La Asociación Internacional de Radiodifusión (AIR) que nuclea a empresarios de medios de comunicación viene pronunciándose con acusaciones dirigidas a gobiernos que intervienen para democratizar el acceso a la titularidad de los medios. Ernesto Lamas y Gustavo Gómez, en nombre de AMARC (Asociación Mundial de Radios Comunitarias ), responden la postura de la AIR y de otras entidades patronales.

SOBRE EL DEBATE EN ARGENTINA Y LA CONCENTRACION DE MEDIOS

Lo que la AIR no cuenta

Por Ernesto Lamas* y Gustavo Gómez**

Luis Pardo, presidente de la Asociación Internacional de Radiodifusión (AIR), la gremial empresarial que reúne a las radios y televisoras comerciales de América Latina, publicó el 18 de mayo una columna de opinión en el diario Clarín denominada “No violar la libertad de expresión”.

En ella da cuenta de una reunión mantenida entre el Consejo Directivo de AIR y el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, y aprovecha a expresar la opinión de dicha organización sobre el anteproyecto de ley de servicios de comunicación audiovisual que está a discusión en Argentina.

La reunión se celebró el 4 de mayo en Washington DC, Estados Unidos, en el marco de las conmemoraciones del Día Mundial de la Libertad de Prensa. Acompañó al representante de la OEA la Dra. Catalina Botero, Relatora Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Pardo menciona en su nota las declaraciones de Insulza ante la delegación de AIR allí reunida. Según el presidente de AIR, “el Secretario General reconoció importantes avances en la materia, entre los que se cuenta la despenalización de ciertas figuras delictivas como la difamación y el desacato y la legislación en varios países para garantizar el acceso a la información pública, aunque también lamentó que no todos los estados de la región hayan experimentado iguales avances”.

Sin embargo lo más importante es lo que no dice que dijo Insulza***.

Es importante justamente porque, si bien el Secretario General de la OEA no mencionó el anteproyecto de ley en debate en Argentina, algunos de los puntos planteados en su intervención tienen estrecha relación con los contenidos del mismo.

Y sus afirmaciones adquieren un contenido especialmente simbólico si se tiene en cuenta el momento y los interlocutores que tenía enfrente.

Ante los representantes de poderosos conglomerados mediáticos como Televisa, TV Azteca, Globo y Clarín, José Miguel Insulza habló del impacto “determinante” que tiene la concentración de medios restringiendo la libertad de expresión.

No era un evento académico o una reunión de comunicadores por la democracia, era un encuentro con los grupos más concentrados de América Latina a los que les dijo que esa concentración, de la que ellos son ejemplo, es obstáculo fundamental para que haya una comunicación democrática.

Luego de relatar aspectos centrales de la agenda de libertad de expresión regional como las agresiones y asesinatos de periodistas o el creciente uso de mecanismos indirectos para censurar a voces críticas, Insulza afirmó que “el Estado no es la única fuente de restricciones a la libertad de expresión pues también lo es, y de manera muy determinante, la concentración de la propiedad de los medios. Cuando se arriba a una circunstancia de ese tipo frecuentemente las personas no reciben todas las perspectivas de los asuntos que les conciernen, lo que por cierto no contribuye a la efectiva vigencia de la libertad de expresión y de la democracia, que implica siempre pluralismo y diversidad”.

Lo que tampoco dice AIR, es que Insulza agregó, citando a la Corte y la Comisión Interamericana, que “los monopolios u oligopolios en la propiedad y control de los medios de comunicación atentan gravemente contra el derecho a la libertad de expresión” y que, por tanto, es “obligación de los Estados” tomar medidas activas para evitarlo.

De acuerdo a su opinión, los Estados deben “sujetar la propiedad y el control de los medios a leyes generales antimonopólicas para evitar la concentración de hecho o de derecho que restrinja la pluralidad y diversidad que asegure el pleno ejercicio del derecho a la información de los ciudadanos”, a la vez que “las asignaciones de concesiones de radio y televisión deben considerar criterios democráticos que garanticen una verdadera igualdad de oportunidades de acceso para todos”.

Para el Secretario General de la OEA, nada menos que ante los principales opositores a las emisoras comunitarias, para que haya diversidad y pluralismo es “fundamental el reconocimiento de todas las formas de comunicación incluso las radios comunitarias”.

La tarea de limitar la concentración tiene como objetivo principal garantizar la libertad de expresión, no afectarla. Es justamente lo contrario a lo que defiende AIR. Aquellos que defienden sus intereses concentrados con el discurso del llamado “periodismo independiente” son quienes atentan en la práctica contra la libertad de expresión.

Es obligación de los Estados tomar medidas para impedir que se limite la diversidad y el pluralismo en los medios, condición indispensable para un efectivo ejercicio de la libertad de expresión de todas las personas y no solo de unos pocos grupos económicos.

* Ernesto Lamas, Coordinador Regional Asociación Mundial de Radios Comunitarias – América Latina y Caribe, AMARC ALC
** Gustavo Gómez, Director Programa de Legislaciones y Derecho a la Comunicación, AMARC-ALC
*** Discurso del Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, “La Libertad de Expresión en las Américas”, AIR, Washington, 4 de mayo. Ver comunicado de prensa enhttp://www.oas.org/OASpage/press_releases/press_release.asp?sCodigo=C-157/09)

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