En el marco de la preparación del Mutirao de la comunicación, a realizarse en Porto Alegre en febrero de 2010, la organización del encuentro realiza entrevistas a los participantes y publica artículos de interés. Aquí se incluye la entrevista realizada a Martín Becerra sobre la diseminación de tecnologías infocomunicacionales en América Latina (en español abajo).

¿Cual es la situación de la concentración mediática [de los medios de comunicación] en América Latina?

La primera década del Siglo XXI revela la consolidación, con una tendencia a incrementarse, en el proceso de concentración de medios y del resto de industrias infocomunicacionales en América latina. La lógica comercial-financiera de operaciones de las actividades infocomunicacionales conduce, en rigor, a procesos de concentración en casi todo el planeta, pero la profundidad y consolidación que demuestra en América latina es distintiva.

Esta tendencia resulta sobresaliente si se la observa desde la necesidad de garantizar la diversidad de voces, fuentes y actores para así lograr introducir el pluralismo en los sistemas de medios de los sistemas democráticos vigentes los países de la región. De hecho, en los últimos años se conocieron informes de las Relatorías sobre Libertad de Expresión de la OEA y de la ONU que subrayan su preocupación por el tema al que se califica como “amenaza indirecta” a la libertad de expresión.

En América latina se registran altísimos márgenes de concentración infocomunicacional, que superan con creces los estándares considerados aceptables. En efecto, de acuerdo a Albarran y Dimmick (1996) se considera que la concentración existe y es alta al superar un promedio de 50% del control de un mercado por parte de los cuatro primeros operadores y un 75% por los ocho primeros operadores. Pero en América latina los cuatro primeros operadores superan con creces esos porcentajes en promedio. Es más, estos cuatro primeros operadores (y en ocasiones dos de ellos) sobrepasan las estimaciones de alta concentración estipulada para ocho empresas (fuente: Becerra y Mastrini, 2009).

Como esa concentración se refleja en los contenidos vehiculados por los medios?

La concentración de medios tiende a la unificación de la línea editorial. Es difícil que en un mismo grupo de comunicación se hallen divergencias profundas sobre temas que son sensibles en la línea editorial. Cuando se trata de tomar partido por medidas importantes es difícil que un mismo grupo albergue posiciones realmente diversas. La falta de diversidad de voces y fuentes informativas realmente diferentes es una constante de los grupos concentrados de comunicación, cuyo menú informativo dista de ser plural.

Lo anterior se combina con el sesgo informativo: los medios no suelen informar con ecuanimidad cuando empresas del mismo grupo lanzan un producto al mercado, del mismo modo que tampoco son desinteresadas las coberturas noticiosas cuando son los competidores (en algún mercado) los que generan el lanzamiento.

La concentración, además, vincula negocios del espectáculo (estrellas exclusivas), del deporte (adquisición de derechos televisivos), de la economía en general (inclusión de entidades financieras y bancarias) y de la política (políticos devenidos en magnates de medios, o socios de grupos mediáticos) con áreas informativas, lo que produce repercusiones que alteran la pretendida “autonomía” de los medios.

Por lo tanto, la concentración conduce a una reducción de las fuentes informativas (que genera menor pluralidad de emisores), a una relativa homogeneización de los géneros y formatos de entretenimiento (que implica que se estandarizan géneros y formatos, resignando diversidad de contenidos), a una predominancia de estilos y temáticas y a la concomitante oclusión de temas y formatos en los medios de comunicación y en el resto de las actividades culturales.

La digitalización y la mediatización prestan qué tipo de peculiaridades à la concentración mediática?

La convergencia tecnológica refuerza la posibilidad de que un mismo emisor concentre diferentes soportes de producción y emisión de contenidos. Es decir, que permite acelerar la tendencia concentradora del sector de la información y la comunicación al servirse de potencialidades convergentes de las tecnologías de producción, almacenamiento, distribución, comercialización y monitoreo de demandas en el sector de los medios. A su vez, para aprovechar el potencial de la convergencia tecnológica es preciso avanzar en el dominio de redes y de infraestructuras de alto costo, por lo que la situación tiende a la convergencia de los mercados de telecomunicaciones, de audiovisual y de informática. En ausencia de un Estado que intervenga con decisión, los actores corporativos más concentrados son los que suelen sacar provecho de esta convergencia y ese proceso termina robusteciendo la concentración.

4. Hay una relación directa entre esa concentración y la estigmatización de los movimientos sociales, de la pobreza, de la mujer y de las minorías en general?

Si, porque la concentración de los medios, con la consecuente unificación de géneros, tendencias y fuentes, está impulsada por la necesidad de consolidar mercados de consumo. Por ello, los destinatarios más pobres o minoritarios, es decir, los que no tienen un impacto en términos de consumo, son estigmatizados y expulsados de la agenda pública mediática, con la excepción de su inclusión en términos de amenaza (por ejemplo a la seguridad ciudadana), o en términos de marginalidad (con su secuela de cándida aceptación de lo existente a partir del estereotipo del “inadaptado social”).

