Los editores de libros anticipan su estrategia para afrontar la crisis del mercado de consumo en 2009. Publicado en La Nación.

Menos ejemplares, la receta anticrisis

Los editores prevén mantener la cantidad de títulos, pero no descartan aumentos de precios

Domingo 8 de marzo de 2009 | Publicado en edición impresa

La crisis económica actual será para las editoriales “todo un tema” en 2009, en el contenido de muchos de sus libros y en la gestión de su negocio. Si bien aún no se anuncian reducciones drásticas en la cantidad de títulos, sí se prevé una mayor prudencia en el volumen de las tiradas y un mayor esfuerzo en la selección de las obras a publicar.

“La crisis va a ser un tema en varios libros”, dijo Pablo Avelluto, director editorial de Sudamericana, del grupo Random House Mondadori. “De todos modos, pensamos que la lectura también es un respiro frente a un panorama sombrío como el que presentará la economía mundial este año. Probablemente, crezca la participación en el mercado del libro de bolsillo, de menor precio”, agregó.

El precio promedio de un libro se mantendría en 45 pesos. Las ediciones económicas -conocidas como pocket books -, que en los últimos años registraron un crecimiento sostenido de la demanda, en tanto, costarán entre 25 y 35 pesos. Si bien no están previstos aumentos inmediatos, esos valores estarán sujetos al ritmo de la inflación, coincidieron en las editoriales. En algunas de ellas, por ejemplo, ya estiman incrementos de al menos el 10% en los precios de tapa.

El año pasado, en la Argentina, se publicaron casi 20.000 títulos, sin contar las reimpresiones.

Con prudencia

La jefa de prensa de la editorial Planeta, Ana Wajszczuk, dijo a LA NACION: “Seremos más prudentes en las tiradas dependiendo mucho del escenario económico. En un escenario incierto apostamos a productos de calidad y a los que crean más expectativa en el público masivo”.

En el grupo Santillana, propietario de los sellos Alfaguara, Suma, Aguilar y Taurus, afirmaron no estar preocupados. “Nuestras apuestas seguirán en la misma medida y en todo caso profundizaremos el análisis en cuanto a qué publicar y qué no”, respondió Augusto Di Marco, director de Ediciones generales de ese grupo.

Desde el punto de vista cualitativo la crisis podría impulsar, según Di Marco, el interés por los libros de autoayuda. En ese sentido, anunció el lazamiento de un nuevo sello, Aguilar Fontanar, y agregó: “Tal vez los libros que intenten explicar la crisis global tengan buena demanda, pero la gente también busca refugiarse en las buenas historias, en la buena literatura narrativa”.

Diana Paris, directora editorial de Ediciones B, explicó: “Nuestro plan de publicaciones no se ajustó por la crisis, creemos que en la diversificación de la oferta y en la apuesta a un público más amplio tendremos oportunidad de llegar con el libro adecuado al lector apropiado, dándole lo que cada uno quiere leer. El plan siempre cuidó cantidad y calidad de títulos, no nos hemos visto en la obligación de cambiar por la coyuntura económica presente”.

Carlos Díaz, director de Siglo XXI, una editorial especializada en textos de ciencias sociales y humanidades, es optimista: “Por el tipo de nicho, confiamos en que la crisis no nos golpee de manera tan dramática que nos obligue a hacer cambios radicales ni en las temáticas ni en las ediciones. Lo que sí podríamos llegar a hacer es reducir un poco las expectativas de ventas y, por ende, las tiradas que podrían bajar de 3000 a 2500 ejemplares”.