La pantalla de Canal 7 fue ensuciada por una operación urdida con un video anónimo y cámaras ocultas. El video intenta denunciar al columnista Carlos Pagni, de La Nación, por notas que él publicó sobre Repsol-YPF y que la empresa considera falsas. La  amplificación del video anónimo por Canal 7 revela la necesidad de aplicar la nueva ley de medios audiovisuales para que los medios de gestión estatal se transformen en medios públicos. Un medio verdaderamente público (y en consecuencia, no gubernamental) no hubiera difundido esas imágenes sin, cuanto menos, cumplir cuatro requisitos básicos: hacer una previa investigación sobre el origen y verosimilitud del video; contar con el testimonio de las personas allí mencionadas y con su correspondiente descargo; inscribir el hecho en un contexto de polución del uso de cámaras ocultas en los 15 últimos años que (con pocas excepciones) vulneraron los derechos a la privacidad y no aportaron información significativa; y por último compartir con su audiencia una  reflexión crítica sobre la cobardía e improcedencia de sostener el anonimato como fuente de información para desvelar cuestiones supuestamente ligadas al interés general. Notas publicadas por Pagni en La Nación y en los diarios Perfil (por Pablo J. Blanco), Página 12 (por Raúl Kollman), Miradas al Sur (por Guillermo Peralta) y CríticaDiario sobre diarios exhibió con este caso la doble moral de Mariano Grondona, promotor de videos anónimos en su programa televisivo y defensor ahora de su colega Pagni. Se añade una carta de Martín Becerra a la Dirección de Canal 7.

Polémica por el video anónimo contra un periodista de La Nación que emitió Canal 7

El programa “6, 7, 8” pasó una cámara oculta sobre supuestos sobornos a Carlos Pagni. El rol de los medios de Rudy Ulloa y Spolzki. Denuncias. El fantasma de la SIDE.

Por Pablo Javier Blanco (*) | 14.10.2009

A días de la aprobación de la nueva Ley de Medios, una polémica que vincula al periodismo, la política, la SIDE y el canal estatal acaba de estallar. Una cámara oculta anónima contra el colunmista del diario La Nación, Carlos Pagni, en la que se lo acusa de recibir sobres con dinero para publicar informaciones, fue transmitido anoche por la pantalla de Canal 7, la Televisión Pública, luego de circular varios días por blogs hiperkirchneristas en Internet, lo que provocó una airada respuesta del matutino.

“Agravia Canal 7 a un columnista con un video anónimo”, tituló hoy La Nación, en respuestas a las imágenes emitidas por el programa “6, 7, 8″, de la productora Pensado para Televisión del empresario Diego Gvirtz. El video, que afirma que Pagni recibió sobornos para publicar notas contra la empresa Repsol-YPF, fue cuestionado por el diputado electo por el kirchnerismo, Carlos Heller, que estaba invitado al programa y puso en una situación incómoda a los propios panelistas. ” Si aquí no están presentes los filmados, no podemos debatir ese video porque no hay posibilidad de que hagan su descargo”, dijo tajante el banquero.

Los implicados. Además de Pagni, el video salpica a otras dos personas. El primero es Fabián Falco (denonimado en el la cámara como “el intermediario”), que dirige la consultora SPE-PR+Mkt, es premio Konex de Platino 2007 en Comunicación Institucional, y antes desempeñó el mismo cargo en empresas como Repsol YPF para Argentina, Brasil y Bolivia, Aguas Argentinas y Bridas. Según la cámara oculta, sería el nexo entre los empresarios truchos y el periodista. Al cierre de esta nota, Falco aún no había emitido opinión sobre el tema, pero en sus oficinas los teléfonos no paraban de sonar para que lo haga.

La tercera persona en cuestión es Juan Manuel Moreno, colaborador de Pagni, al que se llama como “el cobrador”. Moreno aseguró en un breve diálogo telefónico con Perfil.com que todo es “absolutamente falso” y eludió explayarse, argumentando que a su debido tiempo hará su descargo. “¿Querés saber en que gasta tu dinero el gobierno kirchnerista? Poné youtube.com y sino una mejor versión por Canal 7… Cuidate, el próximo podés ser vos y sino preguntale a González Moreno”, escribió anoche, en su perfil de Facebook, en referencia al crimen del periodista correntino que pone en jaque al gobernador Arturo Colombi. Moreno y Pagni tienen juntos un conocido servicio newsletter destinado a político y empresarios: Cuadro de Situación.

