El enfrentamiento entre grandes grupos mediáticos y gobiernos no es exclusivo de la Argentina: además de la situación en Ecuador, o del histórico maltrato del Grupo Globo a Lula da Silva en Brasil, en España el principal grupo multimedios, PRISA, continúa su ofensiva contra el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, al que califica con adjetivos similares a los empleados por los principales medios de otras regiones de Iberoamérica. Publicado en Diario sobre diarios.

Puja en España entre el Grupo Prisa y el gobierno

España vive por estos días una fuerte tensión entre el gobierno que lidera José Luis Rodríguez Zapatero y el principal holding periodístico, Grupo Prisa, histórico aliado del PSOE, partido que gobierna hoy en ese país. La razón de la ruptura fue la resolución del Consejo de Ministros que reguló la Televisión Digital Terrestre (TDT) paga que, para el Grupo Prisa, favorece a otra empresa de comunicación, Mediapro (dueña de la cadena Sexta, Gol TV y el diario Público, entre otros medios), que a su vez mantiene un duro litigio judicial con Prisa por los derechos de televisación del fútbol.

Esta decisión hizo que el Grupo fundado por Jesús de Polanco (que hoy comanda Juan Luis Cebrián) comenzara a editar tapas críticas contra la gestión de Rodríguez Zapatero, llevando a sus títulos principales causas por supuesta “corrupción” de funcionarios oficiales. El sitio español Periodista Digital publicó ayer un resumen de lo más jugoso sobre la polémica, bajo el título “¿Ha cambiado o no El País de ideología?”. También hizo una clara y explicativa nota el periodista Juan Varela en Soitu.es.

El domingo pasado, la defensora del lector del diario El País (buque insignia de Prisa) publicó una nota titulada “El País y Zapatero: una crítica incómoda”, en la que intentó explicar a los lectores la posición del matutino. “A los diarios les gusta más dar noticias que ser noticia, y si algún día han de ser noticia, lo deseable es serlo por haber dado una gran exclusiva (…) el tema que voy a tratar incide sobre un debate público-mediático muy enconado en el que no todo es juego limpio y en cuyo epicentro se ha encontrado El País de una manera que puede erosionar su credibilidad”. Cualquier semejanza con la realidad argentina es pura coincidencia.