Un escenario probablemente “exagerado”, como el autor admite, es trazado por Carlos Blanco en su blog “¿Aló telcos?”, en coincidencia con un artículo de Mercedes García Bartelt en La Nación: la nueva ley de medios no impide el alquiler de las redes de los actuales operadores de televisión por cable, e incluso de telecomunicaciones, a nuevos prestadores del servicio. Así, sociedades ad hoc podrían alquilar las redes de actuales operadores dominantes en el oligopolizado mercado de la tv. por cable, pero estas sociedades ad hoc podrían tener vínculos indirectos con los principales dueños de las redes. De este modo habría una desagregación formal del mercado, pero no real. El post de Blanco sugiere que hay negociaciones entre las cableras y las telcos -ambos mercados hoy cautivos- y se interesa particularmente por la influencia que habrían tenido lo que Blanco denomina “teóricos” (sic.) de la comunicación en la redacción de la nueva ley.

octubre 19, 2009

Aceptada la reventa ¿nada cambia?

Antes que nada, esto es un análisis exagerado

Cablevisión concedió que la venta mayorista de facilidades de red a terceros sí está definida en la Ley de Servicios de Comunicaciones Audiovisuales (SCA). Aunque en el Grupo Clarín relativizaban – en privado – esa posibilidad, finalmente Carlos Moltini, gerente general de Cablevisión, la dio por válida en el evento de ATVC (aquí). El alquiler de red para la reventa podría vaciar de sentido varias de las intensiones de la Ley. El peligro sería que los posibles arrendatarios sean testaferros de los mayoristas de infraestructura. Esa no sólo sería una ventana para que ingresen las telefónicas, a las que – discursivamente – se excluyó de provisión directa de TV paga, también podría ser un refugio contra el desguace de Cablevisión.

En un exceso de interpretación, podría decirse que con la reventa nada cambia. O casi nada. Si hubiera sellos de goma para todos, la diferencia – fundamental – que aportaría la nueva Ley es que las telefónicas están adentro de la TV paga. De allí, tal vez, que el debate de Cablevisión en ATVC se retrotrajera dos años en el tiempo y se centrara en la necesidad de un pacto de convergencia: lo que las telefónicas deberían ceder para entrar a TV paga (pérdida de un 25% de cuota de mercado en TV paga o esperar cinco años, desagregación de los costos de elementos de red y portabilidad fija). Obviamente, para retrotraer el debate a ese punto se asumiría que el solicitante del pacto – Cablevisión – estaría en una posición de fuerza y no de debilidad. Se daría por sentado que las telefónicas tienen una ventana de entrada a la TV paga. Se asumiría, también, que el solicitante aspira a captar el 25% de las líneas fijas; meta imposible si fuera desmembrada. Evidentemente deberían asumirse muchas cosas y pareciera que Cablevisión las asumió todas.

El ex secretario de Comunicaciones Henoch Aguiar, palabra autorizada y con cierta afinidad (muy lejos de un alineamiento absoluto) a la posición de Clarín, había señalado en el Senado que la reventa no estaba contemplada en la Ley (descargar aquí y ver página 104). Su argumento se apoyó en una cláusula incluida en el artículo 44 por el Sindicato Argentino de Televisión (SAT). En el texto aprobado en Diputados, el SAT había logrado limitar la venta facilidades sólo al nivel del transporte; excluyendo taxativamente la posibilidad de la distribución. Sin embargo, esa advertencia no anuló al artículo 2 que garantiza claramente la reventa a todo nivel de red; de punta a punta.

Es muy probable que Clarín, en algún momento, haya querido “matar” a la reventa. Es factible, incluso, que le hayan susurrado esa opción al SAT señalándoles futuros conflictos de afiliación de trabajadores con el gremio telefónico (Foetra es un gremio que se pronunció a favor del 3Play con la esperanza de avanzar como Pac Man sobre las plantillas de las cableras). Avanzada la discusión legislativa, tal vez, en Clarín hayan reflexionado que también ellos podrían sacar ventaja de la ambigua definición de reventa. Vale recordar que la Ley obligará a Clarín a devolver usuarios de TV paga – hasta reducir su cuota de mercado al 35% – pero no la red que los sustenta. Es muy probable que la conveniencia de la reventa se les haya presentado como una revelación cuando el Comfer quiso hacerles devolver red y licencias; en su fallido intento de dar por tierra la fusión entre Cablevisión y Multicanal. En un mismo acto, el Comfer habría cometido dos errores: habría reconocido que la reventa no está clausurada y, a la vez, habría mostrado el terror que le produce su error a una multitud de interesados.

