entre silbidos–. Yo digo: acá nadie juzga al pasado, lo que se juzgan son delitos concretos cometidos por hombres concretos”, señaló y despertó los aplausos de quienes se apretujaban dentro del salón donde alguna vez funcionó el Centro de Estudios Estratégicos de la Escuela Naval.

Dentro del capítulo que dedicó al interminable caso Noble, la Presidenta subrayó el trabajo de las Abuelas de Plaza de Mayo. “Cada nieto que aparece es una victoria sobre el olvido y la muerte, y es esencialmente también una victoria del estado de derecho y de la calidad institucional. Sólo queremos que se aplique la justicia y que termine este capítulo tan trágico en la historia de los argentinos”, sostuvo y convocó a “todos los argentinos, excluyendo a pequeños grupúsculos que se esconden atrás de pretendidas ideologías, a la reflexión y a la construcción de un país democrático, con justicia y castigo para los que delinquieron”.

Afuera, un globo aerostático de la Juventud Peronista de la provincia de Buenos Aires flotaba entre los militantes que al cierre del acto partieron en sus micros hacia Plaza de Mayo.

inesperada medida de la camara de casacion

La Justicia suspendió la prueba de ADN de los hijos de Noble

Los ADN de Marcela y Felipe Noble iban a ser cotejados a partir del lunes con las muestras de 500 familiares de desaparecidos para averiguar si son hijos de víctimas de la dictadura y, en consecuencia, fueron apropiados por la dueña del Grupo Clarín, como sostienen los organismos de derechos humanos y el gobierno de Cristina Kirchner. Sin embargo, un sorpresivo fallo de la Corte de Casación suspendió esa prueba hasta que ese tribunal se expida sobre un recurso presentado por los abogados de los Noble, que quieren limitar el cotejo de los ADN a las dos familias que reclaman en la causa.

Por Mariano Confalonieri | 19.03.2010 | 23:35

La causa que investiga la filiación de los hijos adoptivos de Ernestina Herrera de Noble volvió a estancarse. Después de años de vaivenes judiciales, apelaciones e impugnaciones, el ADN de Felipe y Marcela había llegado esta semana al Banco de Datos Genéticos del Hospital Durand, donde se iba a cotejar con las 500 muestras de familias de desaparecidos. Pero un recurso interpuesto a último momento por el abogado de los Noble, Jorge Anzorreguy, logró que la pericia, prevista para el lunes a las 9, se frenara, al menos temporalmente.

Abuelas de Plaza de Mayo ya apeló la decisión. “Es insólito: el recurso fue presentado a las 7 de la mañana. En tres horas, sin resolver si lo aceptaba o no, la Cámara suspendió el inicio de los análisis. No tiene precedentes. Si en esta causa no estuviera involucrada una persona de tanto poder, el caso ya se hubiera esclarecido hace años”, dijo a PERFIL el abogado de Abuelas, Alan Iud.

“Nosotros apelamos ante Casación porque la Cámara de San Martín nos negó las apelaciones. Creemos que los análisis se tienen que hacer en el Cuerpo Médico Forense y cotejarse sólo con los grupos de las dos familias reclamantes y no con todas”, afirmó a este diario Anzorreguy. La semana que viene, entonces, Casación deberá decidir si acepta o no la medida interpuesta por la defensa. Si la admite, entrará en estudio la cuestión de fondo. De lo contrario, la pericia seguirá su curso y el resultado puede demorar un mes.

Qué se investiga. En la causa que tiene a cargo el juez federal de San Isidro, Conrado Bergesio, se investiga la apropiación de menores y la supresión de estado civil de Marcela y Felipe Noble Herrera. La hipótesis de la fiscalía es que Felipe y Marcela son hijos de desaparecidos, arrebatados a sus padres biológicos por los militares y que los expedientes de adopción fueron adulterados. ¿Por qué? En primer lugar, Herrera de Noble declaró que en 1976 vivía en San Isidro cuando dejaron en la puerta de su casa una caja de cartón con Marcela adentro. La Justicia corroboró que ese año la señora tenía residencia en Capital Federal. Además, Ernestina puso como testigos a una vecina fallecida y a un jardinero que resultó ser el chofer de la familia Noble. Sobre el caso de Felipe, declaró que estaba ella en el juzgado justo cuando la madre fue a dejarlo para que lo adoptaran. Según Anzorreguy, esas irregularidades “ya fueron desestimadas por la Cámara”.

