Según Jorge Fontevecchia, dueño y director de la editorial Perfil, la polémica a raíz del control de la proveedora del insumo crítico del mercado de diarios, Papel Prensa, permite comparar los distintos roles y las expectativas de fondo en la disputa entre el gobierno y el Grupo Clarín, así como las estrategias anticompetitivas de los accionistas de Papel Prensa en el mercado de editores de periódicos. Esta nota fue respondida por el gerente general de Clarín, Héctor Aranda, quien entabló una polémica con Fontevecchia a raíz de los precios que paga Clarín en Papel Prensa y que brinda detalles sobre el negocio del papel de diarios en la Argentina, desconocidos hasta el momento. También en Perfil, Rodolfo Barros y Sebastian Iñurrieta realizan una semblanza del director de Papel Prensa Carlos Collasso, designado por el gobierno como “director independiente” cuando había sido previamente empleado del Grupo Clarín, y que ahora denuncia al propio gobierno por aprietes para decidir el futuro de la sociedad, que el 27 de octubre de 2009 designó a nuevos directores propuestos por el Estado, una de ellos es Beatríz Paglieri, acusada por algunos de los zafarranchos del Indec. Su designación en Papel Prensa contó con la abstención de Clarín y La Nación (donde se publicó la noticia).

Papel Prensa

No hace trampa quien puede ganar sin ella. El mal es otra forma de pobreza, una carencia de recursos. Es el atajo que utiliza la ambición cuando la capacidad es inferior a ella.

Por Jorge Fontevecchia | 10.10.2009

No hace trampa quien puede ganar sin ella. El mal es otra forma de pobreza, una carencia de recursos. Es el atajo que utiliza la ambición cuando la capacidad es inferior a ella.

El secretario de Comercio Guillermo Moreno es brutal porque compensa con fuerza tosca su falta de otros atributos. Una mente más sofisticada habría analizado los antecedentes de los representantes del Estado en Papel Prensa antes de hacerles confesiones que le harían daño al Gobierno si trascendieran, y hubiera así advertido que uno de ellos había sido empleado de Clarín, a pesar de representar formalmente al Estado, como informa PERFIL en la página 16. Igual que en el caso del operativo de la AFIP a Clarín, el victimario se daña a sí mismo por primitivo.

Moreno creyó que con sólo advertirles a los funcionarios citados que “afuera están mis muchachos, expertos en partirle la columna y hacerle saltar los ojos a quien hable” alcanzaba. Creyó que con “sus muchachos” no hacía falta gastar esfuerzos en inteligencia previa. Y se llevó un chasco porque el licenciado Carlos Collasso, consejero titular de vigilancia de la empresa Papel Prensa representando al Estado, pero ex empleado de Multicanal, la primera empresa de cable de Clarín, denunció frente a un escribano público lo que había escuchado. Por ejemplo: “Que era su intención (de Moreno) que el Estado sea el que compre las acciones de Papel Prensa a los privados (…) que luego de preguntar por el valor de las acciones manifestó que había que encontrar el modo de hacerlas bajar o si no el Estado iba a tener que expropiar la sociedad”.

Al poco elaborado método que usa Moreno para lograr su objetivo se agrega que su objetivo parte de un error de diagnóstico. Papel Prensa representa para Clarín hoy una ventaja competitiva menor de lo que fue durante las tres décadas de su existencia, porque la crisis mundial, que redujo el consumo de todo, sumada a la sustitución de lectores de papel por lectores de Internet, hizo que desde fines de 2008 el precio internacional del papel se desplomase, y la misma tonelada de papel para diarios por la que se pagó 860 dólares hoy se puede comprar hasta por la mitad.

En enero, mientras esa tonelada de papel importado costaba 860 dólares, la de Papel Prensa se vendía a 610 dólares a aquellos clientes que no fueran sus accionistas que, como es sabido, son los diarios Clarín y La Nación. Al ser más barato que el papel importado, hasta enero Papel Prensa no les vendía a todos los que quisieran comprarle. De las 170 mil toneladas que fabrica por año, 40 mil son consumidas por La Nación, 100 mil por Clarín y apenas 30 mil se venden a otros diarios . El resto de los diarios compra su papel en el exterior; el total de esas importaciones fue 84 mil toneladas en 2008, y se prevé que esa cantidad se reduzca a la mitad en 2009.

