El COMFER dispuso que Radio Continental, administrada por el grupo Prisa (contraviniendo la ley de radiodifusión vigente), no utilice la señal de FM 104.3, a la que habría comprado, por estar destinada a “programación cultural”. Ello desató una polémica sobre la legitimidad del Estado para aplicar la ley, dado que el grupo Prisa y sus conductores estrella acusan al COMFER de lesionar la libertad de expresión. Diario sobre diarios resume algunas de las posiciones en conflicto. Para algunos medios (como Crítica) la aplicación de las normas constituye un ataque político a Prisa. En cambio, Clarín publicó una nota de Santiago Fioriti con declaraciones del titular del COMFER, Gabriel Mariotto, justificando la medida oficial. Luego, el director/dueño de Perfil, Jorge Fontevecchia, sintetizó las razones del COMFER y Prisa aportando información sobre la irregular transferencia de acciones en este (y otros) medio(s). Fontevecchia alude además a la gran caída en la cotización bursátil de las acciones del Grupo Clarín.

Diario sobre diarios

Continental: se vende y se compra, pero no se informa

El Grupo Prisa, de España, aún no es dueña de Radio Continental: el pleito está en sede judicial. Pero los matutinos porteños no dicen nada al respecto, prefieren actuar corporativamente. Eso sí, sobran plumas para criticar cuando los políticos, los sindicalistas o cualquier otro actor social actúan corporativamente en temas diversos. El viernes pasado, la empresa Eyeworks–Cuatro Cabezas anunció que vendió “en marzo último” la frecuencia 104.3 que pertenecía a Noltagie Amsud, cuyo titular sería Mario Pergolini. Si fuera así, Pergolini incluyó en la venta de la totalidad del paquete accionario de Cuatro Cabezas la licencia en cuestión. Claro que Pergolini no informó de ello en su momento y prefirió decir a La Nación que se trató de una “alianza”. Y ningún medio argentino se tomó el trabajo de chequear los dichos de Pergolini: con sólo ingresar al sitio web de Eyeworks alcanzaba. Desde que se hizo cargo de Continental, el Grupo Prisa jamás respondió a las consultas telefónicas de DsD. Y a las de otros medios tampoco. Ahora, para rechazar la decisión del COMFER, esgrime el argumento de “ataque a la libertad de prensa” y se defiende todas las mañanas a través de editoriales de la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú y del conductor Víctor Hugo Morales, los dos contratados más costosos de la emisora. La empresa es privada, pero la comunicación es pública. Aquí, y en España.

prohibió que continental retransmita en fm

Ahora el Comfer le pega al Grupo Prisa

La señal de AM 590 se emitía por la FM 104.3. Los españoles dicen que ese procedimiento había sido aceptado. El Gobierno argumenta que, en realidad, la FM fue concedida para hacer una radio cultural.

21.08.2008

Después del pacto de convivencia que firmaron el Gobierno y el Grupo Clarín, el Ejecutivo emprendió ahora una ofensiva contra uno de los competidores del monopolio. El Comité Federal de Radiodifusión le prohibió al español Grupo Prisa que transmita la programación de Radio Continental en la FM 104.3.

A través de la Resolución 646, el interventor del Comfer, Gabriel Mariotto, le ordenó a la empresa española propietaria del diario El País que suspenda la retransmisión de la programación de la AM en la sintonía de FM. El organismo adujo que esa situación viola “legal y técnicamente” las condiciones del otorgamiento de la licencia y algunos aspectos de la Ley de Radiodifusión. Desde la empresa afirmaron que la decisión de Mariotto se basa en un artículo derogado de aquella norma y supone “graves implicancias para la libertad de expresión y para radios en todo el país”.

La pelea entre el Grupo Prisa y el Gobierno comenzó a poco de andar la guerra gaucha. El Ejecutivo vio en Radio Continental uno de los principales adversarios en la pelea por imponer las retenciones móviles. Prisa estaba en el club de los “generales multimediáticos” que atacó la Presidenta. El enojo quedó evidenciado en la conferencia de prensa que brindó Néstor Kirchner en el Hotel Panamericano unos días antes de la votación de la Resolución 125 en Diputados. “¿Grupo Prisa, no?”, inquirió entonces el ex mandatario al cronista de Continental cuando le tocó su turno de preguntar. “No, está bien, yo sé a qué te mandan a vos”, insistió Kirchner.