La causa se inició en 1999 con la presentación de dos familias de desaparecidos, Miranda-Lanouscú y Gualdero-García. La primera reclama la filiación de Marcela; la segunda, de Felipe. El 17 de diciembre de 2002, imputada por los delitos de apropiación y supresión de estado civil, Ernestina Herrera de Noble fue detenida por orden del juez federal Roberto Marquevich. El magistrado fue destituido un año después por mal desempeño en sus funciones, acusado de efectuar una detención “arbitraria” y la causa pasó entonces a manos de Bergesio. Al expediente se sumó, como parte de la querella, Abuelas de Plaza de Mayo en representación de las otras familias de desaparecidos.

El análisis. El 29 de diciembre pasado Marcela y Felipe se sometieron voluntariamente a la extracción de sangre en el Cuerpo Médico Forense. En el caso de Marcela se incluyó también una muestra de saliva. Se guardó todo en un sobre lacrado, con la firma de un abogado de Abuelas, Mariano Gaitán, para convalidar el test. Al día siguiente, el juez ordenó llamativamente un allanamiento en las casas de los chicos y procedió a incautar prendas y objetos íntimos para obtener también de allí el patrón genético. Este allanamiento fue cuestionado por Abuelas y por querella de las dos familias, a cargo de Alcira Ríos, por irregular. Todos esos elementos estuvieron meses en el despacho de Bergesio, pero ahora están en manos de los médicos del Durand. Es que después de varios recursos e impugnaciones, la Cámara Federal de San Martín le ordenó al juez que tomara con urgencia las muestras de ADN y le advirtió, además, que las medidas de prueba no eran apelables. En síntesis, lo intimó a acelerar el proceso porque consideraba que el magistrado estaba dilatando la situación.

Ampliaron los cruces genéticos de los Noble

Por una orden expresa de la Cámara Federal, el juez de la causa debió enviar los datos de Marcela y Felipe para que se comparen con todos los ADN disponibles de familiares de desaparecidos durante la dictadura.

Martina Noailles – 16.03.2010

La verdad está más cerca. Después de 26 años de un escandaloso expediente judicial, los hijos adoptados por Ernestina Herrera de Noble podrán saber si son hijos de desaparecidos. Las gotas de sangre de Marcela y Felipe Noble están desde ayer en el Banco Nacional de Datos Genéticos esperando ser cruzadas con las muestras de todos los familiares que buscan a los bebés robados en la dictadura. Fuentes con acceso a la causa confirmaron a Crítica de la Argentina que la orden fue dada el jueves por el juez federal Conrado Bergesio, tras un fallo de la Cámara de San Martín que rechazó todas las apelaciones de los abogados de los jóvenes y le exigió al magistrado, una vez más, que concrete los estudios. Si se respetan los carriles normales, los resultados deberían estar en un mes.

Los papeles secantes con la sangre de Marcela y Felipe estuvieron durante dos meses y medio en el despacho del juez Bergesio. Allí durmieron, desde el 29 de diciembre hasta ayer por la mañana, junto con los objetos personales secuestrados un día después en sus domicilios de Martínez. Las muestras de sangre habían sido tomadas tal como querían los hijos de la dueña del multimedio Clarín: en el Cuerpo Médico Forense, y no en el Hospital Durand, como marca la ley, y bajo la condición de que serían entrecruzadas tan sólo con las familias García-Gualdero y Miranda-Lanuscou, querellantes en la causa.

Esas gotas de sangre y el ADN hallado en aquellos peines y cepillos de dientes son los que ahora, y muy a pesar de los intentos de los abogados de las víctimas de frenar los análisis, determinarán si Marcela y Felipe son dos de los cuatrocientos hijos de desaparecidos apropiados durante la dictadura.

Después de tanta quietud, las últimas decisiones de Bergesio sorprendieron a las Abuelas de Plaza de Mayo. Si bien en su mayoría respondieron a órdenes de los camaristas Alberto Criscuolo, Hugo Gurruchaga y Daniel Rudi, el juez avanzó en tres meses lo que no había caminado en casi siete años al frente del expediente.

Con esa experiencia a cuestas, el abogado de Abuelas, Alan Iud, se mostró cauto. “Esperamos que la Justicia siga adelante más allá de quiénes sean las personas involucradas. Los fallos de la Cámara fueron muy claros: este caso debe resolverse como un caso más. Hasta que no se concreten los análisis no vamos a estar tranquilos”, advirtió.