A lo largo del año el precio del papel no sólo bajó sino que la relación entre el precio de Papel Prensa y el papel importado se invirtió. Lo mismo que sucede con la nafta, que sube o baja junto con el petróleo en el resto del mundo pero su precio en la Argentina no se modifica, pasa con el papel importado, que bajó el 36% mientras el de Papel Prensa bajó sólo el 11% (siempre para clientes que no sean Clarín y La Nación) y hoy se vende a 610 dólares la tonelada cuando el papel importado se vende a 550 dólares. Corolario: ahora que su papel es más caro, Papel Prensa sale a ofrecerlo a todos los diarios cuando hasta enero era imposible comprarle.

Que el papel de Papel Prensa sea hoy el 11% más caro que el importado no quiere decir que Clarín y La Nación lo paguen más caro, porque el precio del papel para sus accionistas es de 500 dólares, todavía el 10% más barato que el importado.

Pero en el pasado esa diferencia de precio fue en promedio 30% más barato, llegando en los momentos de grandes devaluaciones a costar la mitad. Esto benefició a Clarín en mucho mayor proporción que a La Nación, que consume sólo un tercio de Clarín. Pagar el papel entre un tercio y la mitad fue una ventaja competitiva insuperable para cualquier competidor, y cuanto mayor fuera la cantidad de ejemplares a imprimir, peor era la situación del diario que compitiera con Clarín. Por ejemplo, Crónica, que cuando se fundó Papel Prensa vendía 700 mil ejemplares por día contra 300 mil de Clarín, fue cayendo progresivamente hasta ser hoy menos del 10% de aquella venta, mientras Clarín aumentó respecto de hace treinta años.

En un diario como Crónica el papel llegaba a representar más de la mitad de todos los costos, y al pagar hasta el doble de precio por él, tuvo que vender un diario con la mitad de páginas de Clarín pero al mismo precio. Así, a lo largo de las décadas, muchos de los lectores que iba perdiendo Crónica se pasaron a Clarín porque les daba más por menos. Después de una generación acostumbrada a Clarín, ¿quién podría cambiar ese hábito? Hasta Crónica terminó vendiéndose a un grupo de sindicalistas afines a Moyano.

Cuentas claras. Si Clarín no tuviera Papel Prensa gastaría 10 millones de dólares más en papel por año por mayor precio.

Pero además tendría que tener un stock de dos meses más de papel, que hoy no necesita porque siendo el dueño de la fábrica no precisa cubrirse frente a la falta de provisión. Dos meses son 17 mil toneladas, a 500 dólares cada una, son otros 8,5 millones de dólares que debería inmovilizar. Quizá comenzando a abrir el paraguas, hace tres días, justo después de haberse difundido el exabrupto de Moreno, Clarín salió a comprar 15 toneladas de papel al mercado internacional, después de no haber comprado ni una sola en los nueve meses de 2009, y logró comprarle a la fábrica canadiense Abitibi 5 mil toneladas a sólo 450 dólares cada una (el precio normal es 500 dólares la tonelada, pero como Abitibi atraviesa un concurso de acreedores bajó 10% más su precio, pero sólo por esa partida, y no podría regularmente abastecer a ese precio).

Además, Clarín, en lugar de pagar el papel entre 90 y 120 días, como hoy se lo cobra Papel Prensa, pasaría a pagar al contado (o a inmovilizar crédito en cartas de crédito). Tres meses y medio de crédito de consumo de papel equivalen a pagar anticipadamente otras 30 mil toneladas, que a 500 dólares cada una suman otros 15 millones de dólares de caja.

En síntesis, habría una pérdida económica de 10 millones de dólares anuales por mayor precio, más una inmovilización de caja por mayor stock y pago no financiado de otros 18,5 millones de dólares (8,5 y 10 millones, respectivamente). En total, un primer año de Clarín sin que existiera Papel Prensa le quitaría 28,5 millones de dólares, más de cien millones de pesos.

Pero si el Estado comprase a los privados Papel Prensa, Clarín recibiría por el pago de sus acciones en esa empresa aproximadamente 42 millones de dólares. En el pasado, las fábricas de papel de diario valían el equivalente a las ventas de dos años de papel, pero con la crisis mundial se valúan según las ventas de un año. Papel Prensa, que fabrica 170 mil toneladas anuales a 500 dólares cada una, alcanza ventas anuales –y al mismo tiempo un valor de compañía– de 85 millones de dólares. Clarín tiene el 49% de las acciones, por tanto le corresponderían 42 millones de dólares.

