Según Crítica, el gobierno estaría conversando con las telefónicas para habilitar el uso de sus redes (hoy cautivas por parte de Telefónica y Telecom) a cooperativas y empresas interesadas en prestar el servicio de televisión por cable. De este modo, se alentaría el uso de un vínculo físico de telecomunicaciones con empresas de audiovisual, lo cual no contradice el proyecto de ley que el Congreso está tratando de medios de comunicación audiovisual. Y, de paso, implicaría un serio riesgo a la posición dominante de los grupos Clarín y Vila-Manzano en tv por cable. Nota de Diego Genoud y Damián Glanz.

Cómo sigue la pelea con clarín

El plan B para cortar el cable

En Olivos planean un esquema para competir en la TV por cable sin el triple play para las telefónicas. Buscan empresas que usen la infraestructura de las telcos para enfrentar a Cablevisión-Multicanal.

Diego Genoud/Damián Glanz – 16.09.2009

El Poder Ejecutivo ya está trabajando en un plan para que los cableoperadores que entraran al mercado a competir con Cablevisión (la compañía del Grupo Clarín que debe desprenderse ahora de los activos de la ex Multicanal) puedan asociarse con las telcos.

Fuentes oficiales que conocen el proyecto al detalle adelantaron a Crítica de la Argentina que la intención gubernamental es otorgarles licencias en los grandes distritos, como Capital Federal, Córdoba, Rosario y Mendoza.

La nueva estrategia del oficialismo se basa en la Resolución 275/2009 del Comfer que, en abril pasado, reabrió la posibilidad de ingresar al negocio de la televisión por cable en todo el país. Entonces, después de nueve años, el organismo habilitó la venta de pliegos para los servicios “complementarios de radiodifusión por vínculo físico”.

El anuncio fue leído como un golpe contra el Grupo Clarín –dueño de Multicanal y CableVisión–, pero desde el Gobierno remarcaron ante este diario que la resolución tiene tres aspectos centrales: 1) el trámite abreviado de 180 días para que se normalicen las licencias que se vencieron en los últimos años; 2) la reglamentación del ingreso de las cooperativas de servicios públicos en el mercado, y 3) la posibilidad de utilizar la estructura existente para prestar el servicio. El artículo 20 de la norma señala que “los oferentes podrán utilizar postes, columnas, ductos, redes y/o infraestructura propia o arrendarlos a terceros para la prestación del servicio”.

Este último ítem les permite a los cableoperadores interesados en brindar el servicio alquilar la infraestructura que ya tienen instaladas Telefónica y Telecom. “No hay ningún impedimento para que las empresas telefónicas le alquilen su infraestructura a una empresa que quiere ofrecer servicio de cable”, le dijo a este diario un funcionario del gobierno nacional que trabaja en el tema.

Fuentes del oficialismo confiaron a Crítica de la Argentina que existen al menos dos grupos de empresarios afines al gobierno nacional que pretenden ingresar al negocio.

Uno de ellos sería Electroingeniería, la compañía cordobesa que, durante los años del kirchnerismo, se hizo grande con la obra pública y en 2009 incursionó incluso en el terreno de los medios audiovisuales con la compra de Radio Del Plata. Otro de los interesados podría ser Ernesto Gutiérrez Conde, el CEO de Aeropuertos Argentina 2000, que pretende ingresar en Telecom y vio frustrada su intención de alzarse con el botín del triple play. El último actor que se menciona es curiosamente el más pesado de todos. El mexicano Carlos Slim, dueño de una fortuna que la revista Forbes estimó en 60 mil millones de dólares. Slim es el propietario de Telmex y opera en la Argentina con la compañía Claro.

Después de la concesión que hizo para obtener el respaldo de la centroizquierda en la Cámara de Diputados, el kirchnerismo precisa ahora incluir a las telefónicas en el negocio del cable, aunque sea a manera de premio consuelo.

La iniciativa que estudian en la residencia de Olivos tiene una ventaja: es una solución que le permitiría al oficialismo evitar la ardua tarea de encolumnar a diputados kirchneristas y opositores en busca de los votos necesarios para aprobar una nueva ley. “Nos ahorramos el desgaste”, explican desde el Poder Ejecutivo.

La otra posibilidad para permitirles a las telefónicas acceder al negocio del triple play sería sacar una nueva ley para modificar la Ley de Telecomunicaciones. Pero eso, ya se sabe, tiene sus riesgos.