La muy alta concentración del sistema de medios argentino condujo al ex director de Ambito Financiero, Julio Ramos, a adoptar el eslogan “el monopolio” para referirse a Clarín, cuya posición dominante en varios de los mercados donde opera fue posible por la complicidad de sucesivos gobiernos. Hoy el eslogan “el monopolio” es adoptado por el propio Poder Ejecutivo en una situación que es, en rigor, oligopólica. Nota de Rodolfo Barros en Perfil.

medios, negocios y poder

Guía simple para saber si se está ante un verdadero “ataque del monopolio”

La economía se concentra cada vez más, pero el fenómeno en su real dimensión queda encubierto por los discursos políticos. Cómo prevenir una real falta de competencia.

Por Rodolfo Barros

La palabra monopolio se puso de moda. Como Julio Ramos, el extinto fundador de Ambito Financiero, Néstor Kirchner insiste en afirmar que Clarín es un monopolio y que su esposa, la Presidenta “lucha contra los monopolios” cuando no recibe “ataques de los sectores concentrados”. Pero su frase de campaña contra el principal grupo de medios del país, al menos, falta a la verdad y oscurece el debate sobre los problemas de la concentración de la economía, de acuerdo con lo que opinan especialistas en defensa de la competencia y medios consultados por PERFIL.

La economía se concentra. El fenómeno se advierte cuando, por ejemplo, se analiza la suma de la facturación de las 200 principales empresas que publica la revista Mercado. En 1997 su participación en el PBI era de sólo 31,6% y pasó a 53,4% de acuerdo con el dato adelantado por Mercado de su ránking de 2009, que será publicado a mediados de junio.

“Y el dato de 2009 podría ser más alto, si se tiene en cuenta que el PBI está sobrevaluado por el efecto de la intervención en la medición de la inflación desde 2007”, advirtió Claudio Lozano, el economista que coordinó un paper del Centro de Estudios de la CTA sobre esta cuestión y que asevera que existe omisión estatal para revertir la concentración a lo que se agrega una política de promoción que facilita las “inversiones de empresas concentradas en los mismos sectores que ya operan, como en el caso de Aluar, que obtuvo más de 60% del cupo que acapara la mayor parte de la producción de aluminio”.

O como explica el ex titular de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), Diego Petrecolla, el Gobierno tiene un discurso anticoncentración, pero aplica políticas que la aumentan, “como la intromisión del Secretario de Comercio en varios sectores que favorecen la colusión”.

Pero la concentración no es necesariamente mala para los consumidores en cualquier tiempo y lugar, coinciden el ex secretario de Defensa de la Competencia, Carlos Winograd y los ex titulares de la Comisión CNDC, Gabriel Bouzat y Petrecolla.

En algunos casos, la tecnología o los métodos de producción requieren de un volumen mínimo importante para hacer viable la producción de ciertos bienes a un precio accesible para los consumidores.

Por ejemplo, una planta de automóviles de precio medio requiere una producción superior a los 50 mil autos, en algunos casos, aún mayor. No es el caso de Ferrari que produce, casi artesanalmente, menos de 10 mil autos por año, a valores superiores a los US$ 200 mil, explicó Winograd.

Sin embargo, los especialistas antimonopolio advierten que la concentración afecta a la competencia cuando una empresa utiliza su posición para obstaculizar el ingreso de nuevos jugadores al mercado, entre otros ejemplos.

Es por ello que también coinciden en que la CNDC debe contar con equipos capacitados para investigar esas acciones y que cuentan con una Ley de Defensa de la Competencia que alcanza para ello, que no debería mezclarse con leyes para cada sector, como la de Medios.

El grupo dominante

“Clarín es un monopolio, es un eslogan”, sintetiza el especialista en medios, Martín Becerra, coautor de ‘Los dueños de la palabra’, una investigación que revisa el estado de propiedad de los medios en América latina, región en la que el mercado de medios es uno de los más altos del mundo.

Como los analistas antimonopolio consultados por PERFIL, Becerra recuerda que Clarín no es el único jugador en los mercados en los que interviene y que por ello, no le cabe el mote impulsado por Julio Ramos y revaluado por los Kirchner.

Sin embargo, recuerda que tiene posición dominante en varios de los mercados en los que actúa, como el de televisión paga.

Además, recuerda, su integración con Papel Prensa cuya propiedad comparte con La Nación y el Estado, lo coloca en un lugar de privilegio para abastecerse del principal insumo del periodismo gráfico.

La oficial CNDC tampoco afirma que Clarín es un monopolio, en los fundamentos sobre la aprobación de la fusión Cablevisión-Multicanal y su posterior rechazo.

Anuncios