El gobierno acepta parte de los reclamos de modificación que la centroizquierda en el Congreso plantea como mejoras al proyecto de ley de comunicación audiovisual. Con ello, podría sumar apoyos a la iniciativa, mientras que por otro lado el vicepresidente Julio Cobos consolidó un bloque junto con PRO (Macri-De Narváez), la UCR y Reutemann para frenar el cambio de la ley. Notas de Jesica Bossi en Crítica y de Santiago Fioriti en Clarín.

Admite modificaciones a la ley de medios

El Gobierno retrocede para poder avanzar

Accedió a limitar la participación de las empresas telefónicas en el negocio de la televisión por cable. También reformularía levemente la autoridad de aplicación. El oficialismo aspira a emitir dictamen el próximo martes


Por Jesica Bossi – 11.09.2009

Con el objetivo de sumar en su cruzada a los opositores de centroizquierda, el oficialismo terminó de delinear anoche una serie de cambios a la versión original del nuevo proyecto de ley de Radiodifusión que envió Cristina Fernández de Kirchner al Congreso. Entre las modificaciones, hay restricciones al ingreso de las empresas telefónicas en el mercado del cable –las obligará a resignar un 15 por ciento de la red si quieren ingresar en el negocio– y retoques en la autoridad de aplicación, dos de los ejes más cuestionados, según confiaron a Crítica de la Argentina altas fuentes de la bancada K.

Con estas concesiones, el plan del oficialismo es emitir dictamen con “el mayor consenso posible” el próximo martes, cuando se vuelva a reunir el plenario de las comisiones de Comunicaciones, Presupuesto y Libertad de Expresión, donde se discute la iniciativa. Al día siguiente, se pediría una sesión especial para luego tratar el proyecto en el recinto.

En este escenario, la Cámara de Diputados daría media sanción a la ley el 16 de septiembre, un día que especialmente entusiasma a Agustín Rossi, jefe del bloque oficialista, quien por estas horas recuerda esta fecha simbólica por partida doble: en 1955, fue la llamada Revolución Libertadora que derrocó a Juan Perón y, en 1976, ocurrió la Noche de los Lápices.

El “operativo seducción” busca conseguir las voluntades de los diez diputados que integran en bloque del Partido Socialista y de otros 16 legisladores de diversas fuerzas progresistas. El kirchnerismo cuenta con 108 legisladores propios, más un puñado de aliados provinciales.

Como punto de partida, el kirchnerismo está dispuesto a limitar el artículo 25, en su apartado III, más conocido como el considerando que les abre el juego a Telecom y Telefónica. Por un lado, obligará a las compañías de teléfono a ceder el 15 por ciento de su red en una localidad en la que pretenda convertirse en operador de cable. Es decir, las intimará a desinvertir en su rubro y a dejar ese tendido en otras manos. En segundo lugar, incorporará una cláusula que permita su ingreso después de tres años de sancionada la norma. Este había sido un pedido expreso hecho anteayer por los diputados Ariel Basteiro, Vilma Ibarra y Victoria Donda, de Encuentro Popular y Social.

El bloque oficialista reformuló la composición de la autoridad de aplicación, aunque quedó lejos de los reclamos opositores que pretendían que el órgano fuera autárquico. Se sacó el cuerpo de la órbita de la Secretaría de Medios –oficina encargada de repartir la pauta oficial y que funciona como vocera presidencial– y pasó directamente a depender de la Jefatura de Gabinete. Además, modificó su composición de cinco a seis miembros: a los tres directores designados por el Poder Ejecutivo y a los dos elegidos por la Comisión Bicameral que funcionará en el Parlamento se sumará uno más en representación del Consejo Federal, un organismo integrado por todas las provincias.

Habrá que ver –y esto especulaban algunos diputados de la oposición– si estos nuevos articulados, principalmente los vinculados a las telefónicas, por su redacción en el texto, podrán ser vetados por el Ejecutivo. En ese caso, el Congreso debería juntar dos tercios de sus miembros para volver a insistir en su versión, algo que jamás ocurrió durante la era K. En el sector progresista, las modificaciones fueron bien recibidas por el Encuentro Popular y Social (5) y el bloque de Solidaridad e Igualdad (9). La postura de los socialistas (10) se resolverá hoy, cuando se reúna el Comité Ejecutivo Nacional del partido en pleno centro porteño, una cita a la que acudirá el gobernador santafesino Hermes Binner. “Queremos que salga una buena ley, nada más”, dijeron ayer desde el socialismo, minimizando el impacto político que acarrearía –en caso de apoyarla– que la imagen de Binner quedara pegada a la de los Kirchner.

