El dueño y director de Perfil, Jorge Fontevecchia, reflexiona sobre la importancia de los contenidos y de la distribución en las industrias de medios, aludiendo al proyecto de ley de servicios audiovisuales que presentó el gobierno, que justamente hace eje en la diferencia entre los distribuidores y los productores de contenidos para evitar posiciones dominantes en el mercado.

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Distribución y contenidos

“Al padre Michaellod se le encargó la difícil tarea de fundar una misión entre los peligrosos goilalas de Papúa Nueva Guinea. Michaellod quedó horrorizado al descubrir que todos sus feligreses preferían el infierno al cielo. Tardó algún tiempo en descubrir por qué. En el dibujo de la misión, el infierno estaba representado como un lugar de fuego eterno, poblado por seres de piel oscura con tridentes que eran como lanzas. Con ellos pinchaban de vez en cuando a unos blancos que tenían prisioneros. En suma, descubrió que la escena se parecía mucho al interior de una choza goilala idealizada.

Por Jorge Fontevecchia | 04.04.2009

“Al padre Michaellod se le encargó la difícil tarea de fundar una misión entre los peligrosos goilalas de Papúa Nueva Guinea. Michaellod quedó horrorizado al descubrir que todos sus feligreses preferían el infierno al cielo. Tardó algún tiempo en descubrir por qué. En el dibujo de la misión, el infierno estaba representado como un lugar de fuego eterno, poblado por seres de piel oscura con tridentes que eran como lanzas. Con ellos pinchaban de vez en cuando a unos blancos que tenían prisioneros. En suma, descubrió que la escena se parecía mucho al interior de una choza goilala idealizada. El cielo, por otra parte, estaba dibujado como un lugar de nubes y de nieblas, entre las cuales había muchas personas blancas, pálidas y amenazadoras. Es decir, para los goilalas, el cielo se parecía demasiado a las cumbres de las montañas, donde las nieblas remolineantes y las tormentas solían hacer morir de frío a la gente. Les daba miedo” (del libro A pie por Nueva Guinea e Irian Jaya, de Tim Flannery). El relator es un paleontólogo transformado en celebridad mundial: Flannery es representante de la National Geographic Society para Asia y Australia y conocido como “el Indiana Jones de la ciencia”.
Asocié esta anécdota de Flannery con la idea kirchnerista del infierno al que supuestamente creen estar enviando a Clarín cuando, en realidad, ése es un paraíso para Clarín. Ya sucedió en el pasado que un gobierno, creyendo hacerle daño a Clarín, no hizo más que contribuir a su engrandecimiento. Inconscientes, Menem y Alfonsín lograron lo opuesto a lo buscado al pelearse públicamente con Clarín cuando ellos mismos ya no eran queridos por la sociedad, siempre en el tramo final de sus mandatos, lavando así de todo eventual pecado oficialista primigenio a Clarín y dejándolo impoluto para varios años de nuevo oficialismo con el gobierno que se sucediera.

