En una nota sin firma que revela varios de los prejuicios de los operadores comerciales más concentrados contra el Estado, La Nación informa sobre el decreto 943/2009 que autoriza al Estado a operar señales satelitales, en un plan ideado por Tristán Bauer que implica ofrecer una batería de señales gratuitas (infantiles, informativas, además de Canal 7 y Encuentro) a condición de que los usuarios desembolsen $150 para comprar el aparato de recepción satelital. También se incluye una nota de Emanuel Respighi en Página 12 con declaraciones de Bauer que precisan los ejes del proyecto.

Sorpresiva decisión

El Estado podrá operar en la TV satelital

Un decreto lo autoriza a emitir señales culturales e informativas

Miércoles 29 de julio de 2009

La presidenta Cristina Kirchner firmó un decreto que autoriza al Sistema Nacional de Medios Públicos (SNMP) a instalar y operar un sistema de televisión satelital en todo el país para difundir señales educativas, culturales e informativas.

Con el argumento de que el Estado nacional debe contar con “herramientas” que le permitan desarrollar “una política de libre acceso a la información por parte de la población en situación de vulnerabilidad social”, el Gobierno emitió el decreto 943/09, publicado ayer en el Boletín Oficial, meses después de haber presentado un proyecto de ley de radiodifusión, aún en discusión, para reemplazar la norma vigente.

El sorpresivo decreto lleva la firma de la Presidenta y del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y autoriza al organismo a emitir contenidos informativos, en competencia con las emisoras privadas.

La encargada de subir la señal será la empresa satelital nacional Arsat, que la distribuirá desde el telepuerto que posee en la localidad de Benavídez, en el norte del conurbano.

La norma indica que la autorización para operar un sistema de televisión satelital fue solicitada por el presidente del SNMP, Tristán Bauer, que tiene a su cargo el manejo de los medios del Estado, encabezados por Canal 7 y Radio Nacional. Fuentes cercanas a Bauer señalaron a LA NACION que aún no está definido si entre las señales informativas se encontrará el canal Telesur, iniciativa del presidente venezolano, Hugo Chávez. Y admitieron que podrían crearse otras señales de noticias.

Dijeron que la norma surgió de una idea del propio Bauer cuando dirigía el canal Encuentro y que el proyecto más avanzado era la probable creación de una señal infantil de Encuentro Infantil.

Consultado por LA NACION, el abogado constitucionalista Gregorio Badeni, estimó: “Se advierte prima facie una intromisión del Gobierno, a través del Estado, en el espectro de la comunicación social, que sigue los lineamientos que se están dando en Venezuela”.

Consideró especialmente delicada esta intervención si se hace por decreto ?aunque fuera de necesidad y urgencia? mientras se está tratando un proyecto de ley de radiodifusión en el Congreso. Y recordó que la doctrina de la Corte Suprema de Justicia es que si hay un proyecto tratándose en las cámaras, no corresponde aceptar un decreto de necesidad y urgencia.

Para el doctor Badeni, la creación de contenidos por parte del Estado “es un elemento que cualquier gobierno puede usar con fines de política partidaria”.

Papel activo

El proyecto fue elaborado durante el último año por el Comité Federal de Radiodifusión (Comfer) y las áreas de comunicación del Gobierno, con el argumento de “permitir el acceso a este servicio de las personas y regiones menos desarrolladas del país”.

La norma desestima el papel subsidiario del Estado en el servicio de radiodifusión y fortalece el “rol activo” para garantizar “que la comunidad acceda a espacios de difusión pluralistas, en los que los contenidos sean generados no para obtener el beneficio económico [fin lícito y último de una sociedad anónima], sino para asegurar a la totalidad de la población el acceso a bienes culturales e informativos”.

Tras un dictamen de la Comisión Nacional de Comunicaciones, que dio luz verde a los requerimientos técnicos para generar las señales y distribuir la programación, la norma se basa en principios constitucionales que, según el decreto, exigen al Estado nacional “la implementación de las medidas que eliminen las limitaciones en orden al acceso a la información.

“Todas las personas deben contar con igualdad de oportunidades para recibir, buscar e impartir información por cualquier medio de comunicación sin discriminación, por ningún motivo”, indica el decreto, al citar el artículo 13 de la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión emitida por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

También dice: “Los monopolios u oligopolios en la propiedad y control de los medios de comunicación deben estar sujetos a leyes antimonopólicas por cuanto conspiran contra la democracia, al restringir la pluralidad y diversidad que asegura el pleno ejercicio del derecho a la información”.

También se añade que de varios instrumentos internacionales y normas interpretativas “surge la idea de que la libertad de recibir todo tipo de información e ideas funciona como contrapartida de la libertad de difundir a través de los medios de comunicación social”.

Por otra parte, fuentes de las emisoras de TV privada dijeron que no fueron consultadas y cuestionaron el decreto, al afirmar: “Es el principio de la creación de un monopolio estatal que va a competir con toda la TV abierta. La pregunta es quién va a comprar las antenas y quién pagará el satélite”.

El decreto

  • Autorización. El Sistema Nacional de Medios Públicos (SNMP) podrá instalar y operar emisiones de TV satelital, con señales educativas, culturales e informativas.
  • Noticias. Se abre la puerta para la inclusión del canal Telesur, propiciado por Chávez, y la creación de señales informativas propias.
  • Transmisión. La empresa satelital Arsat será la encargada de subir la nueva señal del Estado y distribuirla desde el telepuerto que posee en la localidad bonaerense de Benavídez.

TELEVISION › UN SISTEMA SATELITAL PUBLICO A NIVEL NACIONAL

Por una TV libre y gratuita

Con su instalación, el Gobierno pretende dar la posibilidad a las regiones menos desarrolladas de contar con un servicio televisivo. “Es hora de que todos los argentinos tengan acceso a un sistema de TV universal y de calidad”, destacó Tristán Bauer.

