La disputa por el codiciado mercado de televisión por cable entre el Grupo Clarín y la Asocación Argentina de TV por Cable, y las telefónicas, es uno de los temas de fondo que se libran en la discusión del proyecto de ley de medios audiovisuales. Notas de Rodolfo Barros en Perfil. En el mismo diario se publica una entrevista de Sabrina Díaz Rato al funcionario de la U. Europea Fabio Colsanti, que defiende el papel de las señales extranjeras.

Quien construirá las redes del futuro

Se recalentó la pelea entre los cables y las telefónicas por la Ley de Medios

Las empresas de televisión paga aseguran que si las de telecomunicaciones entran al negocio, se destruirá a 700 pymes que brindan el servicio en el interior del país y que no tienen el tamaño para competir con los gigantes. Desde las telefónicas se afirma que lo que está en juego son las inversiones para crear una red diez veces más veloz, que no pueden hacer las pequeñas empresas. Especialistas ratifican que su ingreso es inexorable. Pero que el Estado debe determinar cómo se hace para reducir los daños y crear competencia entre las redes de cable y de telecomunicaciones.

Por Rodolfo Barros

El ingreso de las telefónicas al mercado de radiodifusión se convirtió en el principal caballo de la batalla de parte de la oposición para rechazar el proyecto oficial de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Su entrada en el negocio amenaza la sobrevivencia de 700 pymes de televisión por cable. Pero algunos especialistas aseguran que además de inexorable, el desembarco de las empresas de telecomunicaciones provocará el ambiente competitivo necesario para que se desarrollen redes de nueva generación que multiplican por diez o más la velocidad de acceso a Internet y otros contenidos.

El socialismo y la Coalición Cívica insistieron ayer en rechazar el proyecto oficial y proponer que se limite el ingreso de las telefónicas. El diputado y economista de la CTA, Claudio Lozano, organiza para el martes una marcha “en contra de las telefónicas y a favor de la nueva ley”.

Sus argumentos los expresa la industria del cable. Walter Burzaco, presidente de la Asociación Argentina de Televisión por Cable (ATVC) y gerente de Cablevisión (Grupo Clarín), aseguró que como las telefónicas cuentan con una red desarrollada por la ex ENTEL, que llega a 8 millones de usuarios y a un nivel de facturación varias veces más grande que los de las principales empresas de cable, “es claro que se desmantelará a las pymes del sector”.

Especialistas, como el ex titular de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, Diego Petrecolla, estimaron en mayo que son unos 700 los operadores amenazados, de concretarse el ingreso de las telefónicas al negocio.

“Nunca en 45 años estuvimos tan en riesgo como hoy”, afirmó José Toledo, titular de la Asocación Bonaerense de Televisión. “Las telefónicas no pueden entrar porque se autoexcluyeron. Cuando compraron ENTEL, el pliego decía que no pueden dar radiodifusión”, recordó.

Burzaco hizo otras críticas: “El proyecto dice que ninguna empresa de TV paga podrá tener más de 35% del mercado. Las telefónicas pueden escaparse de este límite al dar el servicio por Internet”.

Es por dudas como ésta que el especialista en medios Martín Becerra asegura que “prohibir el ingreso de las telefónicas es no entender el mundo de la convergencia”. Para el especialista, lo que le queda a los Estados es determinar con qué reglas se produce esa convergencia entre medios y telecomunicaciones.

Becerra está de acuerdo con las limitaciones que el proyecto oficial impone en su artículo 25 a las telefónicas: les pide que abran sus redes a la competencia. Pero está a favor de agregar otras, como que las telefónicas ingresen al mundo de la TV cuando muestren que perdieron mercado en manos de competidores.

Hernán Colombo, de la dirección Marco Regulatorio de Telecom, expuso ayer en la audiencia pública del Congreso la postura de las telefónicas. Aseguró que el proyecto debe alentar modelos de negocios sustentables que incentiven la inversión en las redes de nueva generación.

Esas redes se están desarrollando en Europa, los EE.UU. y Asia, y otorgan velocidades de conexión al menos diez veces superiores a la que tiene la mayoría de los usuarios de la Argentina. Pero la inversión de las empresas es alta: entre US$ 850 y US$ 1.700 por usuario.

“Las pymes del cable no pueden hacer esas inversiones”, aseguran desde las telefónicas.

Los cableros dicen lo contrario. Burzaco recordó que en más de 500 localidades desembolsaron $ 400 millones en los últimos años. Expertos regulatorios dicen que si las telefónica no compiten, los cableros no harán las inversiones y viceversa.

Defensa de la Competencia desembarcó en Cablevisión

El jueves, mientras un ejército de inspectores de la AFIP intentaba entrar en la redacción de Clarín, cuatro economistas y abogados de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) desembarcaron en Cablevisión en busca de información sobre el cumplimiento de las metas que la empresa acordó para que ese organismo aprobara la fusión con Multicanal en 2007.

Eugenia Ferreira, Jorge Pereda, César Pombo y José Fererira fueron bien recibidos en la empresa de cable con más abonados en América latina. No fue el mismo trato que recibieron sus colegas de la AFIP por parte del Grupo Clarín. Al fin y al cabo, la CNDC aprobó la fusión con el voto unánime de sus vocales. José Sbattella, en ese entonces presidente de la CNDC, planteó algunos reparos en su dictamen, pero su voto también fue favorable.

Parte de los dictámenes de la CNDC serán utilizados por Clarín para rechazar judicialmente la negativa a la fusión que dio a conocer el Comfer, que conduce Gabriel Mariotto, la semana pasada.

