La presentación del libro “Nosotros y los otros” por la Secretaría de Cultura de la Nación, contribuye a conocer el volumen económico del sector de las industrias culturales. Nota de Silvina Friera en Página 12.

LITERATURA › UN ESTUDIO SOBRE EL COMERCIO EXTERIOR DE BIENES CULTURALES

Un mapa para el capital simbólico

La investigación Nosotros y los otros, que se presenta esta tarde en la Secretaría de Cultura de la Nación, rastrea los recorridos de libros, películas y discos entendidos como “puerta de entrada al conocimiento de la economía cultural”.

Por Silvina Friera – Miércoles, 26 de Noviembre de 2008

La información estadística permite conocer lo común y lo diverso de una región. Esos “pinceles numéricos” que nos dibujan sin contemplación pueden ser una cantera de sorpresas a la hora de desmitificar arraigados imaginarios culturales. Muchos escritores latinoamericanos no se cansan de recordar que el cordón umbilical de sus primeras lecturas estaba unido a las revistas, historietas y libros que llegaban de Argentina a las librerías y bibliotecas de sus países. Entre la década del 50 y los años 70, durante “la edad de oro del libro”, el “orgullo argentino” estaba asociado a la industria editorial. La primera traducción al español del Ulises, de Joyce, la hizo en Buenos Aires J. Salas Subirat y se publicó en 1945 por Santiago Rueda Editores. También acá se tradujeron por primera vez La interpretación de los sueños, de Freud, y El capital, de Marx.

Desde el inclusivo y refinado catálogo de Sur, de Victoria Ocampo y José Bianco, pasando por la anarquista Claridad, las ediciones baratas de Tor, la colección popular “El séptimo círculo” de novelas policiales que Borges y Bioy Casares impulsaron desde Emecé, Losada, Eudeba hasta el Centro Editor de América, con tiradas masivas de libros y fascículos que inundaron los kioscos de venta de diarios y revistas de Ushuaia hasta La Quiaca, Argentina fue “el granero del mundo editorial”. Ahora el país exporta un 27 por ciento de libros, un 26 por ciento de música, películas y videos y un 29 por ciento de productos conexos ligados a la industria fonográfica. Colombia aparece como un líder regional en la exportación de libros, con un 69,3 de sus bienes vendidos en este sector. Estos y otros datos más se pueden cotejar en Nosotros y los otros. El comercio exterior de bienes culturales en América del Sur, que se presenta hoy a las 16 en la Sala Miguel Cané de la Secretaría de Cultura de la Nación, libro que incluye información suministrada por los organismos nacionales de cultura de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú, Uruguay y Venezuela.

“Relevar y analizar el comercio exterior de bienes culturales es una puerta de entrada al conocimiento de la economía cultural de la región”, plantea José Nun en el prólogo del libro. El secretario de Cultura de la Nación participará de la presentación junto con Carolina Biquard, directora nacional de Industrias Culturales, y Natalia Calcagno, coordinadora del Laboratorio de Industrias Culturales. En el acto también se lanzará el Buscador sobre Comercio Exterior Cultural, un dispositivo de consulta on line integrado al sitio del Sistema de Información Cultural de la Argentina (SinCA,www.cultura.gov.ar/lic), que permitirá desarrollar búsquedas y consultas sobre destino y origen de exportaciones e importaciones culturales, establecer relaciones entre países y por productos. Esta herramienta se desarrolla sobre una base de datos suministrados por el Sistema de Cuentas Nacionales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INdEC), que abarca la serie histórica 1996-2007.

Según la información publicada en el libro Nosotros y los otros respecto del origen y destino de los bienes editoriales, Argentina exporta el 17 por ciento de sus productos editoriales a Brasil, el 14,9 a México, el 12,8 a Uruguay, el 12,7 a Chile y el 5,7 a España. En cuanto a las importaciones, el 50,2 por ciento de los productos editoriales adquiridos proceden de España, el 6,7 de Colombia, el 6,5 de Chile, el 5,5 de Estados Unidos y el 4,8 de China. Brasil, en cambio, mantiene su fortaleza en bienes conexos a las industrias culturales (reproductores de DVD, minicomponentes, televisores, etcétera), alcanzando un 97 por ciento de sus productos exportados. Tan sólo un 2 por cierto de divisas provienen de la venta de libros y música. ¿Cómo puede explicarse que una economía tan importante como la brasileña genere tan escaso volumen de exportaciones en este rubro? En parte, como se explica en el libro, podría deberse al límite que le genera el idioma portugués, pero también a la importancia de su mercado interno como consumidor de bienes característicos culturales. Chile, por su parte, se muestra como exportador de bienes de la industria editorial en más de un 43 por ciento, tanto de libros como de publicaciones periódicas.

Se percibe una diferencia significativa entre las exportaciones e importaciones de bienes editoriales en los países de la región. Respecto de las exportaciones, la suma de los bienes editoriales de los siete países analizados (Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Colombia, Perú y Venezuela) tiene como destino el continente americano en un 73 por ciento (sin contar Estados Unidos, que alcanza un 12 por ciento), un 2 por ciento del comercio se realiza con España y un 13 por ciento con el resto del mundo. Cuando se consideran las importaciones, España asciende al 22, seguido por el resto del mundo con un 7 por ciento y el Reino Unido con el 4 por ciento. “Esto estaría mostrando no sólo la baja capacidad que tiene la región para difundir la producción editorial en regiones ajenas a Latinoamérica, sino su gran permeabilidad a las producciones editoriales originadas en el continente europeo”, se lee en Nosotros y los otros.

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