La respuesta del 7 y los medios K . Desde la dirección de Canal 7 afirmaron a este portal que institucionalmente no responderán a la grave acusación de La Nación, pero adelantaron que el programa “6, 7, 8” realizará un descargó hoy en vivo sobre el tema de la cámara oculta.

El primero en replicar la supuesta “información” fue el hiper-oficialista Periódico Austral, de Rudy Ullóa, el ex chofer de Kirchner devenido en millonario empresario de medios, que tituló, sin reparo alguno: “Video: Periodista de La Nación “cobra” por operaciones de prensa”.

El otro fue El Argentino, que publicó esta mañana la noticia bajo el título ” La Justicia investiga un supuesto tráfico de influencias en el diario La Nación”. A pesar de que en un primer momento no dio detalles del trámite judicial, por la tarde completó la noticia. “Investigan video que jaquea la credibilidad de La Nación”, retituló y señaló que “la causa está a cargo del juez federal Marcelo Martínez De Giorgi, del Juzgado Nº8, por coerción agravada”. El fiscal que interviene es Patricio Evers.

La denuncia de Pagni y un antecedente de la SIDE. Perfil.com llamó en reiteradas oportunidades a Carlos Pagni, pero nunca atendió. No obstante, el periodista presentó una denuncia ante la Cámara en lo Criminal y Correccional. “La denuncia fue realizada por la falsedad de las imágenes -en lo que a mi se refiere- ya que fueron editadas y/o manipuladas para perjudicarme”, explicó en un comunicado.

Esta no es la primera vez que Pagni sufre una suerte de persecución por parte de anónimos. En junio, durante los días previos a la elección legislativa, le pincharon la casilla de correo y un intercambio de e-mails que tuvo con el entonces candidato Francisco De Narváez sobre la causa de la efedrina fue publicado en el diario Página/12. Es más, en una recorrida por por el oeste del conurbano bonaerense el mismisimo Néstor Kirchner recomendó leer el artículo en cuestión, que perjudicaba a su principal rival del 28 de junio.

La posición de la empresa. Por la tarde, YPF sacó un comunicado, donde se declara como “perjudicada” por lo que transmiten los videos: “En relación con la difusión pública de videos en los que se denuncian situaciones irregulares que afectan directamente la imagen de la compañía, YPF desea reafirmar una vez más su compromiso con las instituciones democráticas, el pleno ejercicio de la libertad de expresión y la confianza en el periodismo independiente, especialmente en estos días de intenso debate sobre este tema.

A lo largo de toda su historia la empresa ha mantenido y mantiene una fluida y respetuosa relación con todos los periodistas y medios de comunicación de la Argentina.

No obstante ello, y en virtud a la gravedad de los hechos que reproducen los videos, YPF ha decidido presentarse a la Justicia para que se investigue profundamente el origen de las filmaciones y la veracidad del contenido de las mismas en las que se perjudica directamente a la compañía”

Esa fue la única referencia, aunque hay que destacar que quien maneja la comunicación del grupo argentino que ingresó la petrolera es Adrián Kochen, un hombre cercano al Gobierno, quien ocupa la posición que en algún momento ocupó Fabián Falco, el hombre que aparece como “mediador”.

(*) redactor de Perfil.com

EL PAIS › YPF INVESTIGARA LOS VIDEOS POLEMICOS QUE INVOLUCRAN A PERIODISTAS

“Igual hubo una operación”

En la petrolera dan por descartado que los videos están editados, pero de todos modos aseguran que demuestran la existencia de una operación en su contra por parte de los periodistas que publicaron información que, según ellos, no era cierta.

Por Raúl Kollmann

La empresa YPF resolvió ayer avanzar –de todas las formas posibles, según explicaron allegados a la conducción– hacia el esclarecimiento de los hechos aparecidos en un video en el que se ve al asesor de prensa Fabián Falco y al periodista de La Nación Carlos Pagni arreglando con falsos empresarios, y a cambio de dinero, la publicación de cuatro notas con comentarios contrarios a la empresa petrolera. YPF presentó ayer una denuncia penal para que se investigue quién filmó el video y la veracidad de los hechos que se ven en él. Además, la empresa prepararía una conferencia de prensa para los primeros días de la semana próxima, cuando regrese al país Enrique Eskenazi, su principal accionista argentino. Es más, en YPF se está pensando en que sus directivos concurran al Congreso nacional para que el Parlamento tome cartas en la cuestión. En diálogos con Página/12, tanto Falco como un socio de Pagni, Juan Romero, negaron que hayan intervenido en una operación como la que muestra el video: “Está todo editado, es falso”, señalaron. Romero insistió en que todo fue fraguado y que la escena en que se lo ve cobrando tiene que ver con una deuda de esos empresarios.