La relación del kirchnerismo con el Grupo Prisa había comenzado en la dirección opuesta. A mediados de 2006, cuando los propietarios del madrileño diario El País iniciaron su estrategia de expansión en la Argentina, consiguieron que el propio Kirchner, por decreto, les otorgara licencias de radios en Río Cuarto y Rosario además de la autorización para la compra de Continental y FM Hit.

La AM 590 del Grupo Prisa comenzó a transmitir su programación por la FM 104.3 en mayo pasado, con la intención de llegar a los oyentes de la ciudad donde se dificulta sintonizar la señal de amplitud modulada. La licencia para transmitir en esa FM pertenece a la empresa Nostalgie Amsud SA, que ganó la autorización luego de una polémica licitación que duró más de cinco años y en la que participó como oferente incluso el secretario de Medios, Enrique Albistur. En ese concurso también participó Prisa y quedó última. Sin embargo, merced a un acuerdo privado entre las dos empresas, los españoles explotan hoy esa señal.

Desde el Comfer afirmaron a este diario que la licencia que posee Nostalgie Amsud SA fue otorgada para brindar una “señal cultural” y que la retransmisión del contenido de la AM 590 no se ajusta al contrato.

Fuentes de Continental aseguraron que el contrato que firmaron con Nostalgie Amsud “establece un esquema de explotación permitido y generalizado en la radiodifusión argentina”. Como argumento, afirman que hay más de 20 radios AM y FM en el país que difunden la misma programación en una ciudad, como ocurre con Córdoba con la AM 810 y la FM 97.9, ambas retransmisoras de Radio Mitre, del Grupo Clarín.

EL TITULAR DEL COMFER, GABRIEL MARIOTTO, HABLO EN LA FACULTAD DE DERECHO

Recrudece el debate entre el Gobierno y Radio Continental

Por: Santiago Fioriti

Un día después de haber firmado la orden para que se levantara la programación de Radio Continental en FM 104.3, el titular del Comité Federal de Radiodifusión, Gabriel Mariotto, dijo que detrás de la polémica, que recrudece a medida que pasan las horas, existe “un problema empresarial”.

En diálogo con Clarín, sentenció: “Continental quiere limitar las voces, las expresiones, el trabajo de locutores y periodistas.” Y se preguntó: “¿La verdad? El reclamo no tiene ni pies ni cabeza. Sólo buscan tener más bocas de expendio para vender más publicidad.”

Mariotto negó que detrás de la movida se esconda “una venganza” –como sostuvieron ayer Magdalena Ruiz Guiñazú y Víctor Hugo Morales en el pase que va de “Magdalena Tempranísimo” a “La Mañana”– por el tono opositor con el que se trató el conflicto entre el Gobierno y el sector agropecuario. “La libertad de prensa no se negocia”, expresó Morales.

Molesto con el contraataque que dice haber recibido desde los programas más escuchados de Continental, Mariotto pidió un “debate honesto”. Y desafió a los conductores: “Me hubiera gustado que me llamaran Magdalena o Víctor Hugo, pero optaron por no hacerlo. Quieren estigmatizarme y no me dan la chance de argumentar.”

El responsable del COMFER, que asumió el 1° de abril, aseguró que, pese a las críticas, el Gobierno seguirá adelante con el proyecto de Ley de Radiodifusión, pero se apuró a aclarar que no es una idea pensada “contra nadie”. “Antes perseguíamos a Clarín… ahora a Continental. No perseguimos a nadie. Sólo queremos que se aplique la ley. Hay un espíritu concentrador y no se pueden violar sistemáticamente las leyes.”

Antes, en un medio electrónico, ironizó: “¿No habrá una compra encubierta de Prisa a Cuatro Cabezas?” Y explicó: “La 104.3 fue adjudicada en 2004, entre otros, al licenciatario Cuatro Cabezas, que presentó un plan cultural. Ese plan queda sin efecto cuando la AM Continental comienza a ser retransmitida en el 104.3”.

La titular de la Comisión de Libertad de Expresión de Diputados, Silvana Giudici, elevó ayer un pedido de informes sobre los motivos que tuvo el COMFER en su accionar con Radio Continental.

Mariotto se mostró en la Facultad de Derecho (UBA) en un debate sobre la Ley de Radiodifusión. Compartió mesa con la radical Margarita Stolbizer, el oficialista Manuel Baladrón, el socialista Rubén Giustiniani y el diputado macrista Federico Pinedo. Coincidieron en que “hay que sancionar una ley” que ponga fin a la que rige desde la dictadura. Pero, salvo Baladrón y Mariotto, el resto puso la lupa sobre los pasos del Gobierno. “Que sea el Estado el que pueda emitir su opinión al frente de un medio es escalofriante”, dijo Pinedo. “No creemos en los dobles discursos”, pegó Stolbizer.