Se podría decir que con lo que cobraría por la venta de sus acciones cubriría el agujero de caja que le generaría el capital de trabajo por mayor stock y el pago al contado del papel más la pérdida de poco más de un año. Si a los 42 millones de dólares que recibiría se le restaran los 28,5 de capital de trabajo, quedarían sólo 13,5 millones de dólares para una pérdida anual por mayor precio de 10 millones de dólares por año. Al segundo año, Clarín comenzaría a tener un flujo neto negativo, habiéndose consumido 42 millones de dólares de su patrimonio.

A estudiar. Si el licenciado Moreno hubiera estudiado –como hace cualquier banco de inversión– el negocio sobre el que desea intervenir, tomándose el tiempo de consultar a los expertos de venta, fabricación y consumo de papel en Argentina, hubiera obtenido estos datos y en lugar de apelar a bravuconadas hubiera podido construirse un diagnóstico que le permitiera trazar un plan.

Si los recursos no fueran un problema, éste sería el mejor momento para comprar una fábrica de papel porque el precio es el menor. No hay necesidad de “encontrar el modo de hacerlas bajar (el precio de las acciones) o si no el Estado iba a tener que expropiar la sociedad” por varios motivos. Primero porque el precio ya es bajo para los volúmenes de dinero que está acostumbrado a manejar el Estado, y no resulta conveniente tener comportamientos patoteros que destruyan aún más el prestigio del Gobierno por hacer descender el 20 o el 30 por ciento de los eventuales 42 millones de dólares que debería pagarle a Clarín y los 19 millones de dólares que proporcionalmente le corresponderían a La Nación por sus acciones, si la valuación total de la empresa fuera de 85 millones de dólares. Papel Prensa no es Aerolíneas Argentinas, donde las cifras alcanzan los 1.000 millones de dólares: tiene mucho valor para los diarios pero poco precio en términos macroeconómicos.

Y segundo, porque ni Clarín ni La Nación van a vender acciones de Papel Prensa a ningún precio, porque ya han rechazado ofertas de compra de empresas extranjeras como la noruega Norske Skog, que compró la papelera chilena Bio-Bio, y la brasileña Pisa. Tanto Bio-Bio como Pisa producen 200 mil toneladas, cifras similares a las de Papel Prensa. La brasileña Pisa fue un caso similar al de Papel Prensa, porque fue fundada en el estado de Paraná, fronterizo con la provincia de Misiones, hace también tres décadas, por dos diarios: O’Estado de São Paulo y O’Globo, de Río de Janeiro.

La única forma que el Estado tiene para quedarse con el 72% de las acciones que le falta para ser dueña del 100% de Papel Prensa será consiguiendo que el Congreso vote su nacionalización, algo que sólo podría –y remotamente– lograr antes del próximo diciembre, porque ni a Clarín ni a La Nación les convendría venderla a ningún precio.

Sí podrá el secretario de Comercio molestar, como denunció el consejero de Papel Prensa Carlos Collasso ante escribano al decir que “el licenciado Moreno habló también del Sindicato del Papel, manifestando que iba a llevar a Papel Prensa a los sindicatos y en especial a los agresivos, con intención de que hagan manifestaciones e intervengan la sociedad con huelgas”, como también denunciar sobre contaminación e incumplimiento de normas ambientales de su fábrica.

El último temor que le queda a Clarín trasciende lo económico. Así como muchos importadores se quejan de que la Aduana no les aprueba las licencias automáticas de importación (área que supervisa directamente Moreno) y, por ejemplo, no se consiguen neumáticos de autos importados, o los muebles demoran ocho meses en ser liberados del puerto, algo similar podría suceder con el papel importado una vez que eventualmente el Estado hubiera nacionalizado Papel Prensa.

Actualmente, el papel está dentro de las partidas arancelarias que no requieren autorización previa de importación, pero bastaría una mera reclasificación para que Moreno pudiese regular la cantidad de papel que dispondría cada diario volviendo a lo que hizo Perón en los años 50, cuando no se fabricaba papel en el país y todo era importado, apelando a un organismo centralizador de importaciones –IAPI–, que lograba que el diario opositor La Prensa padeciera tal desabastecimiento que sólo podía aparecer con cuatro páginas diarias. Si bien esa amenaza afecta a todos los diarios, quien más la sufriría sería Clarín, porque su modelo de negocios es el de utilizar más intensivamente el papel como ventaja comparativa frente a sus competidores, porque es el que siempre da más.