El video que fue subido a Internet el martes por la tarde no tiene firma. Indudablemente lo hizo una agencia de inteligencia –la SIDE o una privada, como las que han aparecido últimamente– y está musicalizado, subtitulado en forma profesional aunque grosera. El centro de los 19 minutos de grabación es una serie de cámaras ocultas en las que aparecen uno o dos empresarios falsos que son los que, supuestamente, pagan notas hechas por Pagni en contra de YPF. “Nosotros tenemos un newsletter, un informe reservado, que distribuimos entre empresas. Y ese es el dinero que cobré”, explicó Romero respecto de la escena en la que recibe plata. El newsletter se llama Reporte Político y es propiedad de Pagni y Romero, ex vocero del ministro de Economía Roque Fernández. Según el video, Falco juega el papel de intermediario, se lo ve cobrando y los falsos empresarios le entregan una carta de felicitación de una tal IGstone Global Investments. Falco también señala que el video está editado y que sus trabajos son los habituales de asesor de prensa.

En YPF afirman que es cierto que el video es anónimo y hecho en forma más que oscura. Sin embargo, advierten que es una prueba de que se armó una operación periodística en su contra. “Fíjese que se reúnen, pactan, corre dinero y pocos días después de la cámara oculta sale una nota en La Nación en la que dicen, por ejemplo, que la Anses va a poner dinero para que YPF pague un bono. Una mentira atroz. Pocos días más tarde, nuestra empresa pagó el bono con fondos propios. Y después de la grabación también Pagni vuelve a publicar una nota en la que dice que Transportadora de Gas del Norte está en dificultades por falta de pago de YPF. Si esto es un armado falso, lo decidirá la Justicia, pero hay que investigar, no nos vamos a quedar con las manos cruzadas”, manifestaron en la sede central de YPF en Puerto Madero.

Según supo este diario, en la petrolera evaluarán hora a hora los pasos a dar. Ayer sacaron un comunicado oficial para anunciar la demanda penal. Es casi seguro que habrá una conferencia de prensa para exponer su posición sobre lo que consideran una operación grave en su contra. En YPF esperan el regreso desde Europa de Enrique Eskenazi, líder del grupo.

La productora del programa que emitió el video justificó la emisión por una denuncia que se presentó al día siguiente

De la exhibición en la TV pública a la investigación judicial

Tanto el video que se mostró en Canal 7 como la denuncia en la que se amparó la emisión son anónimos. El periodista involucrado, Carlos Pagni, y la empresa mencionada, Repsol, se presentaron ante la Justicia para que investigue el origen.

15.10.2009

Canal 7 volvió a pasar ayer el video anónimo, y editado, en el que se pretende involucrar a un periodista del diario La Nación, Carlos Pagni, en una operación periodística espuria para perjudicar a la empresa Repsol-YPF. El programa en el que se difundieron las imágenes es el mismo que las había pasado un día antes, 6, 7, 8, conducido por María Julia Oliván y producido por Diego Gvirtz (ver aparte). Desde su productora dejaron trascender ayer que la decisión de poner al aire esa cámara oculta se tomó el martes por la tarde, cuando supieron que existía una investigación judicial sobre el tema. Es un argumento falso. Según pudo saber Crítica de la Argentina, la primera denuncia para dilucidar el contenido del video llegó a Tribunales un día después de que la televisión pública, a cargo a Tristán Bauer, la transmitiera en el prime time.

La presentó un anónimo a la división de Apoyo de Tecnología de la Policía Federal. Esa fuerza la puso en conocimiento del juez de turno, Marcelo Martínez Giorgi, quien a su vez le corrió vista al fiscal Patricio Evers.

La cinta, subida al sitio de internet YouTube a inicios de la semana, muestra a un grupo no identificado de supuestos empresarios, con sus rostros pixelados, en diferentes diálogos con el experto en comunicación Fabián Falco, en los que supuestamente llegan a un acuerdo económico para que Pagni publique información negativa para Repsol-YPF.

Falco tuvo a cargo las relaciones institucionales de la petrolera, pero luego se desvinculó. Fue cuando ingresó en la compañía el empresario Enrique Eskenazi, cercano al matrimonio de Néstor y Cristina Kirchner.