ENCUENTRO EN EL DESPACHO DEL VICEPRESIDENTE EN EL SENADO

La oposición acordó revisar la ley de medios después de diciembre

Se resolvió en una reunión de la que participaron Cobos, Macri, De Narváez y los radicales. Pidieron que la iniciativa del oficialismo se discuta “sin plazos” y anticiparon que, en caso de aprobarse, reabrirán el debate con los nuevos legisladores.

Por Santiago Fioriti

EN ESCENA. Cumbre en la Cámara Alta.

Mauricio Macri y Francisco de Narváez le pidieron a Julio Cobos una “audiencia urgente” para tratar la ley de medios y el vicepresidente se las concedió en menos de 24 horas. La invitación se amplió al radicalismo, al cobismo, al senador Carlos Reutemann y al peronista disidente Felipe Solá. La cumbre se concretó ayer, en el despacho de Cobos, y duró media hora. Bastó para que acordaran un reclamo y una advertencia. El reclamo: que la ley se discuta “sin plazos” y que no sea sancionada antes del 10 de diciembre. La advertencia: si el plan fracasa, los referentes opositores dijeron que van revisar la ley cuando arriben a sus bancas los nuevos legisladores.
En la foto quedaron codo a codo dos presidenciables (el anfitrión y el líder de PRO) y el dirigente que derrotó a Néstor Kirchner. Junto con ellos, sus principales espadas: los macristas Gabriela Michetti, Horacio Rodríguez Larreta y Federico Pinedo; los cobistas Daniel Katz y Laura Montero; los radicales Ernesto Sanz y Oscar Aguad; y el denarvaísta Gustavo Ferrari. No estuvieron, pero enviaron una carta de adhesión, otros dos presidenciables: Reutemann y Solá. Trascendió que los dos peronistas se movieron en tándem, ya que tenían previsto encontrarse a solas en Santa Fe (Ver página 16)

Aguad deslizó una metáfora para definir el sentido de la reunión: “Acá estamos sentados el setenta por ciento de los votos del 28 de junio. Esos votos tienen que ser escuchados”. El mensaje, lógicamente, tenía como destino la Casa Rosada. La frase no es del todo exacta: a la cita faltó la Coalición Cívica, que, aunque se opone a la ley, prefirió no sumarse. “Es un riesgo institucional que el vicepresidente de la Nación se reúna con la oposición”, expresó por escrito la fuerza que preside Elisa Carrió. La diputada electa tiene un enfrentamiento sin retorno con Cobos. “Nos reunimos para ratificar la voluntad de que se debata la nueva ley pero en tiempos razonables. Tiene que terminar por decidirla el próximo Congreso. No se puede sacarla entre gallos y medianoche”, sostuvo Macri en la conferencia de prensa. El jefe de Gobierno acotó que “la imposición de la jurisdicción federal sobre medios de prensa está expresamente vedado por el artículo 32 de la Constitución Nacional y vulnera las atribuciones de las jurisdicciones locales”.

En el mismo tono que su aliado, De Narváez pidió que “la ley no tenga un tratamiento exprés” y se encargó de comunicar, quizá, la principal conclusión que dejó la cumbre: “Tenemos tomada la decisión de que todas las leyes que salgan entre el 28 de junio y el 10 de diciembre sean revisadas por el nuevo Congreso. Si esta ley de medios sale se la va a revisar”. En rigor, cuando se habla de revisar una ley se está hablando de crear una ley nueva. Para eso, claro, la oposición tiene que conformar una mayoría en ambas cámaras. Desde Santa Fe, por carta, Reutemann hizo llegar su voz: “Esta ley debe tener legalidad pero también legitimidad, es decir que es imprescindible que pueda ser tratada en este período, pero votada con la legitimidad que le otorgarían los representantes elegidos el 28 de junio”. En su misiva dirigida a Cobos, el senador pidió que su posición fuera contemplada a la hora de sacar a la luz pública el encuentro. Solá fue más escueto: dijo que acompañaba “decididamente” las declaraciones que surgieran.

Durante la conversación, todos los asistentes hilvanaron ideas e intervenciones más o menos similares. El único contrapunto surgió cuando uno de ellos preguntó cuál iba a ser la estrategia en el Senado para que el proyecto kirchnerista no se convirtiera en ley. Cobos salió al cruce. Con la mirada puesta en Macri, dijo: “No vamos a ser nosotros los que vayamos a habilitar ese escenario porque todavía no está cerrado el debate en Diputados”. La fuente que le contó el dato a Clarín, agregó: “Julio aún confía en que el oficialismo no reúna los votos para que la ley pueda llegar al Senado”.