(Perfil, 24/8/2008)

Silencio de radio

En el mejor de los casos, no puede con su genio. Como el escorpión que pica a la rana que, a nado, lo carga en su espaldas y ambos mueren ahogados, Néstor Kirchner no puede con su instinto y destruye los esfuerzos de Sergio Massa por mostrar un Gobierno más respetuoso del papel de la prensa, y tras el simbólico primer aviso oficial que le envían a PERFIL descarga su furia contenida contra Radio Continental.

Por Jorge Fontevecchia

En el mejor de los casos, no puede con su genio. Como el escorpión que pica a la rana que, a nado, lo carga en su espaldas y ambos mueren ahogados, Néstor Kirchner no puede con su instinto y destruye los esfuerzos de Sergio Massa por mostrar un Gobierno más respetuoso del papel de la prensa, y tras el simbólico primer aviso oficial que le envían a PERFIL descarga su furia contenida contra Radio Continental. No haber podido castigar a Clarín fue otra fuente de tensión acumulada contra los medios, aunque al ex presidente debería consolarlo que su declamado gran enemigo, el mercado, terminó sustituyéndolo en esa tarea y las acciones de Clarín corrieron la misma suerte que la popularidad de su esposa: desde noviembre del año pasado, perdieron el 72% de su valor; pasaron de costar $ 32,44 por acción a $ 9,1, lo que significa que la empresa que el mercado valuaba hace ocho meses en 2.600 millones de dólares hoy valdría sólo algo más de 700 millones. Si la Argentina fuera un país normal y la mayor parte de las acciones estuvieran en la Bolsa (sólo lo está el 30%), ya habría puja entre quienes quisieran quedarse con el control de la empresa (aggressive take-over) porque el Grupo Clarín vale entre dos o tres veces más que el precio con el que hoy lo castiga el mercado.

El Clarín de España, el Grupo Prisa, dueño de radio Continental, no la está pasando mejor, y por motivos similares: la baja de las bolsas en todo el mundo. La crisis económica y financiera del hemisferio norte, sumada a que Prisa se endeudó considerablemente para quedarse con Sogecable, la mayor empresa de televisión por cable de España –equivalente en Argentina a la fusión de Cablevisión y Multicanal– hizo que las calificadoras de riesgo impusieran a Prisa un período de veda en inversiones. Esa es una de las causas por las cuales Prisa no pudo comprar la FM Nostalgie a su anterior dueño, Mario Pergolini, desde cuya frecuencia –104.3– viene transmitiendo Continental en simultáneo con su programación de la AM 590, sino que firmó un acuerdo con sus nuevos dueños que sólo consiste en pagar 30% de la publicidad por distribuir su programación por esa frecuencia.

El Comfer, que se ha caracterizado por tomarse años en resolver cuestiones mucho más trascendentes, como la venta de radios o canales de TV –muchos de los cuales, a pesar de haber pasado largo tiempo desde su cambio de dueños aún siguen sin tener la resolución de ese organismo– con inusitada rapidez resolvió que lo que hacía Continental era ilegal.

También, en un país normal, los argumentos jurídicos en uno y otro sentido no carecerían de razón, pero resulta tan pornográfica la intención del Gobierno de castigar a Continental por su posición crítica durante el conflicto del campo (en la conferencia de prensa de Néstor Kirchner, cuando decidió enviar las retenciones al Congreso, ante la pregunta de un periodista de esa radio, dijo: “¿Grupo Prisa, no? No, está bien, yo sé a qué te mandan a vos”) que pierde todo sustento el celo del Gobierno por cumplir normas del Comfer, que sólo aplica para castigar a quienes quiere hacerlo.