Una de las incumbentes ya estaría exhibiendo un Power Point con su estrategia legal para hacer de la grieta de la reventa un hoyo del tamaño del Arco del Triunfo. Su público serían algunas autoridades discretas y entusiastas dejadas de lado por los “teóricos” que redactaron la Ley. En las proximidades de los “teóricos” admiten que en la reglamentación de la Ley tratarán de encausar los límites de la reventa. Es, afirman, una cuestión menor: lo importante era aprobar la Ley. Los observadores externos dicen que ya es tarde: el Reglamento no puede traicionar el espíritu de la Ley. Asumen, claro, que la Ley permite el negocio mayorista de punta a punta.

La salvaguarda final de los “teóricos” es que la Autoridad de Aplicación detectará a los posibles testaferros pero nadie se engaña sobre las reales posibilidades.

Telecomunicaciones / La competencia por el triple play
Los cables aceptan competir con las telefónicas con condiciones

Piden “corregir asimetrías” y que haya un
plazo de adaptación para las empresas chicas

Mercedes García Bartelt – LA NACION – Viernes 16 de octubre de 2009

Después de años de rechazar el ingreso de las telefónicas en el negocio del triple play, Cablevisión dijo ayer que aceptaría su competencia en el negocio de la televisión con condicionamientos, como la entrega a la industria del cable del 25% del mercado de telefonía. Otras empresas del sector, como Supercanal y Telecentro, también se mostraron dispuestas y llamaron a limar asimetrías entre todos los jugadores.

El guiño al ingreso de las telefónicas se produjo ayer tras el panel de empresarios en las Jornadas Internacionales del Cable, que reunió a Carlos Moltini (gerente general de Cablevisión), Luis Galli (Supercanal), Jorge Méndez Valles (Telecentro) y José Toledo (Red Intercable).

Moltini dijo que Cablevisión aceptaría el ingreso de las telefónicas en el negocio (del cual están y seguirán estando excluidas como prestadoras, según la nueva ley de medios) bajo condiciones que limen las diferencias entre operadores, y se inclinó, en esa línea, por el modelo mexicano.

“No se puede poner a compañías muy grandes con empresas chicas. Hemos propuesto un modelo como el de México, que impone dos condiciones: tiempo y participación de mercado. Queremos cinco años de plazo para que todos los cableros estén listos para ofrecer telefonía. Nosotros estamos preparados, pero hay muchos cables más chicos del interior que no lo están”, señaló.

“La otra parte, la participación de mercado, pedimos que las telefónicas cedan el 25% del mercado telefónico. Eso las obligaría a cumplir con la desregulación de la última milla, la portabilidad numérica… Hoy sin ese requisito no te dan las tramas. No hay que inventar nada nuevo en regulación, basta mirar a México u otros países, como Canadá y Chile, y hacer copy paste [copiar y pegar]”, agregó, tras recordar que “las telefónicas no quedaron completamente afuera porque la nueva ley les permitiría arrendar las redes a terceros”.

El gerente general de Cablevisión, que se atribuye un 47% de un mercado con más de 6 millones de usuarios, también destacó el modelo norteamericano para imitar. “Ahí no hay licencias, sino permisos, que es lo lógico para una industria que no usa el espectro radioeléctrico y tiene que hacer inversiones fuertes por recuperar en el largo plazo”. En esa línea, se resistió a imaginar un escenario con la nueva ley: “No hay un plan B para adecuarnos, sería un fracaso como sociedad”.

Idea compartida 

Luis Galli, gerente de Supercanal, la empresa del grupo Vila con 460.000 abonados, se alineó con Moltini. Consultado por LA NACION, dijo: “Aceptaríamos a las telefónicas rompiendo las asimetrías”.

“Hay que desregular el mercado cautivo que tienen hoy”, afirmó, tras reconocer que el grupo congeló las inversiones frente al actual escenario. “No hay un marco jurídico seguro y vamos a ir a la Justicia, porque esta ley es inconstitucional”, añadió.

Méndez Valles, de Telecentro, también vislumbró la posibilidad de un ingreso de las telefónicas, aunque se mostró más reticente. Sostuvo que para que eso suceda “tendría que haber un tiempo de equiparamiento y un replanteo amplio de todo”.

Méndez Valles ratificó la continuidad de las inversiones en curso (enfocadas a la expansión de la red), aunque condicionó las futuras a “la reglamentación de la ley”.