Los artículos de Pagni sobre Repsol-YPF, a los que se hace alusión en el video, fueron publicados a lo largo de este año y jamás fueron desmentidos. Según fuentes involucradas en el expediente judicial iniciado ayer, en el video no aparecía delito federal alguno.

Carlos Pagni, el principal involucrado en el tema, se autodenunció en la Cámara en lo Criminal y Correcional. La causa quedó radicada en el Juzgado en lo Criminal de Instrucción Nº 20 de la Capital Federal. Sus representantes legales pertenecen al estudio Fontán Balestra. “La denuncia fue realizada por la falsedad de las imágenes –en lo que a mí se refiere–, ya que fueron editadas y/o manipuladas para perjudicarme”, explicó Pagni en declaraciones al sitio lanacion.com. Crítica de la Argentina intentó ayer comunicarse con el periodista pero no obtuvo respuesta.

La otra gran protagonista del video, la empresa YPF, emitió un comunicado donde dejó asentado que defiende el “pleno ejercicio de la libertad de expresión y la confianza en el periodismo independiente, especialmente en estos días de intenso debate sobre este tema”. En otro párrafo destaca que “a lo largo de toda su historia la empresa ha mantenido y mantiene una fluida y respetuosa relación con todos los periodistas y medios de comunicación de la Argentina”. La compañía informó que, igual que Pagni, se presentó en la Justicia: “En virtud a la gravedad de los hechos que reproducen los videos, YPF ha decidido presentarse a la Justicia para que se investigue profundamente el origen de las filmaciones y la veracidad del contenido de las mismas en las que se perjudica directamente a la compañía”.

Más allá del contenido del video, Pagni ya había sido víctima de una operación de espionaje: su correo electrónico fue violado. El contenido de distintos mensajes que intercambió con el dirigente de Unión-PRO Francisco De Narváez llegó (otra vez de forma anónima) al despacho del juez Federico Faggionatto Márquez, quien involucró al diputado del peronismo disidente con el tráfico de efedrina. Pagni admitió ante la Justicia que aquellos correos eran suyos. Esta semana descubrió que una de sus reuniones había sido filmada por una cámara oculta, una imagen que fue amplificada dos días seguidos por la televisión pública. Ayer, después de volver a pasar esa cinta, que afecta a la imagen del matutino La Nación, el programa 6, 7, 8 puso al aire un informe que describió la investigación judicial que busca determinar si los hijos de Ernestina Herrera de Noble, dueña de Clarín, son en realidad hijos de desaparecidos.

Respuesta a la solicitada de YPF

Carlos Pagni – LA NACION – Lunes 19 de octubre de 2009

El siguiente texto es la respuesta del columnista de LA NACION a la solicitada publicada ayer por la empresa YPF en varios diarios.

En la solicitada que publicó ayer YPF se cuestionan seis afirmaciones mías, escritas en cinco notas que aparecieron en enero, mayo, junio y julio de este año. No tengo reparo alguno, por supuesto, en que esa compañía discuta lo que digo. No tengo reparos en que nadie lo haga. De hecho, mis artículos están siempre abiertos a comentarios de los lectores en lanacion.com .

Me llama la atención, eso sí, que YPF haya decidido formular salvedades con tanto retraso: entre tres y nueve meses después de la publicación de esas afirmaciones. También encuentro curioso que, para hacerlo, haya elegido la semana en que la TV oficial divulgó con llamativa insistencia un video-montaje anónimo con agravios contra mi persona, hecho con cámaras ocultas y editado con muy mala fe. En esa burda operación de inteligencia se pretendió poner en tela de juicio la credibilidad de algunos artículos míos sobre YPF y se intentó demostrar que formaban parte de una oscura maniobra.

Estas curiosidades no me eximen de responder a las inquietudes de la empresa y de los lectores. Lamento, en todo caso, que la demora de esas observaciones empobrezca la comprensión de lo que se discute. Las oraciones sueltas seleccionadas en la solicitada fueron escritas en un contexto argumental preciso y se referían a hechos y problemas que pueden haberse perdido en la memoria del lector. Contestar me obliga, en consecuencia, a un esfuerzo de arqueología.

YPF se queja de que el 5 de enero yo haya escrito, basándome en fuentes de la Anses, que en ese organismo estudiaban asistir a la petrolera para el rescate de un bono por US$ 240 millones. Y recuerda que la suma era de US$ 225 millones. Tiene razón en el error del monto. Me equivoqué, efectivamente, en 6,2%.