Más allá de la carencia de autoridad moral del Comfer, en esta página enumeraré también los argumentos del Gobierno. Dicen que Prisa es tan prepotente como Marsans y otros grandes grupos empresarios españoles que pretenden imponer las reglas de juego como si la Argentina fuera una colonia; que Prisa, para no cumplir con la Ley de Bienes Culturales que limita la propiedad de extranjeros en medios de comunicación a sólo al 30%, constituyó una empresa en Estados Unidos para aprovechar el convenio entre Estados Unidos y Argentina, que exime a los norteamericanos de esa limitación. Dicen también que si bien en el interior hay radios que transmiten la misma programación en AM y FM, no se puede comparar esas plazas con la Ciudad de Buenos Aires donde al concentrarse el 80% de publicidad de radio del país no hay razones de escala que lo justifiquen. Que sea cual fuera la ley de Radiodifusión, el espíritu nunca podría ser “que un rico (sic) se compre todas las frecuencias y pase el mismo mensaje, el suyo, por todas las ondas; y que además la FM de Pergolini tiene su propia irregularidad, porque fue entregada a título gratuito por el Estado hace cuatro años con el compromiso de que se destinara a una programación cultural y en los hechos “lo único que se hizo fue pasar música y alquilarla hasta encontrar un comprador y así ganarse tres millones de dólares a costa del Estado”, por lo que estiman que Pergolini perderá la concesión (“por no haber sido leal al ex presidente que se la regaló”). Para ponderar los US$ 3 millones de Nostalgie, Prisa pagó por Continental, más la FM Los 40 principales, 12 millones.

Los argumentos de Radio Continental se sostienen más desde la razonabilidad que desde lo político. El convenio con Estados Unidos para comprar el 100% de una empresa argentina de medios fue utilizado también por Hadad para vender Canal 9, y por Televisa para comprar Editorial Atlántida. Lo que haya hecho Pergolini con la frecuencia que le otorgó el ex presidente Kirchner no es su tema, y tampoco la cuestión de fondo, porque el planteo del Comfer no desaparecería si, en lugar de transmitir su programación por la FM 104.3, Continental lo hiciera por cualquier otra. El argumento de que priva de diversidad a la audiencia que una AM transmita también por una FM sería sustentable si hubiera sólo un pequeño número de radios FM, pero con la oferta de señales que hay en la Ciudad de Buenos Aires, sumada a que la tecnología hace crecer el número de alternativas continuamente (habrá miles de radio por Internet en pocos años), no resulta una amenaza concreta.

La cuestión de fondo es que en el microcentro y algunas otras zonas de la Ciudad de Buenos Aires sólo se puede sintonizar la AM Radio 10. Los taxistas saben que Radio 10 se escucha desde cualquier parte de la Ciudad, algo fundamental para quien maneja. Las FM no padecen los mismos problemas de “suciedad del espectro radiofónico” producido no sólo por las radios clandestinas, sino también por el creciente número de cables y aparatos que aumentan la interferencia radial.

Las tres principales radios AM –Continental, Mitre y Radio 10– tienen ingresos por ventas de publicidad algo superiores a los 20 millones de pesos anuales, y una señal de potencia formalmente similar, alrededor de los 100 watts. Pero Radio 10 se sintoniza más nítidamente, generando una ventaja competitiva cuyas causas tienen distintas explicaciones. La más conocida es que Radio 10 tiene “una antena más potente” porque, independientemente de lo que tenga autorizado, utiliza 400 watts para transmitir, gracias a la complicidad de los distintos gobiernos de turno. Para el Gobierno, “si se mudara a Radio 10 del dial, igual sería la líder por su contenido populachero, y se escucha mejor porque son los únicos que se preocupan por limpiar continuamente a las radios truchas que le hacen interferencia gracias a sus contactos con la Policía, pero también a su dedicación”.

La Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores tiene 110 radios AM ilegales. Es un caso único en el mundo, porque las frecuencias de AM, por su largo alcance, surgen de acuerdos internacionales con los países vecinos. Pero de la misma forma que por causas sociales el puente de Gualeguaychú siguió cortado contrariando las normas internacionales, entre las radios AM ilegales se encuentran casos tan emblemáticos como la radio de las Madres de Plaza de Mayo, y dicen en el Comfer que la gran mayoría de las radios truchas invocan su condición de revolucionarias y culturales cada vez que se las quiere cerrar.

No parece razonable que un Estado que no garantiza a las radios que su frecuencia no sea interferida, salvo que cuente con un sistema de seguridad privada y buenos contactos con la Policía, impida que una radio AM transmita en simultáneo por FM, si al mismo tiempo se lo permite a radios de las 20 ciudades más importantes del país, como Córdoba, Rosario, Mendoza o Tucumán. Más parece un deseo de impedir el crecimiento de una radio crítica al Gobierno y cuya audiencia creció un 25% desde la crisis del campo, incremento que coincide con los cien mil oyentes que la escuchan por FM desde el pasado 1º de abril. Esas personas son las verdaderas víctimas del Comfer.

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