Por Emanuel Respighi – Jueves, 30 de julio de 2009

“Televisión abierta”, para todos y cada uno de los habitantes del país, está a punto de dejar de ser un slogan para convertirse en una realidad. A través del decreto 943/2009, el Gobierno autorizó la instalación, funcionamiento y operación de un sistema de TV satelital público a nivel nacional, mediante el cual el Estado dará la posibilidad a las personas y regiones menos desarrolladas del territorio de acceder a algún tipo de servicio televisivo. Además de garantizar el acceso, el decreto señala que el sistema estará conformado por “un paquete reducido de señales educativas, culturales e informativas”, sin dar mayores precisiones sobre la cantidad ni las características de esos canales. La implementación del sistema correrá por cuenta del Sistema Nacional de Medios Públicos (SNMP), a cargo de Tristán Bauer. “Es hora de que todos los argentinos tengan acceso a un sistema de TV público libre, gratuito, universal y de calidad”, destacó el cineasta a Página/12.

La resolución firmada por la presidenta Cristina Fernández busca zanjar la deuda histórica que el Estado tiene con una buena parte del territorio nacional, donde por aire no llega ningún tipo de canal de televisión. En efecto, hasta el momento son apenas 22 millones de argentinos los que tienen la posibilidad de sintonizar gratuitamente y por aire a la señal de Canal 7, a través de sus 295 repetidoras. O sea que alrededor de 13 millones de habitantes sólo pueden ver el canal público mediante la suscripción a algún tipo de servicio de televisión paga. De alguna manera, la puesta en marcha de un sistema de TV satelital integral como el que se propone, que es compatible con la demorada decisión acerca de la norma digital que adoptará el país, servirá para compensar las desigualdades sociales, de género y regionales que existen hoy entre los habitantes de las grandes urbes y aquellos que viven cerca de la frontera o en lugares geográficamente complejos.

“Cuando uno ve el mapa del territorio nacional que tiene cobertura televisiva por aire, libre y gratuita, no puede dejar de asustarse: así como hemos avanzado en el fortalecimiento de las instituciones, en el acceso a la información y al intercambio de ideas que permiten los medios de comunicación no hicimos demasiado en estas casi tres décadas de vida democrática”, reconoce Bauer, en su rol de presidente del directorio del SNMP. “El sistema satelital nos permitirá tener un paquete de señales de calidad, al que todos los habitantes podrán acceder mediante un decodificador y una antena parabólica”, agrega. El paquete de señales del sistema satelital de TV pública será distribuido por la empresa estatal de soluciones satelitales Arsat, desde el telepuerto que posee en la localidad bonaerense de Benavídez.

Si bien el decreto no es preciso ni sobre los contenidos ni las señales que se distribuirán a través del satélite AMC-6, Página/12 pudo saber que en una primera etapa los canales que formarán parte del sistema de televisión satelital público serán Canal 7, canal Encuentro y la señal infantil que actualmente se encuentra en avanzada producción y que mantendrá los mismos lineamientos que el bloque Pakapaka. A su vez, la penetración de Radio Nacional también se vería favorecida por la distribución satelital. En tanto, en una segunda etapa, Bauer piensa sumar a ese paquete una señal cultural dedicada al cine (en una asociación con el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) y una cadena de noticias nacional. “De todas formas, en términos técnicos cualquier señal pública de otros países podrá formar parte del sistema. Y tanto TVE como Telesur serían opciones interesantes”, acota el presidente del SNMP, como un manera de ilustrar la lógica pública que signa al proyecto audiovisual estatal más ambicioso de las últimas décadas.

En cuanto a los tiempos de implementación del sistema, desde el Gobierno se ponen como meta el 2010, año en el que se conmemora el Bicentenario de la Revolución de Mayo. “No hablamos de semanas ni tampoco de años, más bien de meses”, aclara un entusiasmado Bauer. “Si bien hubo un trabajo preliminar con la gente del Comité Federal de Radiodifusión, la Comisión Nacional de Comunicaciones y Arsat, ahora debemos sentarnos a definir la puesta en marcha del sistema: ojalá a fin de año seamos capaces de distribuir televisión pública, libre, gratuita y de calidad para todos los argentinos”, especula el director de Iluminados por el fuego, entre otros films.

La decisión de la Presidenta de conformar este paquete de señales públicas satelitales hará que Encuentro, el canal perteneciente al Ministerio de Educación de la Nación que tantos elogios cosechó por la calidad de sus contenidos, deje de ser un canal de cable y pase a ser una señal de televisión libre y gratuita. De esta manera, el canal educativo-cultural ya no dependerá de los envíos de DVD’s a las 12 mil escuelas rurales del país para complementar los planes de estudios.

El éxito del sistema satelital de TV pública no sólo dependerá de la calidad de los contenidos que se emitan, sino también de que todos los habitantes del país puedan acceder gratuitamente a la televisión abierta. Si el Estado no implementa una política de financiamiento de los televisores, decodificadores y las antenas parabólicas para captar las señales en aquellas regiones más olvidadas, de nada servirá que el satélite tenga cobertura total de territorio nacional. “Así como con Encuentro hicimos una efectiva distribución de DVD’s a las escuelas rurales, creo que también el Estado puede ser capaz de equipar de tecnología necesaria a aquellos que no cuentan con los recursos para comprarlos. No descartamos que en los planes de vivienda que a futuro se pongan en marcha en las zonas que hoy no tienen cobertura las casas ya vengan equipadas con la antena parabólica y el decodificador necesarios para ver la televisión pública”, subraya Bauer.

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