El “fenómeno” Tinelli no solamente cautiva audiencias televisivas desde hace 15 años y contagia (porque antes absorbe) un estilo de socialización muy extendido en la Argentina. En este caso el humorista Podeti ensaya una “elogiación” de Tinelli como fábrica comunicacional. Publicado en el blog Yo contra el mundo.

Lanzan elogiación de Tinelli!

Por Podeti

Una nueva entrega de la columna de elogiación, donde se intenta, desde una perspectiva positiva, optimista, comprensiva, defender a los personajes más DESPRECIADOS por la blogósfera.

En esta ocasión, se trata del conductor y Behemoth empresarial Marcelo Tinelli; empecemos aclarando que la elogiación de Tinelli no tendría el menor sentido en otro medio, por ejemplo en la televisión en gral. –y desde luego en el programa de Tinelli en particular- donde el citado pelmazo tiene el FAVOR de las masas y la PLATA LOCA. No sería una “defensa” sino una “chupada de medias”. Pero en el mundo de los blogsloglsogollgloblso, donde todos somos RE COOL y RE ALTERNATIVOS y miramos programas que dan en People & Arts a las 3 de la mañana y compramos discos en boutiques de Palermo Soho de cantantes populares venezolanas o grupos de Mozambique y somos diseñadores de cosas y trabajamos en “producción de algo” o en “medios de algo” y todo eso, Tinelli es un ser analfabeto, desprotegido y desnudo, que nos mira con ojos asustados, recostado en posición fetal contra un rincón; por lo que su elogiación, como forma de enfrentar el “establishment” –en este caso el “establishment” blogosférico- es absolutamente necesaria.

Empecemos por dejar aclarado que desde luego el programa de Tinelli es un aborto y que en lo personal es uno de los seres humanos que más se ha degradado físicamente en los últimos años (es de esos tipos que uno dice “este se hizo algo, este se hizo algo”, sin poder determinar específicamente qué es lo que se hizo, pero sí que el resultado fue negativo). Fuera de eso, ¿qué podemos decir de Tinelli? Tiene todos los brazos y las piernas, lo que es bueno, y dos ojos y dos orejas y cara en general. Está el tema del corte de pelo, pero bueno, ¡el pelo crece!

Se suele decir que Tinelli es el ejemplo más cabal de la “TV basura”, como si el resto de la tele estuviera poblado por físicos cuánticos o profesores de epistemología o compositores de música concreta (por las dudas, les cuento: no lo está). Se suele acusar a Tinelli de “estupidizar” a la gente. Esto, además de darle un crédito excesivo a Tinelli, es invertir la causa.

Un poco de historia: yo solía irritarme con Tinelli cuando describía sus “bloopers”, explicándole al espectador lo que estaba viendo. Por ejemplo, venía un japonés que se caía al agua y Tinelli decía “venía el ponja caminando, venía el ponja caminando… y se cayó al aaaaagua!”. A algunos listillos esto nos parecía redundante. Claro que Tinelli, si alguna virtud tiene, es haber aceptado una realidad tajante: la gente es boluda. Esto, que nos cuesta aceptar porque la gente somos nosotros y por lo tanto somos boludos, es una de esas verdades irrefutables que entre otras cosas explican por qué el mundo anda como anda.

Pero la gente es boluda. Es pelotuda. Estúpida. Imbécil. Y si Tinelli entendía que había que explicar que un japonés se caía al agua a pesar de que eso se veía claramente, es porque –por mucho que nos duela- hay gente a la que le costaba entender que el japonés se caía al agua. A pesar de que, en la pantalla, en video, a todo color y repetido varias veces, se veía que el PUTO JAPONÉS se estaba CAYENDO AL AGUA.

Con este gesto de amabilidad, casi un SER-VI-CIO, Tinelli se aseguraba la adhesión de los listillos y también de la gente a la que le cuesta entender casi todo. Esto no está mal. Me atrevo a decir que uno de los principales objetivos del ser humano es comunicarse. Atravesar la cárcel de carne y hueso. Esto no se logra de ningún modo siendo críptico; es verdad que a veces el exceso de explicación vuelve a la comunicación un poco empastada. Como con grumos. Como densa, como amasacotada, con mucha sustancia. Bien, sencillamente Tinelli ha decidido pecar por exceso de comunicación que por defecto; el tipo vendría a ser la “sopa paraguaya” de la comunicación.