La CNDC auditará ahora si señales como C5N tuvieron problemas para ser incorporadas en la grilla, si la empresa no aumentó el precio del abono en las localidades donde no tiene competencia y si despliega el anillo de fibra óptica que se comprometió a desarrollar y que unirá a las principales ciudades del país, entre otros temas.

leyes de convergencia

Las reglas que se ponen en el mundo para entrar

Por R.B.

En el mundo hay varios modelos para hacer que el ingreso de las telefónicas al mercado de medios no tenga un impacto perjudicial para los usuarios y las pequeñas empresas de cable.

En México, por ejemplo, se implementó el Acuerdo de Convergencia, que le impone al monopolio privado Telmex tres requisitos para poder ofrecer TV: que los nuevos operadores de telefonía, como las empresas de cable, no tengan problemas de interconectar a sus abonados con la empresa dominante; que haya portabilidad numérica, es decir, que el usuario pueda mudar su número de teléfono cuando cambie de operador; y que pague una licencia de video, que debe ser fijada por el Estado.

El organismo regulador mexicano no autorizó todavía a Telmex a dar TV, pero las empresas de cable le están ganando clientes.

En Gran Bretaña, los reguladores optaron por otro modelo. Allí el monopolio de las telecomunicaciones lo tenía Britsh Telecom.

Para poder dar el servicio de televisión, la empresa tuvo que demostrar que efectivamente se permitía la competencia en el sector telecomunicaciones y luego se le dio un plazo de cinco años para poder ofrecer el tercer servicio.

La forma de mostrar la competencia efectiva es contundente: el 15% de las líneas en Inglaterra debió estar en manos de empresas competidoras.

En cambio, en Chile no hay restricciones, pero es importante aclarar que ese mercado fue pionero en la desregulación del mercado de telecomunicaciones.

Además cuenta con la experiencia de VTR, una compañía de cable que fue la primera empresa de Sudamérica en dar el servicio triple play, a comienzos de la década pasada.

fabio colasanti, de la union europea

“No deberían excluir a las empresas extranjeras para distribuir señales”

Por Sabrina Díaz Rato

Encargado de fomentar las relaciones de cooperación entre la Unión Europea y América latina en temas vinculados a la Sociedad de la Información, Fabio Colasanti visitó por primera vez la Argentina la semana pasada, en medio del debate por la nueva Ley de Radiodifusión y la reciente elección del Gobierno de la norma japonesa para la TV digital en desmedro de la europea.

Durante su visita, se reunió con funcionarios del Comfer y de las telefónicas.

—¿Cómo analiza el proyecto oficial de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual?

—Es un paso importante. Aunque para nosotros las restricciones sobre la base de la nacionalidad de las empresas no se entiende. Pero la aceptamos porque las tenemos también para radiodifusión. Tuvimos intercambios respecto de cómo define la Argentina la radiodifusión, para nosotros es demasiado amplia y no nos parece correcta. Creemos que en radiodifusión se pueden aceptar restricciones sobre la base de la nacionalidad. En cambio, en materia de distribución, que son las redes por donde van a distribuirse las señales, es una cuestión de telecomunicaciones y no vemos por qué van a discriminar entre empresas nacionales e internacionales.

—Pero en Argentina los pliegos de licitación de ENTEL impiden que las telefónicas ofrezcan servicios de radiodifusión.

—En un mundo de convergencia, la diferencia entre radiodifusión y distribución ya es muy difícil de identificar. Hay tecnologías que hoy permiten ofrecer todos los servicios al mismo tiempo por una misma red. La tecnología ya no diferencia los bits.

—Se sostiene que el proyecto mejorará la competencia en el sector y evitará posiciones dominantes como las de Clarín. ¿Está de acuerdo con esa visión?

—No sé cómo está la cuestión con el Grupo Clarín. Para nosotros lo importante es la competencia efectiva de todos los sectores. La competencia entre empresas en un mercado también es pluralismo. Todo lo que vaya en una dirección de mayor competencia es bueno.

—¿Cómo ven en la Comisión Europea que Argentina haya elegido la norma japonesa de televisión digital y no la que ustedes promueven?

—La norma europea es la que utilizamos y la que han adoptado más de cien países. Es claro que si la Argentina hubiese elegido la misma norma quizás hubiera ahorrado en el costo de los conversores. El gobierno argentino ha decidido que en el conjunto las ventajas que espera de la colaboración con Brasil son más importantes que las ventajas que la norma europea. Para nosotros no cambia nada, no tenemos nada que decir.

—En materia de Sociedad de la Información, ¿cómo está la Argentina?

—Tuvo un desarrollo importante en los últimos años. Sin embargo, hay mucho por hacer. Sé que el gobierno argentino quiere hacer más en este sector. Para crecer en productividad, tener transportes más seguros o una mejor atención médica, las tecnologías deben proporcionar servicios más baratos y de calidad. Para eso hay muchísimos desafíos. Es importante la capacitación de la gente, de sus trabajadores. Nosotros tenemos cada vez más jóvenes volcados a las tecnologías de la información. Si los jóvenes no eligen esas carreras, eso puede resultar un límite para el desarrollo de nuestras sociedades.

—¿Dónde que hay que concentrar los esfuerzos?

—Hay que desarrollar servicios que puedan dar acceso a la banda ancha. En Europa ya estamos en una situación donde casi la mitad de los hogares tiene acceso Internet con un alcance del 97 por ciento.