Luego de la orden del juez y con las muestras de sangre en el Banco Nacional de Datos Genéticos, los pasos que quedan para conocer la verdad son muy pocos. El organismo deberá fijar una fecha para las pericias, notificar a los peritos de parte, abrir frente a ellos los sobres con los datos genéticos de Marcela y Felipe, y entrecruzarlos con los que están en el banco. Aproximadamente un mes después, los resultados estarán disponibles.

Además de terminar con la incertidumbre alrededor de la identidad de los jóvenes, los estudios también son imprescindibles para saber qué responsabilidad, si es que le cabe, tuvo y tiene Ernestina Herrera de Noble en las irregularidades que rodearon a los expedientes de adopción de Marcela y Felipe en mayo y julio de 1976.

EL PAIS › DECISION DE BERGESIO EN EL CASO DE LOS NOBLE

Envío al Banco de Datos Genéticos Por Diego Martínez

Siete años después de recibir el expediente, intimado por la Cámara Federal de San Martín, denunciado por retardo de justicia y mientras Abuelas de Plaza de Mayo y el Gobierno analizaban la posibilidad de pedir su juicio político, el juez federal Conrado Bergesio ordenó enviar al Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) los objetos de uso personal recabados el 30 de diciembre que pertenecerían a Marcela y Felipe Noble Herrera, adoptados de manera irregular en 1976 por Ernestina Herrera de Noble, dueña del grupo Clarín. El organismo que funciona en el Hospital Durand deberá determinar si los objetos contienen ADN y, en tal caso, entrecruzar las muestras con las familias de desaparecidos secuestrados junto a sus hijos o de mujeres que dieron a luz en cautiverio.

Abuelas consideró como “un avance importante que Bergesio finalmente haya actuado acorde con la Ley Nacional del Banco Nacional de Datos Genéticos”, pero manifestó su “preocupación acerca de la calidad de este material genético, obtenido en allanamientos notoriamente irregulares”. Para evitar futuros planteos de nulidad, reclamó que las muestras de sangre brindadas voluntariamente por los jóvenes al Cuerpo Médico Forense “también sean analizadas de manera urgente en el Banco, tal como marca la Ley 26.548”. Abuelas consideró “extraño” que Bergesio no enviara las muestras y sí un hisopado de saliva de Marcela.

Las irregularidades en los allanamientos, a cargo de la Policía Federal de San Isidro, surgen de las declaraciones de los testigos, incluidos los técnicos del BNDG. Bergesio no realizó ninguna inteligencia previa para constatar el domicilio de los jóvenes. Ordenó buscar a Felipe en la casa de la imputada, donde no vivía desde hacía más de un mes. Los custodios de la dueña de Clarín retuvieron a los funcionarios durante 45 minutos, primero por un “cambio de guardias”, luego “para esperar a los abogados” Alejandro Carrió y Jorge Anzorreguy, defensores de las víctimas y de la imputada, que en teoría dormía. Los técnicos del BNDG retiraron un par de pantuflas y una máquina de afeitar de la habitación que hasta su casamiento ocupaba Felipe, a quien no buscaron. En el mismo momento pero en casa de Marcela, también en Martínez, debieron esperar una hora, a pedido de la anfitriona y hasta la llegada de los abogados.

La decisión de Bergesio se produce ocho años después de que el juez Roberto Marquevich –destituido en un juicio político impulsado por Clarín– ordenara la detención de Herrera de Noble por irregularidades en las adopciones. Según la imputada, encontró a la beba en una caja abandonada en su casa de San Isidro. Marquevich comprobó que no vivía allí, que tampoco la vecina ofrecida como testigo vivía en la cuadra y que el supuesto cuidador de la casa vecina era el chofer de la viuda de Noble. Según Abuelas, la falacia sobre el domicilio y la omisión del sistema de turnos fueron determinantes para que interviniera la jueza Ofelia Hejt, quien también dejó su sello en la apropiación de Andrés La Bluda. El expediente de adopción de Felipe muestra que la misma jueza lo entregó en guarda sin determinar las circunstancias del nacimiento. Marchevich determinó que tampoco existió la supuesta madre que lo entregó en adopción.

los hijos de la dueña de clarin

“Le diría a Ernestina que nos dejemos de
joder y que pensemos en los chicos”

Carlos Miranda, cree que es el tío de Marcela Noble Herrera y lo quiere confirmar. “No sé hasta dónde es genuino el interés del Gobierno”, dice.