En cuanto a lo que se afirma sobre la Anses, para comprenderlo habría que reconstruir todo el párrafo ( www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1086990 ). La nota se refería a que la transportadora TGN acababa de entrar en default, provocando un estado de alarma en el Gobierno ante la posibilidad de que se repitieran episodios similares. Consignaba, además, que el Ministerio de Planificación había concedido un aumento de emergencia en la tarifa de Autopistas del Sol para que no entrara en cesación de pagos. Aquí también hay que recordar el contexto: faltaban 15 días para que asumiera Barack Obama, transcurría lo peor de la crisis internacional y el costo del dinero se había vuelto inalcanzable.

El Gobierno ?comenzando por Néstor Kirchner? y el mercado estaban inquietos por la tasa que convalidaría YPF para financiarse. En ese momento, los equipos técnicos de la Anses habían recibido la instrucción de analizar los vencimientos privados que fueran inminentes. La Anses asistió en esas circunstancias a muchas empresas de gran porte. Es verdad que, 50 días después de mi nota, YPF pagó su bono con fondos propios. Pero de ningún modo se puede ahora insinuar que, en medio de aquella tormenta, informar que la Anses analizaba auxiliarla era falso o malicioso.

La segunda nota objetada es del pasado 23 de mayo ( www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1131417 ). Se refiere a aquel encuentro de los Kirchner con Hugo Chávez en El Calafate, que precedió, en cuestión de días, a la estatización de empresas de Techint en Venezuela. Toda la prensa ?no sólo LA NACION? consignó, en esos días, las especulaciones acerca de lo que se había hablado en aquel encuentro.

En un párrafo enumeré las “versiones delirantes” (así las califiqué) que habían inspirado aquella visita de Chávez; entre otras, que Chávez había traído armamento. Y agregué: “Hubo hipótesis menos afiebradas. La más común, que Pdvsa podría comprar a los Eskenazi la deuda que contrajeron para adquirir su participación en YPF, presume que esa familia kirchnerista quiere alejarse del negocio petrolero, según aseguran algunos empresarios españoles”.

Un mes antes de esa publicación me había tocado disertar en un almuerzo del Club del Petróleo, en el que cinco altos ejecutivos de otras tantas empresas del sector me confiaron sus conjeturas sobre un desembarco venezolano en YPF. En aquellos días hubo muchas publicaciones ?entre ellas, informes especializados? con esta hipótesis. El 11 de junio, un diario que no es LA NACION publicó que, en el encuentro de El Calafate, Kirchner le había ofrecido a Chávez que entrara en YPF en lugar de los Eskenazi. La empresa nunca produjo una desmentida sobre todo esto. Sólo ayer, cinco meses más tarde, puso la lupa sobre una oración de mi nota.

Queja 

La queja de YPF se extiende al hecho de que, en mis notas, he venido relevando las especulaciones que existen respecto de la posibilidad de que la familia Eskenazi venda su participación en la empresa. Esas hipótesis nacen de un dato que está en la propia solicitada: la familia Eskenazi ha comprado acciones de Repsol en YPF, en parte, con un crédito de Repsol, y está pagando gran parte de esa deuda con los dividendos que cobra en la compañía. Al caer la rentabilidad de la empresa ?como sucede con todo el sector?, los dividendos ya no serán los mismos. Existen inevitables interrogantes, por lo tanto, sobre cómo se seguirá pagando la deuda.

Sobre la eventualidad de que los Eskenazi abandonen YPF se vienen publicando numerosas informaciones en los últimos tiempos. Por ejemplo, el 2 de julio pasado Repsol informó a la Comisión Nacional de Valores Madrid que tal vez se marcharía de YPF. Ese mismo día la prensa internacional había publicado una oferta de la China National Offshore Oil Corp. Ltd. (Cnooc) y de la China National Petroleum Corp. para comprar YPF en alrededor de US$ 17.000 millones.

Sobre la venta a los chinos se sigue hablando hasta hoy. De hecho, varios legisladores están elaborando proyectos para impedir esa eventualidad. También se especula con una estatización de la compañía. El 15 de junio publiqué al respecto: “Por supuesto, son especulaciones. Pero De Vido creyó necesario despejarlas, el jueves pasado, al aclarar ante la Cámara de Empresas Españolas que no se está pensando en una estatización”.

Confieso que me agradaría tener alguna primicia sobre este tema. Pero hasta ahora sólo he podido consignar las hipótesis que buena parte de la prensa y del mercado se formula sobre el destino de YPF. La empresa decidió desmentirme sólo a mí.