Nueva ley de medios. Uno de los puntos salientes del proyecto de ley de servicios de comunicación audiovisual que inspira el Gobierno (ver en página 19 el primer tramo del foro de debate sobre él) impide que quienes provean conectividad a la vez produzcan contenidos audiovisuales. En otros países y en el nuestro, en otras épocas, no todo el mundo puede o podía hacer de todo simultáneamente. Pero las limitaciones son y eran por tipo de medios: quienes hacen diarios no pueden o podían hacer televisión, por ejemplo. Y no existen muchos antecedentes donde las limitaciones sean conceptuales y no técnicas. Tanta originalidad merece cuando menos reflexionar sobre el fondo de la cuestión.
Desde hace más de una década, los especialistas mundiales sobre medios vienen vaticinando que los ganadores del futuro serán los productores de contenidos y no sus distribuidores (los que conectan). Pero el vaticinio aún no logró consumarse plenamente. Hace ya algunos años, recuerdo que uno de los participantes de una conferencia se paró y cosechó las risas y el aplauso de todo el auditorio, al decir: “Estoy cansado de escuchar que el contenido es el rey. Si el contenido es el rey (if content is the King), la distribución es King Kong”.
Para gigantes de los medios audiovisuales como Rupert Murdoch o Ted Turner, la creatividad “se compra” pero lo verdaderamente estratégico es el control de la distribución. Quien regula el acceso sería comparable a quien tiene la barrera de un puente y decide quién pasa y quién no. El control del tráfico generó ancestrales abusos, por eso los romanos tuvieron que inventar la figura de derecho de paso en su cuerpo normativo imperial.
Esta mirada logística del espectro de la comunicación se estructura sobre una lógica militar de control de la superficie, y es la preferida de las grandes organizaciones que se apoyan más en la fuerza de sus innumerables recursos que en el talento de sus componentes.
Un ejemplo cercano, y quizá la gota que rebasó el vaso, fue la utilización por Clarín de su control sobre la distribución de la televisión por cable para colocar a su canal de noticias TN en el número 11 del control remoto y a sus competidores de entonces, Crónica y Canal 26, en el número sesenta y pico. ¿El canal de noticias de Clarín tuvo más audiencia porque era el mejor o simplemente porque estaba mejor ubicado? Como se sabe, después de bastante tiempo, el Comfer intervino obligando a que todos los canales de noticias compartieran los primeros lugares del dial aunque a TN le sigue quedando la ventaja de estar entre Telefe y Canal 13 y ser la ventana obligada del zapping entre los dos principales canales de entretenimiento del país.

¿Suar o Magnetto? Por una perspectiva opuesta están aquellos que sostienen que son los creativos quienes tienen la herramienta más poderosa y con la que terminarán doblegando a la distribución. A nivel local, los ejemplos eran las productoras como Ideas del Sur y Pol-ka (ambas, por las dudas, finalmente compradas por Clarín) o Cuatro Cabezas, (adquirida por Joop Van der Ende, quien junto con John De Mol fundó la productora internacional Endemol). A nivel internacional sobran ejemplos, desde DreamWorks, de Spielberg, hasta Google y YouTube. O en la década del 90 y en actividades algo comparables, Microsoft superando a IBM.
¿Quién es más fuerte: una cuna de talentos e innovación productora de contenidos o una disciplinada infantería que se esparce sobre todo un territorio con precisión de reloj? ¿Genio o máquina?
Desde una perspectiva kirchnerista, quien controle la caja tendrá el control de la situación. “¿Quién factura y quién cobra?”, preguntaría Néstor Kirchner. Con esa visión, la distribución tiene el control. Una de las ventajas que tiene la distribución de contenidos digitales pagos por celulares en lugar de la Web reside en que las compañías telefónicas ya tienen con sus clientes un sistema de facturación y cobranza permanente.
Pero también existe el fenómeno opuesto: quien tiene contenidos exclusivos, como los partidos de fútbol, por ejemplo, puede sacar ventaja a la hora de vender conectividad frente a otros distribuidores porque le dice al consumidor: “Sólo podrá ver su contenido preferido si compra mi distribución”. Esa técnica fue la gran propulsora de la empresa de cable de Clarín de los años 90, Multicanal, que no existía cuando ya Cablevisión y VCC eran las líderes del mercado.
Nadie está en condiciones hoy de responder si a largo plazo ganarán la batalla por el control de la comunicación los productores de contenidos o los distribuidores. Dependiendo de cada circunstancia especial, puede haber ventajas para unos u otros. Por eso, los grandes jugadores –Clarín pero también Telefónica– apuestan sus fichas en ambas mesas de juego, por lo menos mientras les sea posible hacerlo. Pero Clarín usó cada una de las ventajas con mayor inteligencia que todos sus diferentes competidores.
El Gobierno anuncia que el Comfer desaprobará la fusión Multicanal/Cablevisión. La respuesta de Clarín sería un amparo judicial que demoraría dos años en quedar firme: el tiempo necesario para que llegue un nuevo presidente.

Por una cadena de mails, el director de la Biblioteca Nacional, anfitrión y pater seraphicus del grupo de intelectuales Carta Abierta, Horacio González, difundió un texto crítico sobre Editorial Perfil. Como el mail pedía difusión, PERFIL se suma a la cadena publicando ese texto en el lugar del Ensayo (ver página 62).Y se puede leer la nota que motivó la queja de González en http://fon.gs/usina.