Por Mariano Confalonieri

“Cuando abrieron los ataúdes faltaba Matilde. La habían sustituido con huesos de un pie envueltos en una manta, para despistar”, le cuenta a PERFIL, con los ojos empapados, Carlos Miranda. Este ingeniero mecánico, de 61 años, perdió a su hermana, su cuñado y a dos de sus tres sobrinos el tres de septiembre de 1976. Esa noche, el ejército los asesinó a todos, mientras dormían en una casa en Martínez. Pero Matilde, que en ese entonces tenía seis meses, nunca apareció. Eran tiempos de impunidad para los militares. Se sentían dueños de la vida y de la muerte. Se apropiaban de los bebés como si fueran trofeos de guerra. Y se los quedaban o los vendían. Recién con el regreso de la democracia, algunas de estas verdades comenzaron a salir a la luz, otras, tres décadas después, siguen ocultas. Miranda es el tío de Matilde. Es el tío de quien, sospecha, está hoy en manos de otra familia, con otro nombre. Es el tío, está convencido, de Marcela Noble Herrera, hija adoptiva de la dueña del multimedios Clarín. Y llevó esa convicción a la Justicia en 1999. Pero la Justicia todavía no le ha dado ninguna respuesta.

La pelea del Gobierno con Clarín y la media sanción de la ley que permite la extracción de ADN de forma compulsiva para restituir a los hijos de desaparecidos pusieron el caso Noble sobre la mesa de discusión. La dueña del multimedios más grande de la Argentina declaró, oficialmente, que encontró a Marcela en una canasta en la puerta de su casa en San Isidro, aunque en esa época vivía sobre la calle Libertador, en Capital Federal. Las Abuelas de Plaza de Mayo con esa y otras sospechas la denunciaron en 1993. Y más tarde, con el patrocinio de Alcira Ríos, Carlos Miranda se convirtió en querellante para reclamar por la identidad de la joven adoptada por Herrera de Noble.

—¿Llegó a conocer a su sobrina Matilde?

—La última vez que la vi a mi hermana Amelia habrá sido un mes antes de que muriera. Ahí la conocí a Matilde. Tendría cinco meses. Ellos estaban viviendo en Córdoba y cuando se vinieron a vivir acá Matilde había nacido pero nosotros en la familia no sabíamos. Porque ellos no nos decían nada, para preservarnos. Aparecían de tanto en tanto. Pero nosotros no los podíamos contactar. Ellos ya estaban en Montoneros.

—¿En algún momento pudo hablar con Marcela Noble?

—No.

—¿Está convencido de que Marcela es su sobrina?

—Yo, personalmente, pienso que sí. La certeza la puedo tener el día que se haga la muestra de ADN.

—¿Nunca tuvo la inquietud de levantar el teléfono y llamar?

—Mmm… No me pareció prudente, en el sentido de que no sé realmente…a mí lo que me importa en todo este asunto es cómo afecta esto a los chicos, porque los grandes ya nos jodimos todos. No sé cuál es la actitud de los chicos, por dichos de terceros sé que en algún momento se querían hacer el análisis de ADN, después los abogados no se lo dejaron hacer. Aparentemente, esto se mezcla con la herencia de Clarín, la propiedad de Clarín, y…entonces…no creo que le hiciera bien de golpe y porrazo un día hablar…primero no creo que los dejaran hablar…

—¿Por qué?

—Y… porque no creo que se lo permitieran.

—Y si se lo permitieran, ¿qué le diría?

—Si me permitieran hablar le diría que nosotros la buscamos siempre, que siempre la quisimos, les diría a los dos que tienen libertad de elegir su vida y su sentimientos. Pero la verdad es lo que los va a hacer libres. Después que ellos resuelvan qué quieren hacer con su vida, si quieren tratarme o no. Pienso que, en definitiva, este tema es un arma.

—¿El tema de los hijos de Noble…?

—Sí. Es un arma que se está utilizando en una guerra por el poder. O sea…no sé hasta qué punto es genuino el interés del Gobierno. Si sé que es genuino el interés de Clarín de que no prosperen los análisis.

—Y si tuviera la posibilidad de hablar con Ernestina Herrera de Noble, ¿qué le diría?.

—A Ernestina le diría: dejémonos de joder, ya estamos grandes. Total… más de lo que nos pasó no nos va a pasar. Ella obviamente, no actuó de buena fé. Si realmente le hubieran dejado a Marcela en una canasta estaría bien. Pero no es el caso porque los expedientes estaban armados. Y yo pienso que cuando uno hace cagadas en la vida, que todos las hemos hecho, a la larga vuelve. Este es el gran problema que tendrá que enfrentar. Le diría que pensemos en los chicos.