Horacio Verbitsky explica en una nota publicada en Página 12 la incompatibilidad legal que tiene el diputado Francisco De Narváez al ser a la vez accionista de Canal 2 (América TV). La trama accionaria de los licenciatarios del canal está diseñada también a la medida de disimular incompatibilidades que afectan al grupo Vila-Manzano, socios de De Narváez. Estas incompatibilidades no son mencionadas en las empresas periodísticas del grupo América cuando brindan información política, ni, curiosamente, por el resto de los grandes medios de comunicación.

EL PAIS

Colorado el 2

Por Horacio Verbitsky

Un instrumento destacado en la campaña política de Francisco de Narváez fueron los canales de televisión América 2 y América 24. Dos semanas antes de las últimas elecciones dijo que no violaba la ley. Sin embargo, el artículo 45 de la vieja Ley de Radiodifusión establecía que un legislador no puede ser propietario de un canal de televisión, ni en forma directa ni por medio de personas jurídicas y la reforma de 2005 agravó esa restricción, que no se cumple. Detectar el rastro del filántropo colombiano en el paquete accionario de América 2 no es sencillo, porque es un especialista en la ingeniería financiera de las cajas chinas y no tiene la insensibilidad kirchnerista de incluir en su declaración jurada un salto de dos veces y media en su patrimonio, de un año al otro. (Alberto Fernández dijo que era un problema contable y no jurídico. Le pregunté qué quería decir y me contestó que vendieron quince propiedades a su tasación fiscal un año y declararon el dinero obtenido a valores de mercado el siguiente. Curioso que sea él quien lo explique.)

Este es el hilo de Ariadna que conduce por el laberinto de sociedades hasta llegar a De Narváez.

– En 2000, Martín Eurnekian transfirió el 83 por ciento de sus acciones a Avila Inversora SA. Según la documentación presentada al Comfer, América TV tenía dos socios: América Inversora S.A., integrada por la familia Avila y Avila Inversora SA, integrada por Carlos Avila y sus tres hijos, por Benjamín Nofal y por la empresa Zarova S.A.

– En 2003 Avila Inversora transfirió el 10 por ciento de sus acciones a favor de Zarova.

– En 2004 Avila Inversora vendió el 50 por ciento de sus acciones a Zarova y a Supercanal Holding.

– En 2005 Zarova y Supercanal Holding se quedaron con el 60 por ciento de Avila Inversora.

– Ese mismo año, los apoderados de Avila Inversora notificaron al Comfer cambios en el directorio. Dijeron que Mario Fabián Papini, Guillermos Colesina y Diego Javier Zafore se habían “incorporado al directorio de Zarova”. Papini es un antiguo empleado de Casa Tía que posee el 10 de las acciones de Boulevard Norte, que sumadas al 90 por ciento de De Narváez le permiten darle apariencia de Sociedad Anónima, con la cual pasaron a controlar Ogden Argentina, que explotaba el predio de la Sociedad Rural en Palermo. Colesina es miembro del directorio de la misma empresa y Zafore, director de asuntos legales del Grupo De Narváez.

– En 2006 se informó en la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia la concentración económica producida por Zarova y Supercanal Holding en la compra de Avila Inversora. La constitución accionaria quedó así:

Según la revista Fortuna y el diario Infobae, en 2007 Avila vendió el resto de su participación en América TAL VEZ, que hoy estaría en manos sólo de los grupos De Narváez y Supercanal. Desde 2003 (el año en que Manzano le dijo a Jorge Lanata que sólo podía continuar en el canal si prescindía de mi colaboración, y al año siguiente lo corrieron también a él), las declaraciones al Comfer de compra de acciones por parte del grupo De Narvaez siempre se hicieron tarde y por menos de lo adquirido.

Las compras posteriores a 2005 no fueron declaradas, para no acreditar la conformación societaria del Grupo Zarova-Supercanal Holding, en la que aparece el Grupo De Narváez. Con apenas el 10 por ciento de las acciones, no constituían “voluntad social mayoritaria”, por lo que no se les pidieron los papeles de la sociedad. A Defensa de la Competencia sí le comunicaron la adquisición del 60 por ciento, pero no mencionaron la incompatibilidad que regía para un legislador. Para ello usaron el texto desactualizado del artículo 45 de la ley 22.285 y no el que entró en vigencia en 2005. El inciso h actual fija como condición para poseer licencias de radiodifusión “no ser persona jurídica prestadora de un servicio público. No ser director o administrador de dicha persona jurídica, ni ser accionista mayoritario de la misma que posea el 10 por ciento o más de las acciones que conforman la voluntad social”.

Al no reconocer que ese 10 por ciento disparaba la claúsula de incompatibilidad tampoco declararon las acciones de Manzano y Vilas en empresas prestadoras de servicios públicos, que también inhabilitan para poseer licencias de radiodifusión. Esas compañías de electricidad, de agua y de petróleo quedaron ocultas en una maraña de sociedades holding: Andes Energía PLC, que adquirió el 50 por ciento de Sodemsa, que a su vez controla el 51 por ciento de la distribuidora de Electricidad de Mendoza (Edemsa). Por su parte, Edemsa adquirió por 13,2 millones de dólares el control indirecto de Hidroeléctrica Ameghino S.A., concesionaria de la Central Hidroeléctrica Ameghino, de 60 MW, en Chubut. Según el diario Mendoza On Line, el 60,05 por ciento de Andes Energía PLC pertenece a Manzano, Daniel y Alfredo Vila, Luis Nogal y Jorge Aidar Bestene y el resto a la británica Ragusa Capital. Reuters informó que el presidente y CEO de Edemsa es el representante de los capitales británicos Neil Bleasdale, quien a su vez es director de las sociedades anónimas Supercanal Holding, Supercanal Internacional, Supercanal, Comunicaciones Austral, DTH, Grupo Vitivinícola de Tupungato, Televisora del Oeste, MSO Supercanal, BTC, Jorge Estornell y Primera Fila.

Por su nacionalidad no fue aceptado como socio de Zarova, dado que la Argentina es un país muy nacionalista. El Comfer reclamó que presentaran la documentación. No lo hicieron, pero a la semana siguiente de las elecciones, De Narváez le dijo a Perfil que se daba cuenta de que era incompatible ser político y dueño de medios de comunicación, por lo cual antes de los próximos comicios los colocaría en “un tipo de estructura en la cual yo no tenga injerencia”.

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