YPF interpreta que, como esas conjeturas no se concretan, la información sobre ellas es falsa. Es un argumento absurdo. Decir que en la calle hay gente con paraguas no equivale a asegurar que va a llover.

Dividendos 

Otra objeción de la solicitada tiene que ver con el tema de la distribución de dividendos de YPF. Me reprocha haber dicho que este año se pagaron $ 9700 millones y no 9286 millones. Es verdad: aquí también cometí un error. En este caso, del 4,2 por ciento.

Sin embargo, mis referencias al reparto de dividendos de YPF no se referían a su volumen, sino al reparto mismo. Y no eran una crítica a la empresa, sino al Gobierno. Hay que recordar que el 2 de junio las autoridades habían prohibido a Edesur distribuir dividendos por $ 65,5 millones.

También hay que tener en cuenta que, tres días después, desde una tribuna, Kirchner le reprochó a Techint otro reparto de dividendos. Uno de los argumentos oficiales era evitar la salida de capitales, que en ese entonces era muy caudalosa. El 15 de junio ( www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1139422 ) escribí que, a diferencia de lo que hizo con Edesur y con Techint, el Gobierno le permitió a YPF distribuir dividendos por $ 9700 millones. Insisto: hay un error en la cifra, pero el tema no era el volumen de lo que YPF asignaba a sus accionistas, sino la discriminación que las autoridades ejercían sobre otras empresas.

En el caso de YPF, esa ventaja es crucial, ya que la familia Eskenazi viene pagando con dividendos de la compañía gran parte de su deuda con Repsol.

No llevo la cuenta de cuántos artículos escribí sobre YPF. La empresa, en su solicitada, menciona once, en los últimos diez meses. Se queja por seis frases de cinco de ellos. Sólo se pueden reprochar errores objetivos en dos cifras.

Sin embargo, extraídas de los párrafos a los que pertenecían, fuera de contexto y publicadas todas juntas entre seis y nueve meses más tarde, esas oraciones pueden dejar la sensación de que quiero “erosionar la imagen de la empresa y de sus accionistas”, como afirma la solicitada. No es así, en absoluto.

En cambio, sí debo aclarar al lector que siempre, como columnista, he sido muy crítico de que la familia Eskenazi se haya convertido en el socio local de YPF. Mis argumentos no datan de los últimos 10 meses. Se remontan al 18 de junio de 2007, es decir, seis meses antes de que se oficializara ese ingreso, cuando publiqué una primera nota al respecto, titulada “Por qué Eskenazi se quedará con YPF” (www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=918387 )

Algunas de mis razones aparecen, sin desmentida, en la misma solicitada. Eskenazi ingresó en YPF por su relación con Néstor Kirchner. Hasta ese momento, su experiencia en el sector energético era casi nula. Al presentarlo como socio, Antonio Brufau lo caracterizó como un “experto en mercados regulados”.

Discutí sobre estas cuestiones con el embajador de España, Rafael Estrella. También con el vicepresidente ejecutivo y CEO de la empresa, Sebastián Eskenazi, en una charla muy franca que mantuvimos el 24 de enero de 2008 por la tarde. Mi argumento principal fue el temor a que la “argentinización” de YPF fuera una “kirchnerización” de YPF, tal como publiqué en aquella nota de junio de 2007.

Me niego a creer que la solicitada de YPF venga a confirmar esta última alternativa. Es decir que su publicación, tan tardía, deba ser interpretada como un ataque más del oficialismo a la prensa independiente. Prefiero confiar en el compromiso con la libertad de expresión que esa empresa declaró ayer.

Informe especial

La Nación, las cámaras ocultas y la
necesidad de investigar los hechos

18-10-2009 / Por Guillermo Peralta

El Pagni-Gate explotó esta semana en el lugar en el que estaba destinado a detonar: los medios. Las esquirlas saltaron por todas partes. Se criticó duramente al programa 6,7,8 de canal 7 por emitir imágenes –realizadas por un autor desconocido– en las que se ve un supuesto acto de corrupción para perjudicar a Repsol YPF. Y en el que estaría involucrado Carlos Pagni, editorialista y periodista estrella del diario La Nación. El caso puso una vez más en debate varias cuestiones: la validez de la utilización de las cámaras ocultas, la conveniencia o no de la difusión de imágenes anónimas y también –aunque en menor medida– el doble discurso de los medios y el tráfico de influencias en el ámbito periodístico.

