Uno de los responsables del torpe y sobreactuado operativo de AFIP en Clarín, en septiembre de 2009 (pleno debate de la futura ley de servicios de comunicación audiovisual), trabajaría en el casino y en el hipódromo de Cristóbal López. Nota de Diego Schurman en Crítica.

PJ-OLIVOS

Amigos son los amigos

Andrés Vázquez, el sabueso de la AFIP que ejecutó el megaoperativo contra Clarín, trabaja en el casino y el hipódromo del ultrakirchnerista Cristóbal López.

Por Diego Schurman

Andrés Vázquez ganó su minuto de fama durante el megaoperativo de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) a empresas del Grupo Clarín, en septiembre de 2009. Entonces ya era subalterno de Ricardo Echegaray y director de Gestión de la Regional Sur del organismo.

La inspección fue denunciada como un acto persecutorio y motivó la apertura de una causa judicial. Vázquez terminó despedido. Fue un gesto político del Gobierno para evitar el escándalo mediático pero de ninguna manera un castigo al sabueso fiel.

En efecto, al poco tiempo lo reincorporaron y, con la mayor de las reservas, le asignaron una nueva misión: hacer inteligencia fiscal en el casino flotante del empresario ultra-K Cristóbal López.

Formalmente se ocupa de las tareas de “prevención de lavado de dinero” en los cuatro niveles del Estrella de la Fortuna, el barco anclado en la Dársena Sur que gana más de un millón de pesos diarios con los juegos de azar.

Sin embargo, en el submundo de las ruletas y el Black Jack dudan de que ése sea su verdadero cometido y recuerdan que su vínculo con López tiene vieja data. Por eso el gran interrogante es si Vázquez trabaja “en” o “para” el casino. O sea, si ejerce como un “doble agente”.

Varios episodios abonan esta teoría. Según un artículo del periodista Hugo Alconada Mon, del diario La Nación, “el 8 de febrero de 2007 una supervisora y una inspectora del equipo de Operaciones Financieras del Departamento de Investigación, Haydée Boyadjian y Verónica Castiello, del área de Grandes Contribuyentes nacionales, informaron de su extraña presencia, y su excesivo ‘interés’ cuando ingresaron al casino para pedir documentos”.

El procedimiento se realizó en las oficinas que la firma posee en el primer piso de la calle Alicia Moreau de Justo 1960. Ese día, Vázquez afirmó que se encontraba en el lugar de pura casualidad, visitando a un amigo.

El casino flotante es gestionado por una Unidad Transitoria de Empresas (UTE). La integran López y las firmas CIRSA y Hapsa. El sabueso de la AFIP estaría cobrando por nómina y tendría una dirección de e-mail que lo enlaza con la compañía: avazquez@ar.cirsa.com. Es más, desde su cargo recomendó a quien fue en su momento gerente de Recursos Humanos del Casino de Rosario, Ariel Rasino. El emprendimiento lúdico de la provincia de Santa Fe también es de una sociedad conformada por CIRSA y López.

Si bien explota otros rubros, este empresario ultra-K es conocido como “el Zar del Juego”. Hace años ostenta la concesión de las máquinas tragamonedas del Hipódromo de Palermo, un negocio que Néstor Kirchner le extendió por decreto hasta el año 2032. Fuentes de la Casa Rosada aseguran que los “buenos oficios” de Vázquez llegan al santuario de las carreras de caballos.

El 6 de septiembre de 2009, Crítica de la Argentina anticipó el plan oficial que tenía al director de Gestión de la Regional Sur de la AFIP como uno de sus principales ejecutores. “El Gobierno prepara la cuarta fase de la ofensiva contraClarín después de quitarle el negocio del fútbol, enviar la ley de medios al Congreso y denegar la fusión de Cablevisión y Multicanal. Planea reclamar deudas impositivas a través de la AFIP e investigar sus presuntos vínculos con el negocio de los pases de jugadores”, anunció este diario en su tapa.

Cuatro días después, un batallón de 200 inspectores desembarcó en Clarín para realizar un operativo que, por su envergadura, fue noticia hasta en medios internacionales.

¿Quién es Vázquez? ¿Por qué lo apaña el Gobierno? El grupo empresarial afectado fue el que más énfasis puso a la hora de aportar datos. En su panorama político del 27 de septiembre de 2009, Eduardo Van del Kooy describió, por ejemplo, la estrecha relación del sabueso y Kirchner.

“Vázquez –según el periodista de Clarín– llegó a la AFIP desde la SIDE, apadrinado por Francisco Larcher, el ladero del jefe de la Inteligencia, Héctor Icazuriaga. Estuvo primero en el área de Inteligencia del organismo. Su ascenso fue resistido, incluso, por Echegaray. Lo hicieron responsable, finalmente, de la región sur por una orden expresa de Kirchner y para una tarea precisa: permitirle a Lázaro Báez (como López, un patagónico ultra-K) zafar de un grave brete impositivo. El empresario mudó su domicilio dentro de la región metropolitana para que esa maniobra fuera posible”.

l diario de Ernestina de Noble, que en poco tiempo pasó de condescendiente a feroz enemigo del kirchnerismo, profundizó en otro artículo sobre la utilización de la AFIP como herramienta política y su accionar coordinado con los servicios de inteligencia.

• “Vázquez, de 48 años, pelo corto canoso, pulsera de oro en la muñeca izquierda, era un viejo conocido dentro del organismo. Había trabajado en la dirección de Inteligencia fiscal y, luego de un período de congelamiento, volvía a un lugar estratégico”.

• “Según dos ex funcionarios de primera línea de la AFIP, Vázquez es un enlace del organismo con la Secretaría de Inteligencia del Estado. Su contacto con los espías nació cuando colaboraba con la SIDE en investigaciones como la Mafia del Oro, en la década del 90, o más tarde en la del escándalo de corrupción conocido como IBM-Banco Nación. Su referente en la SIDE no sería otro que Jaime Stiusso, el más poderoso de los agentes de Inteligencia, actualmente director general de Operaciones”.

Crítica de la Argentina
 consultó a fuentes oficiales sobre la tarea específica que desarrolla Vázquez en los emprendimientos de Cristóbal López. No hubo respuesta. También preguntó sobre aquella reincorporación a la AFIP luego de haber sido echado. “Él es parte del proyecto”, dijeron escuetos pero absolutamente convincentes.