Francia, como otros países, cuenta con regímenes impositivos especiales para promover el mercado de prensa escrita. Pero no alcanza: el presidente Nicolas Sarkozy anunció medidas para auxiliar al sector inmerso en una crisis económica y de lectoría. Nota publicada en El Mundo.

REUNIÓN CON LOS RESPONSABLES DE LOS MEDIOS

Sarkozy acude en auxilio de la prensa escrita en tiempos de crisis

jueves 02/10/2008 – RUBÉN AMÓN (corresponsal)

PARÍS.- La crisis económica asfixia la agenda de Nicolas Sarkozy, aunque el presidente francés no ha faltado a su compromiso de abrir esta mañana una mayúscula conferencia elísea sobre “los estados generales de la prensa”. El rimbombante epígrafe reúne a los actores de la profesión y se convoca con las pretensiones de mitigar el retroceso de los medios escritos.

Particularmente los diarios convencionales, víctimas de la competencia de internet, de la excesiva concentración mediática, de la crisis publicitaria y de la aparición epidémica de los diarios y revistas gratuitos.

Nicolas Sarkozy aprovechó su intervención de esta mañana para demonizarlos en términos inequívocos: “Creo en el porvenir de la prensa de pago porque creo en el valor de la información verificada, analizada y jerarquizada. Es una locura pensar que la publicidad financiará toda la información. La prensa gratuita es la muerte de la prensa escrita“.

La apertura de la conferencia es el primer paso que el jefe del Estado arbitra para espantar la crisis del sector. Promete Sarkozy crear las reglas del juego que favorezcan el saneamiento. No sólo evitando legislativamente el problema la concentración de medios. También perseverando en cuestiones más funcionales como la distribución.

Una solución inmediata consistiría en fomentar las suscripciones con ventajas postales. Otra, quizá más urgente, radica en multiplicar los quioscos y los puntos de venta. Incluidas las grandes superficies.

El paternalismo sarkozysta implica un esfuerzo presupuestario del Estado, aunque el presidente francés advertía que no iba a aceptar “el inmovilismo, el corporativismo y las malas costumbres”, según ha dicho en el Elíseo.

La prensa regional francesa ha retrocedido un 13% en número de ejemplares en la última década, mientras que la nacional, acechada en muchos casos por los números rojos, ha reculado un 4,8%.