Pasemos en limpio: dos  videos anónimos que recorrieron primero internet y llegaron a la televisión abierta muestran una supuesta operación para perjudicar a la empresa YPF. Se ve cómo unos presuntos empresarios contactan a Fabián Falco, consultor de prensa y ex vocero de la petrolera. ¿El motivo? Dar con un periodista que a cambio de dinero publique información contra YPF. Escriben en un papel los nombres de los candidatos que podrían llevar adelante la misión. El lobista se detiene en uno, sin nombrarlo: Pagni. Los supuestos empresarios le dan a Falco datos falsos sobre YPF. Esa información luego termina en las páginas del diario de la familia Saguier en al menos cuatro artículos que llevan la firma de Pagni. Las notas se publicaron entre el 5 de enero y el 6 de julio de este año.

En el video aparece Pagni en un bar, arreglando una fallida reunión con el director del diario. Es la única vez que aparece. Se lo ve más a Juan Romero, su empleado. Es periodista y ex vocero de Roque Fernández. Falco y el socio de Pagni ya se desmarcaron: negaron todo y dijeron que el material era falso y mal editado. Romero dice que en las imágenes sí les está cobrando a esos empresarios, pero por el servicio de un newsletter que edita junto a Pagni. La empresa no se quedó callada. En un comunicado señaló: “En virtud a la gravedad de los hechos que reproducen los videos, YPF ha decidido presentarse a la Justicia para que se investigue profundamente el origen de las filmaciones y la veracidad del contenido de las mismas en las que se perjudica directamente a la compañía”. La firma presentó la denuncia ante la Fiscalía Federal Nº 12.

La interpretación del periodista Miguel Wiñazki, de Clarín, es que es una manera de la empresa de “poner distancia de la maniobra”. No parece ser esa la idea, de acuerdo con lo que una fuente de YPF le confesó a Raúl Kollmann, de Página/12: “Fíjese que se reúnen, pactan, corre dinero y pocos días después de la cámara oculta sale una nota en La Nación en la que dicen, por ejemplo, que la Anses va a poner dinero para que YPF pague un bono. Una mentira atroz. Pocos días más tarde, nuestra empresa pagó el bono con fondos propios. Y después de la grabación también Pagni vuelve a publicar una nota en la que dice que Transportadora de Gas del Norte está en dificultades por falta de pago de YPF. Si esto es un armado falso, lo decidirá la Justicia, pero hay que investigar, no nos vamos a quedar con las manos cruzadas”.

Quiénes son las manos que grabaron, editaron y proveyeron la logística para hacer los videos es aún una incógnita. Se huele, sin embargo, un tufillo a servicios. En actividad actualmente en la Side o líberos que trabajan al mejor postor. Tampoco se descarta que las grabaciones hayan sido producidas por mano de obra policial. Un anónimo fue quien la hizo llegar a la división de Apoyo de Tecnología de la Federal.

Martín Becerra, director del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Quilmes, sostuvo que antes de la difusión en un canal público se debió cumplir con cuatro requisitos básicos: “Hacer una previa investigación sobre el origen y verosimilitud del video y tener certezas al respecto; contar con el testimonio de las personas allí mencionadas y con su correspondiente descargo; inscribir el hecho en un contexto de polución del uso de cámaras ocultas en la última década; y por último compartir con su audiencia una reflexión crítica sobre la cobardía e improcedencia de sostener el anonimato como fuente de información para desvelar cuestiones supuestamente ligadas al interés general”, detalló en una carta dirigida al sitio Diario sobre diarios.
Son atendibles las críticas por la emisión de imágenes anónimas. Sin embargo, no debería quedar totalmente de lado el fondo de la cuestión: si Pagni se reunió con los falsos empresarios; si los invitó a visitar el sexto piso del diario donde serían recibidos por el presidente del directorio de La Nación; si recibió y publicó información falsa; y si Romero recibió sobres con dinero a cambio de las publicaciones.

Como siempre en estos casos, los medios muestran su doble discurso. La Nación defendió a su empleado: “Agravia Canal 7 a un columnista con un video anónimo”, tituló el jueves. Pero olvidó su propia historia. El periodista Daniel Olivera recordó en una nota de BAE que en “1998 el diario publicó en tapa y en el interior del diario los detalles de un video realizado en el prostíbulo Spartacus en el que aparecía filmado un reconocido juez federal, sin que esta presencia en ese lugar constituyera un delito. Es más, en aquella oportunidad, Mariano Grondona –uno de los dos editorialistas centrales del diario– avanzó y emitió un programa completo usando como fuente directa un video anónimo realizado con cámaras ocultas y previamente editado también sin llevar la firma de ningún responsable. En aquella oportunidad, la intencionalidad del video siempre estuvo clara: extorsionar al juez federal, que debió enfrentar un largo juicio político, del que resultó absuelto por el Senado casi tres años después, en 2001”.

