Según el diario Crítica, la anunciada reforma de la ley de radiodifusión es tema de controversias dentro del gobierno argentino. Néstor Kirchner apoya la “siesta” en la que se sumió el tema desde hace tres meses y otros funcionarios alentarían la presentación de un proyecto, que hasta hoy se desconoce. Movimientos en la Coalición por los 21 puntos para una radiodifusión democrática. Nota de Damián Glanz.

el presidente frena la ley de radiodifusión que antes impulsaba

A Néstor le cambió la onda

Albistur y Mariotto quieren acelerar la reforma del mercado de la comunicación. Kirchner dio orden de retrasar el tratamiento.

Damián Glanz – 06.11.2008

El frustrado anuncio para reformar la Ley de Radiodifusión provoca fisuras en el Gobierno. Y curiosamente es el propio presidente Néstor Kichner quien prefiere que el debate continúe durmiendo la siesta. Otra porción del Ejecutivo, mientras tanto, quiere dar ahora la batalla y avanzar con una norma “antimonopolios”. Este viernes, la Coalición por una Radiodifusión Democrática, hasta ahora aliada clave del kirchnerismo, realizará una manifestación frente al Congreso y amenaza con recolectar firmas para presentar un proyecto propio impulsado como iniciativa popular. Detrás de ese plan, aunque nunca lo dirá frente a un grabador prendido, está el secretario de Medios de la Nación, Enrique Albistur.

Cuando la guerra gaucha transitaba su fase más virulenta, la Presidenta de la Nación convocó a su despacho a los integrantes de la Coalición por una Radiodifusión Democrática y, con los 25 años de militancia de esa agrupación como escenografía, Cristina Kirchner prometió una nueva “Ley de Servicios de Comunicación Audiovisuales”. En abril, un equipo de funcionarios liderados por Albistur y el interventor del Comfer, Gabriel Mariotto, comenzaron a delinear el proyecto. Como base, utilizaron los “21 puntos por el Derecho a la Comunicación”, un documento que establece principios y reglas para un sistema de medios que garantice la diversidad cultural y el pluralismo e impulsa la desconcentración de las licencias de radiodifusión. Esa declaración fue redactada y consensuada por la Coalición que está integrada por organizaciones de comunicadores, medios comunitarios, sindicatos, universidades y agrupaciones como las kirchneristas Movimiento Evita, la FTV de Luis D’Elía y Libres del Sur.

La posguerra rural hundió al plan en el olvido y el Gobierno privilegió la convivencia con los monopolios, en especial con el Grupo Clarín.

Amparada por la Secretaría de Medios, la Coalición volverá esta semana a la carga. Desde las 10 de la mañana del viernes realizará una asamblea en la Plaza del Congreso para denunciar el incumplimiento de la promesa oficial de reformar la Ley de Radiodifusión que fue promulgada por Jorge Rafael Videla en 1980. “Hasta hoy ese proyecto no se presentó ni se conoce, aunque se ha dicho que está basado en los 21 puntos”, manifestaron en la convocatoria que distribuyeron a los medios. “El contexto político que rodeó la convocatoria de la Presidenta, si bien ha variado, no justifica la falta de palabra oficial de la actualidad”, se quejó la Coalición.

Dentro de la organización multisectorial, que también integran la CGT y la CTA, están evaluando un mecanismo para saltear la siesta kirchnerista: mañana propondrán recolectar firmas para convertir el borrador del Ejecutivo en un proyecto propio y presentarlo al Congreso como iniciativa popular. Para que logre estado parlamentario, la propuesta debe estar avalada por el 1,5 por ciento del padrón electoral, unas 400 mil personas, de al menos seis distritos.

El kirchnerismo profundo nunca vio la reforma de la regulación del sistema de medios como una herramienta democratizadora de la comunicación sino como una vía de presión para mitigar el poder informativo de los grandes monopolios. En 2004, mientras negociaba con Telefónica, el Grupo Clarín y Ávila-Manzano la renovación sin licitación de las licencias de radiodifusión, Néstor Kirchner le pidió al entonces presidente de la comisión de Comunicación de Diputados Osvaldo Nemirovsci que le redactara un proyecto con ese fin. La iniciativa nunca fue presentada ni debatida oficialmente, pero llegó a los escritorios de los empresarios del mercado y cumplió con aquella función pacificadora que necesitaba el Presidente.

En cinco años de gestión, el kirchnerismo nunca se quejó de que las reglas de juego vigentes fueron impuestas por la dictadura (y flexibilizadas en favor de los monopolios durante la década de 1990). La Presidenta se acordó del tema durante el conflicto con el campo. Y ahora –según reconocen cerca de ella– se volvió a olvidar. Mañana, un sector propio del kirchnerismo le refrescará la memoria.

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