¿Esto está mal per se? ¿No es bastante más IRRITANTE el estilo opuesto, el del periodistucho joven que le habla a los “del palo”, da todo por sentado y menciona a los músicos de rock por su nombre de pila?

Establecido el logro de Tinelli como “campeón de la comunicación humana”, veamos su rol de cazatalentos; En la etapa menemista, antes de que Tinelli se vendiera al sistema, Tinelli había empezado a dejar atrás los bloopers de su programa original para reemplazarlos con pequeñas producciones, protagonizadas por una serie de cómicos extraídos de no se sabe dónde, algunos mejores, otros de la más baja estofa, pero efectivos en su mayoría. Sus nombres hoy –al lado de los seres inconcebilbles de su programa actual- nos suenan a figuras míticas, a superhombres provenientes de una especie de “Edad Dorada”: Pachu “confundido” Peña. Pablo. Toti Ciliberto. “Freddy”. El tipo ese que no me acuerdo cómo se llama. Ese que hacía imitaciones. Usni. Yendo más lejos, Osvaldo Príncipi y “Lanchita” Vizzio. Les pueden gustar o no, y sé que muchos de ustedes prefieren abrirse las venas antes que admitir una sonrisa frente a estos tipos, pero durante mucho tiempo fue el único “recambio” humorístico que presenciamos.

No voy a mentir. No cultivaban el humor británico y sutil de P.G. Wodehouse ni la comedia sofisticada de Ernst Lubistch. Pero TRABAJABAN MUCHO. Todos los santos días, me refiero a cinco días a la semana durante todo el año, estos esclavachos producían unos doce esquicios cómicos de no más de tres minutos sin ayuda de guionistas ni nada parecido y con una producción que podríamos calificar de “paupérrima”. De este sistema de producción, forzosamente de vez en cuando salían alguna que otra perlita. Digamos que era como que hacían un blog, pero en la tele. ¿No es este sistema de ensayo y error más arriesgado que el esquema clásico de los Sofovich y los Moser, que se limitaban a prenderse a sus capocómicos como lapas para luego reescribir guiones fotocopiados?

Si para sus paladares amantes de Monty Python esto es difícil de aceptar, no me queda más remedio que acudir a la artillería pesada y recordarles que Tinelli fue el gestor de “Todo x 2 pesos”. Ahí está, te lo dije. Ahora jodete. Vos te la buscaste. Un programa que tuvo su época brillante y que permitió el catapultamiento del actual ídolo del “coolaje” Diego Capusotto (merecidamente, desde ya), con un concepto muy sencillo y directo y una estética lo más berreta posible.

El humor tiene algunas reglas claras; una de ellas es que un exceso de cuidado en la producción o de esteticismo es contraproducente; el cómico necesita cierta libertad corporal para brillar. No puede estar obedeciendo a un director de cine hinchapelotas que le pide que mantenga la cara quieta para que le de bien la iluminación. Anteriormente se había intentado, con un elenco salido también del programa “Cha Cha Cha”, el programa “Delicatessen”, que resultó un fiasco debido entre otras cosas al estilo “cinematográfico” y editado que se le quiso dar. El populacho no lo entendió y el amante falopero de “Cha Cha Cha” estaba acostumbrado a la estética “Clase B” (“Delicatessen” fue producido por el ex rival de Tinelli, Mario Pergolini, lo que explica muchas cosas).

Cuando Tinelli produjo “Todo x 2 pesos” –sin desmerecer a sus protagonistas y guionistas- seguramente tenía esto bastante claro. En fin, termina así la elogiación de Tinelli; espero sus comentarios, la mitad de los cuales consistirá en “ah, te gusta Tinelli, bongabongabonga?” y esas cosas que dice la gente, que, como ya sabemos, es boluda.

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