Como percibe el control estatal y privado de los medios? Cuales son los puntos positivos y negativos de cada uno de esos controles?

En América Latina hay una falta de tradición en el control estatal de la regulación sobre los medios de comunicación, si se compara la situación con Europa o con América del Norte. En América Latina, en cambio, el mito de la “autorregulación” privada de los medios ha tenido un éxito considerable en el imaginario, con los efectos que hoy se advierten en materia del descontrol de las licencias, la discriminación en el acceso a la titularidad de los medios de comunicación y de otras industrias culturales, la falta de pluralismo y la ausencia de diversidad cultural. Los medios privados, lógicamente, buscan optimizar sus ganancias e incrementar el lucro. No creo que corresponda que ellos mismos contengan esta tendencia, que es inherente al mercado, sino que una perspectiva democratizadora debería orientar su acción a la regulación ecuánime, pública, transparente y equitativa del sector de los medios de comunicación.

América latina arrastra una tradicional debilidad de los poderes públicos para disponer reglas de juego ecuánimes que garanticen el acceso de los diferentes sectores sociales, políticos y económicos a la titularidad de licencias (cuya administración, legalmente, realiza el Estado) de radio y televisión.

6. Cuales son los principales retos de la comunicación en nuestro continente frente al escenario de mediatización y creciente digitalización?

Considero que los avances logrados en algunos países respecto de la discriminación que ha significado durante décadas la ausencia de políticas de aliento al acceso ecuánime a las licencias de radio y de televisión, para consolidarse, deberían complementarse con políticas de construcción de servicios públicos –verdaderamente públicos, es decir, no-gubernamentales- audiovisuales; con criterios claros y democráticos de utilización del “dividendo digital”, es decir, de las ventajas que aporte la digitalización del espectro radioeléctrico en radio y televisión para asignar frecuencias a sectores sociales postergados; con la disposición de fondos concursables para sostener apoyo económico a la producción de distintos sectores sociales y culturales, sobre todo en el escenario de la digitalización; con la creación de autoridades de aplicación de las regulaciones y de la asignación y control de las licencias que tengan carácter público (es decir, no-gubernamental), lo que permitiría garantizar su equidistancia respecto de los intereses contrapuestos de diferentes actores sociales, políticos y económicos; con la regulación clara de los fondos que todos los Estados latinoamericanos destinan para el financiamiento de los medios de comunicación (vía publicidad oficial, vía condonación de deudas, vía extensión de licencias, entre otras ayudas discrecionales). Estas medidas requieren de la participación y de la permanente observación de la sociedad, dado que su implementación erosiona grandes intereses creados.

7. Usted cree que está ocuriendo en la comunicación una sobrevaloración de la técnica, que no privilegia el elemento humano?

En efecto, la sobrevaloración técnica se verifica por ejemplo en la elección de la norma de televisión digital que realizaron muchos de los gobiernos de nuestra región en los últimos tres o cuatro años, desatendiendo los factores sociales y culturales pero enfocando casi exclusivamente una discusión tecnológica. En realidad, la tecnología es una manera de hacer las cosas, es una lógica de desarrollo de procesos que son al mismo tiempo procesos sociales, organizativos, culturales, económicos y políticos. Por ello, pensar en el “factor humano” supondría invertir el tipo de comportamiento por ejemplo con televisión digital y primero diagnosticar qué usos, qué necesidades, qué apropiaciones realizan los pueblos del audiovisual y después, en función de esos usos, necesidades y apropiaciones definir normas técnicas.

8. En que medida esa postura refleja una inversión de valores y una característica de la pos-modernidad?

Creo que el fetichismo de la tecnología es un rasgo moderno antes que posmoderno y  que remite a una racionalidad técnica, brillantemente analizada por Adorno y Horkheimer. En todo caso, si fuera también un rasgo posmoderno, se trataría de una continuidad propia del universo conceptual de la modernidad. Hay linealidad al respecto, si bien pueden apreciarse cambios en la velocidad con la que se entronizan y se descartan las tecnologías, para ser reemplazadas por nuevos artefactos cuya vida útil será, también, breve. Lo cierto es que la diseminación tecnológica conduce a una saturación de flujos informativos y de torrente de datos gracias a la constante inversión tecnológica que relega al “factor humano”. Por eso cuando se habla de brecha digital se eluden otras brechas, sociales, económicas, culturales y políticas que son las estructuradotas de la brecha digital. Aunque ciertamente, la brecha digital también estructura y condiciona las modalidades de organización de las otras brechas en el futuro.

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