Dos especialistas analizan el proyecto y las opciones de cambios que se estudian en su trámite en el Senado: se trata de Gustavo López y Henoch Aguar, entrevistados por Victoria Linari en Miradas al Sur.

Enredados

Las modificaciones del consenso

Por Victoria Linari

Entrevista: Gustavo López

“La oposición no tiene interés en cambiar la ley”

Como todo proyecto o como toda ley con media sanción, siempre es opinable desde distintos puntos de vista, políticos, ideológicos o en la propia concepción de la comunicación. Pero las grandes dudas que se planteaban sobre el proyecto oficial se despejaron con las modificaciones que se les hicieron a los tres o cuatro puntos esenciales y más conflictivos”, asegura Gustavo López. Desde el Partido de la Concertación –la fuerza política de la que proviene– presentó su propio proyecto que difería de la iniciativa original del Ejecutivo al no permitir el ingreso de las telefónicas al negocio de los servicios audiovisuales y al proponer una integración diferente del ente regulador. El actual subsecretario general de la Presidencia evalúa positivamente las modificaciones al proyecto y reconoce que existió un intento de consenso por parte del oficialismo para conseguir aprobarlo a partir de un amplio acuerdo con la oposición. “Lo que no existió es voluntad de participar de ningún mecanismo de consenso por parte de algunos sectores de la oposición, y esto dificultó avanzar en otras muchas modificaciones”, asegura.

–La decisión final de dejar fuera a las telefónicas coincide con una propuesta de su partido.

–Sí, me parece bien que por ahora no entren las telefónicas. Pero antes de que se elimine ese artículo ya se estaba trabajando una modificación en la redacción para que pudieran ingresar después de tres años o después que desmonopolizaran el 15% de sus servicios.

–¿Y acuerda con la modificación en la autoridad de aplicación?

–Ahí había distintas propuestas: desde la Concertación proponíamos un miembro por el Ejecutivo, tres del Senado y tres de Diputados; Lozano pedía más participación del Consejo Federal. Se llegó a una fórmula de consenso entre todos los sectores que quisieron participar de la discusión, pero los que no quisieron ni hablar, tampoco presentaron ningún proyecto. El único presentado por escrito es el de Silvana Giudici, y hay que leerlo: propone un miembro nombrado por el Presidente y los otros cinco por el Consejo Asesor, y no garantiza ninguna participación parlamentaria. La versión final del proyecto establece dos designados por el Ejecutivo, tres por la Cámara de Diputados y dos por el Consejo Asesor. Yo no le veo ningún tipo de objeción, todo lo contrario.

–Su proyecto de 2001 excluía a las cooperativas telefónicas de prestar radiodifusión. ¿Qué opina hoy de que puedan brindarla?

–Me parece bien. En aquel momento yo entendía que no estaban dadas las condiciones para la competencia, pero ocho años después esto se ha concentrado y ha cambiado. Por eso también propusimos segmentar el mercado para proteger un poco más a los cableros independientes, pero no alcanzaron los votos. En líneas generales se aceptaron modificaciones, siempre hubo voluntad y el debate no estuvo cerrado. Si no hubo más modificaciones –porque creo que todavía hay dos o tres que sigue siendo crítico hacer– es porque hay sectores que no fueron a dar el debate porque nunca les interesó cambiar la ley. Pero claro, ¡faltaban 100 diputados! Esos diputados no defendieron nada, y no lo hicieron porque en realidad la Cámara se dividió entre los que queríamos cambiar la ley y los que no querían cambiar la ley. Por oponerse al Gobierno o por defender a los grandes grupos tuvieron otra actitud y éste fue el resultado.

–Pareciera que para algunos el debate sólo se da en un estudio de televisión.

–Exactamente, porque son funcionales a esos medios o, cosa que uno no puede creer, defienden la ley de la dictadura que es un disparate. O son tan opositores que han perdido el rumbo que se tuvo históricamente de que el que gana gobierna y el que pierde ayuda, que era el lema de la década del ’70.

–En lo que no hubo acuerdo fue en el plazo de adecuación a la normativa que establece el proyecto.

–Ahí hay una paradoja, porque todos los bloques que no somos del FPV –tanto el Socialismo como el SI, la Concertación y Lozano– plantearon en el recinto que el plazo de adecuación debería ser de tres años en lugar de uno. Fueron 26 votos contra todo el FPV. Si el resto de la oposición hubiera estado sentada, se hubiera ganado. Fue una irresponsabilidad total haberse retirado. Nadie le puede achacar la falta de voluntad al bloque mayoritario para consensuar, pero no había el contrapeso necesario; faltaron votos porque algunos sectores de la oposición no participaron directamente del debate.