Papel Prensa II

Hace dos domingos Jorge Fontevecchia escribió una contratapa titulada “Papel Prensa” (ver http://fon.gs/papel-prensa). Sobre esa columna, el gerente general del diario “Clarín”, Héctor Aranda, le envió una carta al director de PERFIL. Tres días después hablaron por teléfono y otros tres día más tarde Aranda volvió a enviar otra carta. Fontevecchia respondió a la primera de ellas y consideró no necesario hacerlo a la segunda. Aquí el intercambio epistolar.

CARTA 1 -VIERNES 16 DE OCTUBRE

Señor Director de PERFIL – Jorge Fontevecchia

Me dirijo a usted con motivo de la nota que publicó sobre Papel Prensa en la edición del pasado 10 de octubre. Hay allí inexactitudes y falsedades que quisiera responder y aclarar.

Usted sugiere que Clarín pagó en el 2008 papel en Papel Prensa más barato que el importado. Es falso. En Papel Prensa pagamos US$ 593 promedio y al equivalente de US$ 539 el importado. Es decir, un 9% más barato de lo que compramos a Papel Prensa.

También sostiene otro dato falso: que al comienzo de Papel Prensa, en 1978, Crónica vendía 700 mil ejemplares y Clarín 300 mil. Y da a entender que la caída actual de Crónica pudo deberse a la ventaja competitiva de Clarín con el precio del papel. La verdad es que ese año Clarín vendió un promedio de 708 mil ejemplares los domingos y 430 mil el resto de la semana, mientras Crónica vendió de lunes a sábado 300 mil en la edición matutina y otros 100 mil en la vespertina. Y 500 mil los domingos, sumando las dos ediciones. Otro dato: La Razón, que era socio de Papel Prensa y compraba al mismo precio que Clarín, cayó en circulación al igual que Crónica.

En su nota, sostiene que “luego del exabrupto de Moreno, Clarín salió a importar 15 mil toneladas”. Otro error. Salimos a comprar antes de ese bochornoso episodio y conseguimos un precio de US$ 450 para el papel de 45 gramos. Para poder compararlo con el de Papel Prensa de 48,8 gramos debe considerarse más metros de papel por tonelada lo que da un precio de US$ 415. O sea, un 25% más bajo que lo pagado a Papel Prensa (esta semana además hemos comprado a otro proveedor en similar condición). Otro dato equivocado es que Clarín le paga a Papel Prensa a 90 o 120 días. Lo hace a 15 días. Y tampoco son ciertas otras dos afirmaciones. Una es que en 2008 hayamos comprado 100 mil toneladas a Papel Prensa: fueron 89 mil. Y la otra es que hayamos pagado este año US$ 500 la tonelada a Papel Prensa: el promedio fue un 10% más: US$ 555.

Los datos verdaderos están registrados en AGEA, que como usted sabe es una empresa que cotiza en Bolsa y que tiene, por tanto, auditorías rigurosas.

Es cierto que muchos compradores de papel, entre ellos PERFIL, pagan el papel más caro. Cuando importan o lo compran en el mercado interno. Pero esto es consecuencia de la magnitud de la compra y el conocimiento del negocio. Tenemos conocimiento actualizado del mercado del papel, que sufre constantes cambios. Y ésa es una ventaja que aprovechan los que están involucrados en la industria.Usted también sabe que Clarín es dueño del 49% de las acciones de Papel Prensa. Que otro 22,5% es de La Nación, el 27,5% está en manos del Estado y el 1% restante en la Bolsa. El hecho de que Clarín posea casi la mitad de la compañía y que consuma aproximadamente una proporción similar de lo que produce Papel Prensa hace que el beneficio que puede recibir como comprador lo pierda como accionista o a la inversa. En realidad, el resultado para Clarín es prácticamente neutro.

Nuestra apuesta estratégica es mantener una fábrica argentina, que da trabajo a argentinos y que asegura un insumo tan vital para los diarios sin depender ni de los gobiernos de turno ni de las fluctuaciones de mercado. Para sostener esta política Clarín ha pagado precios más caros a Papel Prensa que los que podía conseguir en el exterior. Como en los 90, por ejemplo, cuando el tipo de cambio puso en dificultades competitivas a Papel Prensa.

