La digitalización de televisión y radio, la adopción de la norma para TV digital, las posibilidades de inclusión social y de maximización de la oferta de contenidos, la posibilidad de introducir diversidad en un panorama de medios audiovisuales fuertemente concentrados, y la experiencia de otros países (latinoamericanos y europeos), fueron los ejes del “I Encuentro Iberoamericano sobre Comunicación: lo digital y la digitalización” organizado por el Sistema Nacional de Medios Públicos en Canal 7 los días 15 y 16 de octubre. Sendas notas de Emanuel Respighi en Página 12 resumen algunos de los ejes del debate.

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Cómo incluir desde los medios

La segunda jornada del evento trató sobre las posibilidades reales de las redes para democratizar el consumo y abordó los alcances y el impacto social y cultural de la TV digital, con poco optimismo en las exposiciones.

Por Emanuel Respighi – Viernes, 17 de Octubre de 2008

Si el primer día del Encuentro Iberoamericano sobre Comunicación: Lo Digital y la Digitalización transitó por una visión esperanzadora sobre la digitalización de la TV y la radio como un proceso que democratizará el mapa mediático y permitirá una mayor diversidad de contenidos, en la segunda jornada primó el pesimismo entre los expositores. Los distintos académicos y actores de los sectores públicos audiovisuales de Latinoamérica y España mostraron sus dudas y temores respecto de la “real” transformación que la TV digital traerá en el funcionamiento social y en el panorama de medios nacional. ¿Hasta qué punto son ciertas las promesas de inclusión social, multiplicidad de servicios, redes educativas y apertura del espectro radioeléctrico que promueve la TV digital en países como la Argentina, donde coexisten pocos y grandes grupos mediáticos, los organismos encargados de controlarlos son débiles y la sociedad civil no expresa mayor interés en la radiodifusión?

Organizado por el Sistema Nacional de Medios Públicos (SNMP), el encuentro resultó un fructífero espacio de reflexión sobre el impacto social y cultural de la TV digital, un debate postergado por la discusión sobre cuál será la norma que finalmente adopte el país (todo hace indicar que sería la japonesa ISDB, en sintonía con Brasil). Y en la jornada de cierre del seminario se destacaron más las dudas que las certezas sobre los beneficios de la digitalización de los procesos culturales.

“Si uno toma nota de la historia contemporánea de los medios en Latinoamérica, racionalmente no estamos en condiciones de ser muy optimistas respecto de las consecuencias que tendrá la TV digital”, señaló Martín Becerra, investigador y autor del libro Periodistas y magnates: estructura y concentración de las industrias culturales en América Latina (Prometeo). “Pensar que la TV digital va a democratizar los medios de comunicación, que permitirá el acceso a la información de sectores sociales que hoy están excluidos, que fomentará la diversidad de contenidos, es hoy un acto de fe tecnológico. ¿Qué hace pensar que esas ‘trabas’ históricas hoy puedan ser superadas?”, se preguntó el investigador. “No pensemos que la TV digital es más TV mala: pensémosla como una oportunidad de cambio”, le retrucó Luis Valle, creador y director del posgrado en TV digital en la Universidad de Palermo.

En el medio de esa controversia, el periodista mexicano Gabriel Sosa Plaza intercedió contando la manera en que en México se viene produciendo el proceso de digitalización bajo la norma estadounidense ATSC. “El estándar –relató– se decidió por razones económicas y de cercanía con Estados Unidos. Se decidió sin que la sociedad se enterara, casi sin debate. Hubo ausencia total de los medios públicos, una reforma legislativa inconclusa por las presiones de los radiodifusores y sin política pública de comunicación alguna. Es decir, la digitalización en México se realizó al ritmo de los grupos televisivos (Televisa-Azteca), que en el mismo proceso de asignación de canales digitales se les extendió la concesión de las licencias hasta el 2021.”

Ante el alto nivel de concentración de la propiedad de los medios de comunicación en los mercados latinoamericanos, el rol del Estado surgió en los distintos paneles como una necesidad para garantizar el ingreso de nuevas voces en la arena mediática. “La redistribución del espectro en el marco de la digitalización no sólo debe ceder a los medios comunitarios un tercio de ese espacio, sino que también el Estado debe pensar la manera de subsidiar a esos medios para que no se replique en la era digital la relación de fuerzas actual. Hay que pensar la TV digital desde una perspectiva social y cultural y no desde lo político-económico”, propuso Daniela Monje, investigadora de la Universidad de Córdoba.

Incluso, los especialistas coincidieron en que el activo rol del Estado debe llegar a los contenidos que se distribuirán en la plataforma digital. “El Estado debe intervenir en la producción de los contenidos audiovisuales, con una planificación ajustada a sus objetivos, como una forma de asegurar la pluralidad informativa y de pensamiento. Y lo tiene que hacer en la medida en que la sociedad civil se comprometa, ya que a su vez la sociedad garantizará que la intervención estatal se realice con cordura”, reflexionó el periodista Ricardo Beltrán.