Pagni tiene quien lo defienda: el estudio Fontán Balestra & Asociados. Los abogados ya realizaron una denuncia penal. Y ya está en manos del Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción Nº 20, a cargo de la jueza subrogante Elizabeth Alejandra Paissan.

(carta enviada el 15/10 a la
Dirección de Canal 7 por Martín Becerra)

Sr. Director: le escribo en virtud de la difusión por Canal 7 del video anónimo que intentaría denunciar una trama de corrupción que afectaría a Repsol-YPF y que pretende implicar en ella al columnista Carlos Pagni, de La Nación. A mi juicio, la amplificación por Canal 7 del video anónimo revela la necesidad de aplicar la nueva ley de medios audiovisuales para que los medios de gestión estatal se transformen en medios públicos.

Un medio verdaderamente público (y en consecuencia, no gubernamental) no hubiera difundido esas imágenes sin, cuanto menos, cumplir cuatro requisitos básicos: hacer una previa investigación sobre el origen y verosimilitud del video y tener certezas al respecto; contar con el testimonio de las personas allí mencionadas y con su correspondiente descargo; inscribir el hecho en un contexto de polución del uso de cámaras ocultas en la última década y media que casi exclusivamente (con dos excepciones) vulneraron los derechos a la privacidad y no aportaron información significativa; y por último compartir con su audiencia una  reflexión crítica sobre la cobardía e improcedencia de sostener el anonimato como fuente de información para desvelar cuestiones supuestamente ligadas al interés general.

El video fue difundido en el programa “6, 7, 8” y ayer sus periodistas aclararon que fue el editor responsable (el productor del envío) quien incluyó las imágenes en el ciclo, lo cual agrava la responsabilidad de la emisora porque significa que los periodistas no pudieron desarrollar su labor de modo razonable, aunque también vale señalar que a diferencia de la mayoría de los medios de gestión privada, los periodistas pudieron luego realizar su descargo.

En otro contexto, probablemente no sería necesario expresar que mi pensamiento y mis posiciones se sitúan en las antípodas ideológicas y, en muchos casos, procedimentales, de las del matutino La Nación.

Precisamente por ello, por convicción y por la necesidad de sostener a cara limpia las posturas que comparte un amplio sector sobre la democratización de la comunicación, es que considero repudiable la propalación por el canal de gestión estatal de las imágenes anónimas. La pantalla de la televisión pública no puede ensuciarse con operaciones infames.

Cordialmente.

Martín Becerra – Universidad Nacional de Quilmes, UBA, Conicetç

Grondona y su defensa al periodista Pagni

El columnista de La Nación Mariano Grondona firmó ayer en dicho matutino una nota titulada “¿Por qué a Pagni?”. Grondona repudió la difusión del video anónimo contra el periodista Carlos Pagni por considerarlo “una maniobra inconfesable”. Hasta aquí, una expresión más de solidaridad con un colega como tantas otras que han sido difundidas por los medios de comunicación.

Sin embargo, tal vez no todos los lectores recuerden que Grondona en su programa “Hora Clave” difundió en 1998, por primera vez al público, imágenes de un video que mostraba al juez Norberto Oyarbide entablando relaciones con otro hombre en el local “Spartacus” en el año 1998, en un sonado caso que generó un juicio político al magistrado. No hace falta hoy ver aquel video para advertir una supuesta violación a la intimidad, tan grave como la sufrida por Pagni. En aquel momento, Grondona se defendió de las acusaciones de Oyarbide afirmando: “Ahora parece que el culpable no es quien comete el hecho, sino el que le dice a la gente mire el delito que cometió este señor”. En realidad, el supuesto “delito” es materia de la Justicia. No del periodismo.

Lo que Grondona mostró en su programa fue otra cosa, no un supuesto “delito”. En una nota de aquella época, el diario en el que ahora escribe señaló: “La aparición de una foto de la cinta en La Nación y su proyección por televisión en el programa ‘Hora clave’, de Mariano Grondona, hizo a la defensa del juez replantear su estrategia”.

Por lo visto hay videos y videos.