Pero gracias a Papel Prensa los diarios argentinos hemos pagado el papel más barato –incluso el importado– que los colegas de Brasil, Uruguay y Paraguay entre otros. Por una sencilla razón: los vendedores internacionales de papel deben competir acá con una importante fábrica nacional.

Atentamente Héctor Aranda

 * * *

RESPUESTA

•Crónica fue el diario de más venta de habla hispana y vendía 700 mil ejemplares entre sus tres ediciones diarias (casi el doble que Clarín) en 1974 (y no en 1978). Papel Prensa se crea en 1973, la dictadura la estatiza en 1976 y meses después ingresan a Papel Prensa los diarios Clarín, La Nación y La Razón.

•El diario La Razón perdió mucha circulación a pesar de ser uno de los dueños de Papel Prensa, pero era un diario vespertino, prácticamente todos los diarios de la tarde del mundo han desaparecido por lo que no resultaría muy justo compararlo con los diarios matutinos.

•El precio de 450 dólares la tonelada es el que PERFIL publicó, a pesar de ello en el mismo párrafo la carta sostiene “otro dato equivocado” (¿?) es que Clarín paga a Papel Prensa a 90/120 días y lo hace a 15 días. Cuando paga a 15 días goza de un descuento adicional de pronto pago, o sea el plazo es el de 90/120 días y si paga antes tiene un descuento.

•Si en 2008 en lugar de comprar cien mil toneladas compró un diez por ciento menos, o si el precio promedio que haya pagado haya sido un diez por ciento más, no cambia el fondo ni la esencia.

•Que si Clarín es dueña de 49% de las acciones de Papel y consume más o menos también la mitad de su producción hace que sea neutro precio y condiciones porque “el beneficio que pueda perder como comprador lo pierde como accionista” parece un argumento equivocado porque con lo que Clarín gana, le queda 100%; y lo que deja de ganar Papel Prensa, Clarín pierde 49%.

•Por último, Clarín hoy tiene 49% de Papel Prensa, pero hasta 1991 tuvo sólo 17% y hasta el año pasado, 35%.

 Jorge Fontevecchia

CARTA 2

JUEVES 22 DE OCTUBRE

Estimado Jorge:

Me quedé pensando luego de la charla del lunes referida a mi carta sobre Papel Prensa acerca de dos temas que tocamos muy rápidamente y que considero importante aclarar un poco más.

Primero, sobre el precio del papel, vos comentaste que las compras seguramente eran spot y no reflejaban el verdadero precio del mercado. Te cuento que AGEA por un motivo de seguridad en la provisión de insumos, siempre compró papel importado en una cantidad importante para que efectivamente cumpla con las políticas de tener proveedores estables, y que llegado el caso, nos provean una sustancial cantidad. La cantidad y regularidad hacen que nuestras compras no sean spot.

Insisto que los precios de nuestras compras reflejan la realidad de un comprador estable que al igual que grandes compradores de papel en el mundo, pueden comprar entre un 10% y un 20% más barato –dependiendo de las circunstancias– que otros compradores más chicos.

Luego está el tema que mencionaste de tu percepción y quizá la de otros editores de que en el pasado Papel Prensa nos proporcionó papel barato. Te reitero que esto no ha sido así y que en promedio se dio todo lo contrario. Tal como te comenté por teléfono, en momentos en los que el dólar se escapa como en 2002, comprar productos producidos en Argentina es barato, en dólares, ya sea papel, autos o el Big Mac de Mc Donald’s.

Pero bien sabemos que eso es por poco tiempo y que en el largo plazo la situación es como te he comentado.

Clarín no ha pagado en el promedio un precio más bajo a Papel Prensa del que ha pagado en el exterior, por lo que no puede sostenerse, con datos en la mano, que tengamos allí una ventaja competitiva.

Sin embargo, estamos orgullosos de participar activamente en Papel Prensa, donde invertimos mucho dinero y esfuerzos porque nos ha dado independencia –respecto de la provisión de este insumo– de los gobiernos y de las fluctuaciones del mercado.