El presidente del directorio del SNMP, Tristán Bauer, clausuró el encuentro explicando la política comunicacional que requiere para llevar adelante su gestión en la era digital. “Se necesita la aprobación de una nueva ley de Radiodifusión, que sume nuevos participantes e incluya a los medios comunitarios. Un marco legal que garantice la llegada de Canal 7 y Radio Nacional a todo el territorio y que garantice los fondos necesarios para la producción federal de contenidos audiovisuales”, detalló. En tanto, Glenn Postolski, subsecretario de medios de la UBA, celebró la redacción de una ley que reemplace la de la dictadura, pero pidió que “mientras se discute su aprobación, el Estado puede transformar el mapa mediático simplemente aplicando la ley actual, que muchos concesionarios violan continuamente”.

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Pantalla, mercado y calidad

El evento, realizado en el hall de Canal 7, tuvo como objetivo formular propuestas e intercambiar opiniones sobre políticas públicas que puedan ser capaces de mejorar los contenidos y diversificar la oferta mediática.

Por Emanuel Respighi – Jueves, 16 de Octubre de 2008

El debate que desde hace un par de años se pretende instalar sobre la digitalización de la televisión en el país giró siempre alrededor de la elección de la norma que finalmente –en un futuro no muy lejano– Argentina escogerá para comenzar una nueva etapa que se promete revolucionaria, tanto para la industria como para la relación que hasta el momento los televidentes construyeron con el televisor. Las discusiones, por lo general, se limitaron a enfocarse una y otra vez en cuál de los tres estándares de TV digital en pugna –el europeo DVB, el estadounidense ATSC o el japonés ISDB– era el más adecuado por sus características técnicas para el mercado televisivo argentino. Una discusión necesaria, pero en algún punto estéril, a sabiendas de que la decisión estatal descansa en fuertes argumentos políticos y económicos. Por eso resultó provechosa la primera de las dos jornadas del “1o Encuentro Iberoamericano sobre Comunicación: Lo digital y la digitalización”, el seminario en el que prestigiosos académicos y actores de los sectores públicos de España y Latinoamérica debatieron sobre el impacto social y cultural que la TV digital traerá con su implementación.

Organizado por el Instituto de Estudios de Comunicación del Sistema Nacional de Medios Públicos (SNMP) en el hall central de Canal 7, el encuentro se planificó con el objetivo central de formular visiones y propuestas de políticas públicas que sirvan para capitalizar el comienzo de una nueva era mediática en favor de la democratización del espectro radiofónico y el acortamiento de la brecha de conocimiento a través de la puesta en marcha del proceso de digitalización de la TV y la radio. Y el primer día dejó en el tintero algunas coincidencias entre los panelistas de las mesas “Características generales de un proceso mundial” y “Procesos de planificación, implementación y regulación en Latinoamérica”: que la discusión sobre la norma es menos significativa que el debate sobre el modelo de TV que se quiera implementar, que el Estado debe planificar una agenda digital que regule el nuevo escenario y defina el objetivo que persigue a través de la digitalización, y que la TV pública debe recuperar el espacio de entretenimiento en su programación.

“Parte de la perversión sobre la TV digital que promueven sus impulsores es desviar la atención para que el debate se estanque sobre las normas y sus capacidades de ofrecer diferentes servicios, como si eso fuese lo importante”, analiza Emili Prado Pico, director de Grup de Recerca en Imatge So i Síntesis (Griss) y de los observatorios de TV Euromonitor y Usamonitor. El investigador Guillermo Mastrini señaló que “multiplicar canales de TV abierta sin una política de contenidos elaborada desde el Estado en forma clara y contundente sería llevar a la industria a la misma ruina. Si el mercado publicitario seguirá siendo la única fuente de financiación de los canales, sin que el Estado subsidie a los medios comunitarios que podrían sumarse como actores de radiodifusión, no hay manera de abrir el juego sin provocar quebrantos y canibalizaciones en favor de los grandes grupos”. Siguiendo ese razonamiento, Diego Levis, autor del libro La pantalla ubicua. Comunicación en la sociedad digital, exigió que la política de contenidos alcance una penetración e interés federal. “La TV abierta argentina no sólo no es universal sino que tampoco une ni refuerza identidad.”

“El Estado debe tener un papel activo, como regulador y promotor de la ciudadanía y la identidad nacional. Está claro que los operadores de TV privados no están convencidos de impulsar la TV digital, porque muchas dudas sobre su negocio caerán encima de las certezas que ellos tienen actualmente, y ante la incertidumbre prefieren preservar lo que ya poseen”, explicó Gustavo Gómez, director de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias para América latina y el Caribe.

Omar Rincón, especialista en televisión y director del posgrado en TV de la Universidad Javeriana, en Colombia, convocó a que en esta nueva etapa las televisoras públicas modifiquen definitivamente su rol, como una manera de recuperar terreno. “La TV pública les cedió el entretenimiento y la ficción a los canales privados, porque nos convencieron equívocamente de que el rol público debe ser informar y educar. Y con esa pérdida se fugaron millones de espectadores, que se cansaron de que la TV pública los quiera formar constantemente con programas tan aburridos como evangelizadores”, disparó el colombiano. Por último, el periodista Claudio Martínez dijo que “la gran pregunta que debe encabezar cualquier análisis sobre la TV digital es para qué nos sirve esta nueva tecnología como ciudadanos, y dejar de pensarla en términos de consumidores. Ese es el camino que hay que elegir para no lamentarnos en el futuro”, concluyó.