En un mundo en el que los medios son objeto de regulaciones que instituyen espacios públicos plurales, la Argentina expone la crisis de un modelo no casualmente regido por un decreto de la dictadura militar durante décadas. Esta crisis se expande por el enfrentamiento entre el Gobierno y las principales empresas de medios. El vínculo entre gobierno y medios fue conflictivo antes. Por ejemplo, en las dos presidencias de Hipólito Yrigoyen y en las tres de Juan Perón. Pero ahora es el carácter mundano de los medios de comunicación lo que está en discusión, a pesar del credo en su inmaculada concepción, que cuenta aún con feligreses. Se discuten los intereses, las prácticas, sus actores y su compleja influencia. Nota de Martín Becerra en La Nación: http://www.lanacion.com.ar/1265525-una-discusion-contradictoria#comentar.

Opinión

Una discusión contradictoria

Martín Becerra* 15.05.2010

Para LA NACION

 Una discusión contradictoria

En un mundo en el que los medios son objeto de regulaciones que instituyen espacios públicos plurales, la Argentina expone la crisis de un modelo no casualmente regido por un decreto de la dictadura militar durante décadas.

Esta crisis se expande por el enfrentamiento entre el Gobierno y las principales empresas de medios. El vínculo entre gobierno y medios fue conflictivo antes. Por ejemplo, en las dos presidencias de Hipólito Yrigoyen y en las tres de Juan Perón.

Pero ahora es el carácter mundano de los medios de comunicación lo que está en discusión, a pesar del credo en su inmaculada concepción, que cuenta aún con feligreses. Se discuten los intereses, las prácticas, sus actores y su compleja influencia.

La discusión descoloca a todos: medios gubernamentales y privados adoptan un estilo faccioso, de enfrentamiento directo, sin medir el riesgo de su descrédito ante la sociedad.

El fragor de la polémica implicó, hasta ahora, resignar matices. Las embestidas anónimas, la confusión entre críticas a corporaciones y a periodistas, la decadencia de la figura del “editor responsable” en los medios (sobre todo en la televisión) y la profusión de verbos impersonales ganan espacio.

Es un síntoma de debilidad: si las convicciones fueran firmes, no sería necesario eliminar el disenso para sostenerlas.

La fragilidad del mercado de medios local, que requiere para subsistir la periódica intervención de un Estado que nunca ha sido transparente ni ecuánime en su auxilio económico, está en el trasfondo de la polémica. Máxime cuando mediante la nueva ley de medios se anula la proscripción sufrida por décadas por organizaciones no lucrativas de acceder a licencias.

Así, el jueves la Asociación Internacional de Radiodifusión (AIR) objetó que se “precariza la sustentabilidad de los medios” con la nueva ley, que es, sin embargo, considerada modélica por el Relator de Libertad de Expresión de las Naciones Unidas, Frank La Rue.

Las mismas empresas que condenan el arbitrio del Gobierno para favorecer a los medios oficialistas con pauta publicitaria exigen al mismo tiempo que ésta se oriente a salvar los inconvenientes propios. El Gobierno, según esta tesis, no debería anunciar en los medios del grupo de Sergio Szpolski pero tendría que socorrer al diario Crítica . Entonces: ¿se cuestiona la arbitrariedad o que esa arbitrariedad beneficie a unos y no a otros?

La discusión sobre los medios es contradictoria, pero la novedad es que salió del placard. El tabú de la concentración, lesiva de la diversidad de voces, comienza a cuestionarse.

Otros temas deben abordarse, como la renuencia del Gobierno a garantizar el acceso a la información pública y el uso gubernamental de los medios que gestiona el Estado, y que la aplicación de la ley de medios atenuaría.

La convergencia digital dispondrá de nuevos recursos. Implicará competencia en un mercado hasta ahora protegido. Las reglas de juego para la distribución de licencias, sus usos y su control social dependen de que se amplíe la luz pública sobre los medios y sobre su gobierno.

*El autor es investigador de la Universidad de Quilmes y del Conicet