Atentamente, Héctor Aranda

carlos collasso, el hombre que denuncio a moreno

Trabajó con Clarín y Vila, ahora es el as para
frenar el plan K en Papel Prensa

Aseguró que el secretario de Comercio Interior reveló un plan gubernamental para someter a la compañía que concentra la producción de papel para los diarios. Fue designado por Martín Lousteau como director independiente en esa firma. Algunos ven en ese nombramiento la mano de Alberto Fernández, acusado por el kirchnerismo de ser guardián del principal grupo de medios de la Argentina. Pasado el debate de la ley de comunicación, y para acrecentar la presencia del Estado en la papelera, Kirchner se decidirá por acusar entre contaminación o monopolio a la empresa.

Por Rodolfo Barros/Sebastian Iñurrieta

Carlos Collasso, el director asignado por el Estado en Papel Prensa –quien denunciara que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, reveló un plan del Gobierno para controlar la empresa que concentra el negocio de provisión de papel nacional para los diarios–, trabajó para Clarín hasta 1999 y luego lo hizo con otra compañía golpeada por la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual: Supercanal, que pertenece a Uno Medios, el grupo que conducen Daniel Vila y José Luis Manzano.

Aunque en Clarín lo desmienten, en el Gobierno están seguros de que Collasso sigue manteniendo vinculaciones con ese grupo. A mediados de la década de 1990, fue gerente de la filial marplatense de Multicanal, el prestador de cable del grupo que posee el 49% de las acciones de Papel Prensa

El 14 de septiembre pasado, Moreno citó en su despacho a los representantes estatales de Papel Prensa. Lo escucharon atentos Beatriz Paglieri, quien a fin de mes asumirá la dirección de la empresa; Carlos Mauricio Mazzón, hijo del operador “todoterreno” de la Casa Rosada, Juan Carlos Mazzón; Carlos Collasso, que fue nombrado consejero titular en 2008 por recomendación de Martín Lousteau.

Collasso juró ante escribano público que en esa reunión “reveló un plan oficial para expropiar Papel Prensa”, según publicó el diario Clarín y La Nación (que es dueño de 22,49% de las acciones) el jueves.

“Afuera tengo a mis muchachos expertos en partirle la columna y hacerle saltar los ojos al que hable”, fue una de las amenazas de Moreno según Collasso.

Quienes están cerca de Moreno aseguran que el funcionario no utilizó esas palabras. Dicen que no son propias de su vocabulario, más próximo a cualquier expresión imaginable de violencia sexual.

Tras la revelación, quienes defienden a Moreno a capa y espada en el Gobierno se encolumnaron detrás de la misma excusa: “No sabemos quién es ese Collasso pero tiene algo que ver con Clarín”. Frente a organismos oficiales, el denunciante brinda un domicilio alternativo en Mar del Plata. En ese lugar, Balcarce 3171, hoy funcionan las oficinas de Multicanal. Es más, incluso cerca del ex intendente Daniel Katz, hoy cobista, recordaron a PERFIL su paso por la Feliz en la década pasada. “Al tiempo que Multicanal compró Cablecolor TV, él asumió como gerente de la filial”, relató otra fuente que conoce los medios marplatenses. Collasso trabajó allí hasta el 1999. Luego pasó por el grupo local Aldrey Iglesias, socio de Clarín en Capital Cable y posteriormente al grupo Vila Manzano.

PERFIL intentó sin éxito hablar con Collasso ayer. En el departamento en el que vive en Capital no apareció en toda la tarde. Por lo bajo, el ex ministro de Economía Martín Lousteau reconoce que él lo nombró en Papel Prensa. Otros ven detrás de esa decisión la mano de Alberto Fernández.

“No hay dudas de que (Néstor) Kirchner está estudiando hacer algo con Papel Prensa”, confesaron algunos kirchneristas, antes de que explote el escándalo de Moreno. Pero cualquier embestida posible era imaginada para cuando termine el debate por la Ley de Medios.

Un frente de batalla posible es desempolvar la causa judicial contra la empresa por contaminación. En mayo del año pasado, Cristina Kirchner denunció que Papel Prensa “contamina el río Baradero”. No obstante, el máximo daño que causaría esta estrategia sería obligar al multimedios a pagar US$ 10 millones de multa y sufrir una clausura preventiva. Otros piensan que Defensa de la Competencia puede revisar su posición dominante.

ADEPA denunció estrangulamiento

La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) afirmó ayer que “la hipótesis del estrangulamiento de los diarios a través de los recortes de cuotas de papel evoca un viejo método aplicado por gobiernos que, en distintas geografías –incluida la nuestra–, han intentado e intentan controlar a la prensa”.