Entrevista: Henoch Aguiar

“Sería bueno un debate abierto en el Senado”

Hay dos Argentinas: la comunicada y la incomunicada. En la Argentina comunicada debe haber delimitaciones y llevar todas las inversiones vacantes hacia la incomunicada, allí van a ayudar”. El especialista en telecomunicaciones Henoch Aguiar está de acuerdo con las principales reformas del proyecto de ley aprobado esta semana en Diputados: los cambios en la autoridad de aplicación, en el sistema de medios públicos y el freno al ingreso de las telefónicas. “Quedan todavía algunas cosas por modificar, y sería buenísimo que el debate en el Senado no fuera a libro cerrado, para permitir que se siga retocando. La idea no es aprobarla rápido y después modificarla. Estamos todos de acuerdo en que hay que cambiarla, pero que sea una ley necesaria no significa que tiene que ser tonta.”

–A su criterio, ¿qué otras cuestiones falta retocar?

–Primero, que se establezca que los medios públicos provinciales deben ser también no gubernamentales porque si no generamos un sistema pluralista para los ciudadanos de Capital Federal, pero mantenemos feudalismos informativos en las provincias. Segundo, el sistema de licencias es inútilmente rígido: dice que se pueden tener 10 licencias nada más pero no dice de qué. Entonces si alguien tiene 10 FM barriales en una zona en donde no hay nada, ya cumplió con el tope; en cambio ahora que se van a vender muchos canales de aire, si alguien quisiera comprar los 10 canales más importantes del país, lo podría hacer.

–¿Qué opina del plazo de un año para adecuarse a la nueva normativa?

–Eso va a traer muchos problemas jurídicos porque dicen que en un año hay que desguazar todo. ¿Cuál es el modo jurídico de hacerlo sin que nadie te pueda chistar? Se puede hacer como una venganza lenta, la venganza del chinito. Es decir, si podés tener 10 medios, cuando se vayan cerrando tus licencias, vos vas a poder renovar una, dos, hasta 10, la undécima no. Así uno va vendiendo hasta que se llega al límite permitido. Eso nunca jamás se planteó en ningún proyecto. Yo lo escribí en un dictamen que ni siquiera se aceptó.

–¿Está de acuerdo con la exclusión de las telefónicas?

–El hecho de decirles a las telefónicas que no pueden entrar me parece un punto importante, pero hay una cosa que falta. Debería decir que no puede brindar por sí ni arrendar. Porque si no, yo armo Henoch Videos S.A. y después le alquilo a Telefónica o Telecom sus redes como colaboradores técnicos; le cobro $100 al usuario, con $30 pago los contenidos, con 15% hago el call center, las facturas y a la telefónica –que es un proveedor que ni siquiera tiene que indemnizar a los trabajadores cuando los despide– le pago el 55% de la operación de red. Si se deja que lo brinden, se transforma en una fábrica de testaferros.

–Si no entran ahora a partir de la regulación estatal, ¿no se corre el riesgo de que ingresen más adelante desreguladas, por la liberalización de las telecomunicaciones?

–No. Cuando ellas compraron Entel en el ’90 y cuando recibieron los títulos para expandirse a todo el país en el ’99, después de que terminara su exclusividad, los decretos y los contratos que firmaron indican que están habilitadas para brindar todos los servicios de telecomunicaciones, excepto radiodifusión. De haber comprado con radiodifusión incluida, en el ’90, hubieran tenido que pagar mil millones de dólares más. Están expresamente excluidas de la radiodifusión. Quien ha tenido un beneficio de monopolio de servicio público y monopolio de red durante 10 años, más un monopolio falso creado por la inacción de la Secretaría de Comunicaciones por otros 10 más, no puede entrar a competir así no más.

–Otro artículo que fue corregido es el que propone una evaluación bianual para adecuarse a las posibilidades que abra la digitalización. ¿Cuál es su posición con relación a esto?

–Se dice que no debería afectar a los titulares de las licencias. Yo estaría más tranquilo si estuviera sometido a aprobación de la Comisión Bicameral. Lo que propongo es que los cambios estructurales sean siempre revisados por la Comisión Bicameral antes de que el órgano ejecutivo reciba el proyecto. Sobre estos temas hay mucha improvisación. El otro día la escuché a Patricia Bullrich criticando la figura del defensor del público. Como no estudian, leen dos líneas y atacan. También estuve en el bloque con los diputados radicales y lo escuché decir a Oscar Aguad “¿¡para qué vamos a regular las redes!?”, porque él quería defender a Cadena 3. Si se regulan las redes en los 70 proyectos de ley que se han presentado, alguna razón habrá, no debe ser una cosa inútil, ¿no?.