ADEPA también manifestó su “preocupación ante un episodio que revela las entretelas del accionar del Gobierno en su tenaz enfrentamiento con los medios de comunicación independientes”.

La entidad se refirió así al testimonio de Carlos Collasso que denunció que Guillermo Moreno reveló la existencia de un plan oficial para apropiarse de la empresa.

La entidad, que nuclea a los propietarios de los principales diarios, consideró que “estos hechos salen a la luz durante el debate final del proyecto de Ley de Medios propuesto por el Gobierno y desnuda los móviles profundos que se esconden detrás de quienes impulsan lo que un funcionario kirchnerista denominó “la madre de todas las batallas”.

Polémica decisión

Designan a Paglieri en Papel Prensa sólo con el voto estatal

Se abstuvieron los otros dos accionistas de la empresa, que días atrás denunció a la funcionaria

Miércoles 28 de octubre de 2009

Beatriz Paglieri, la economista que instrumentó los controvertidos cambios en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) tras la intervención del Gobierno, fue designada ayer oficialmente directora por el Estado en Papel Prensa.

El nombramiento se hizo sólo con el voto de los representantes estatales y la abstención de los otros dos accionistas -el Grupo Clarín y SA LA NACION-, que cuestionan a Paglieri por responder al polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que semanas atrás protagonizó un escándalo al amenazar a directores de Papel Prensa y advertir que la empresa iba a ser expropiada.

La designación de Pablo Cerioli, el otro director propuesto por el Gobierno, fue en cambio apoyada por todos los accionistas.

Papel Prensa hizo días atrás una denuncia contra la funcionaria, que estaba presente durante el episodio que protagonizó Moreno. “Afuera tengo a mis muchachos, expertos en partirle la columna y hacerle saltar los ojos al que hable”, habría advertido Moreno el 14 de septiembre pasado, en una reunión en la que, según contó ante escribano público Carlos Collaso -representante del Estado en el Consejo de Vigilancia de la firma-, reveló un plan para expropiar Papel Prensa y ordenó a los directivos que, a partir de ese momento, debían obedecer a Paglieri.

Después de ese episodio, dos de los directores amenazados por Moreno presentaron su renuncia a la empresa.

El primero en iniciar una querella contra Paglieri tras el incidente fue el grupo Clarín, y después Papel Prensa se sumó a la denuncia.

Eduardo Lohidoy, representante de Cimeco, habló ayer por quienes se abstuvieron y explicó que se veía “en la obligación de solicitar que se deje constancia en acta de que, como es de conocimiento de los restantes miembros del directorio, integrantes de la Comisión Fiscalizadora, Consejo de Vigilancia y accionistas, en los últimos días se produjeron circunstancias que derivaron en diversas acciones judiciales contra ciertos funcionarios públicos, uno de los cuales es la Sra. Paglieri”.

Paglieri había sido propuesta por el Gobierno el 7 de agosto en reemplazo del ex jefe de Gabinete Alberto Fernández. La economista, ex directora de Indices de Precios al Consumidor del Indec, pidió ayer ingresar en la asamblea, lo que le fue negado por el directorio, que argumentó que sólo podría hacerlo una vez designada.

Los accionistas que se abstuvieron temen que cualquier inconveniente por la designación de Paglieri no contribuya a preservar el valor de la compañía. Lohidoy advirtió además sobre la independencia de los directores: “Si bien es cierto que el Estatuto Social resguarda el derecho del Estado a tener en el directorio hasta tres directores titulares e igual número de suplentes, y en virtud de ello es procedente la postulación de parte del Estado nacional de las personas para ocupar dichos cargos, también debe tenerse en cuenta que es exclusiva responsabilidad de quienes adoptan dicha decisión y la ejecutan tener en consideración que los hechos denunciados comprometen la necesaria independencia de criterio, esperada lealtad y deberes fiduciarios de la persona afectada por las referidas denuncias, lo cual, prima facie , afecta las cualidades que todo director debe preservar en el ejercicio de su función […]. En razón de ello, adelanto la abstención en el voto respecto de la designación de la Sra. Beatriz Paglieri, en tanto la misma se ha visto afectada por las circunstancias antes señaladas, con riesgo de los intereses sociales superiores que todos los órganos sociales deben resguardar a los fines de preservar el valor de la empresa”.

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