Un informe de Diario sobre diarios publicado en su sección Zona Dura clasifica las etapas de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner en las que enfrentaron series de tapas negativas por parte de los diarios de Buenos Aires, destacándose la cobertura del conflicto con las entidades agropecuarias, cuando los medios terciaron a favor del “campo”.

Zona Dura: 14 de agosto de 2008

El Gobierno de Néstor Kirchner ya había
sufrido períodos de tensiones superiores

Cristina Fernández y la Mesa de Enlace, dos de los protagonistas de la serie informativa Gobierno/campo.

Hasta el 1° de abril, cuando la Presidenta hizo público en un acto el enfrentamiento con Clarín, este matutino había publicado 14 títulos principales sobre la protesta agraria y La Nación 17. Néstor Kirchner había soportado durante su mandato tensión mediática en series negativas de hasta 32 días. Esta serie informativa, denominada “Gobierno / Campo” por la mayoría de los matutinos, parece concluir en agosto después de 129 días de permanencia en lo alto de la agenda mediática. La pelea incluyó el enfrentamiento público mas duro con el Grupo Clarín de parte de la Casa Rosada en los últimos cinco años y medio; y roces menores con otros medios. Es el momento entonces para que el DsD intente un balance.

El conflicto entre las entidades agropecuarias y el Gobierno nacional se extendió durante 129 días. Fue entre el 12 de marzo y el 18 de julio de este año.

El 11 de marzo último, luego que el Gobierno nacional anunciara un aumento en las retenciones para la soja y el girasol, las cuatro entidades representativas del sector rural anunciaron medidas de fuerzas para resistir su implementación. La mayoría de los matutinos porteños llevaron en lo alto de sus portadas esa temática, con cintillos distintos y despliegues al interior de las ediciones, armando la serie informativa que en general coincidieron en denominar “Gobierno / campo”.

Aunque pocos lo recuerden no era la primera vez que esa serie era desplegada por los editores en las primeras planas: tal como lo registró la publicación anual del DsD, “Agenda 2007”, ya el año pasado esa temática sirvió para armar un total de 16 títulos principales sumados los de los matutinos Clarín, La Nación, Página/12 y Ámbito Financiero. Una bicoca: en el 2008 esa cifra ascendería a 353 títulos totales en los mismos matutinos (92 en Clarín, 102 en La Nación, 87 en Página y 72 en Ámbito). Y aunque estamos a mitad de año ya se podría arriesgar que la serie Gobierno / campo será difícil de superar por otros hechos noticiosos.

La primera medida de fuerza rural, anunciada el 12 de marzo, concluyó al final de ese mes. El DsD produjo entonces una Zona Dura donde consignó la inicial diferencia en el abordaje mediático: los editores que estaban en contra de la medida la calificaban de “lockout” empresarial; a favor la editaban como “paro agropecuario”. Apenas habían transcurrido 15 días de los 129 que se iba a extender. Pero los matutinos ya empezaban a perfilarse, a posicionarse ante una temática que atravesaría a todo el país.

Para agosto de 2008, la serie “Gobierno / Campo” se había discontinuado. Por lo tanto, el DsD considera que es el momento oportuno para poder estudiarla. Para aprender y reflexionar, más allá de la opinión que cada lector tenga sobre los hechos recientes. Para este relevamiento se tomaron las tapas de Clarín y La Nación, por ser los dos diarios que más venden en nuestro país. Aunque para acompañar el estudio, en algunos tramos se recurrió a otros matutinos, pero sólo de forma referencial.

Esta Zona Dura apunta únicamente a demostrar si esta serie Gobierno / Campo y la reacción que mereció por parte del Gobierno nacional se condice con otras construcciones mediáticas que soportó desde 2003 al presente el actual oficialismo. Si el diario Clarín, tomando diversos períodos, aumentó o disminuyó su negatividad informativa o si redujo su positividad hacia la administración central. Finalmente se analizará si el gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner tuvo o no crédito inicial buscando una respuesta a dichas consecuencias.

En primera instancia se confeccionó un cuadro que resumiera lo que los argentinos leímos desde mediados de marzo hasta fines de julio de 2008.

En ese lapso, hubo cuatro paros o “lockout”, como el lector quiera verlo. Para este estudio aplicaremos “protesta” de forma tal de no forzar posicionamientos propios.

Ellas fueron:

• Primera Protesta: Del 12 de marzo al 1º de abril (21 días);
• Segunda Protesta: Del 1º al 19 de mayo (19 días);
• Tercera Protesta: Del 28 de mayo al 8 de junio (12 días);
• Cuarta protesta: Del 15 al 21 de junio (7 días).

Es decir, en 129 días de conflictividad se registraron 59 días de protesta efectiva que tuvo varias modalidades; entre otras: paro total de la actividad agropecuaria, cortes permanentes de rutas; cortes parciales (por horarios); cortes selectivos (determinadas cargas no se dejaban pasar) y boicot a la comercialización de ciertas exportaciones. Todas las actividades fueron realizadas con acampes permanentes al borde de determinados caminos por parte de los manifestantes.

De igual forma se registraron:

• una primera tregua (todo el mes de abril en el cual además se desató una tensión entre el Gobierno y el Grupo Clarín). Total: 30 días.
• un primer diálogo entre las partes (anunciado el 11 de abril, concluyó el 22 del mismo mes y nunca fue de reuniones diarias). Total: 11 días.
• un segundo período de diálogo (del 9 al 14 de junio, nunca se concretó ni una sola reunión). Total: 6 días.
• dos definiciones: la primera en la Cámara de Diputados de la Nación (del 4 al 6 de julio); la segunda en el Senado de la Nación (del 8 al 18 de julio). Total: 14 días.
• Finalmente la conflictividad concluye el 21 de julio, con un período post crisis, así denominada por los principales diarios porteños (que por lo tanto sólo duro tres días, entre el 19 y el 21 de julio). Total: tres días.

A lo largo de ese período los diarios construyeron la serie informativa Gobierno / Campo que tuvo cinco tramos:

Primera Serie. Del 12 de marzo hasta el 3 de abril, se mantuvo siempre entre títulos principales y secundarios de las tapas de Clarín y La Nación. Duró 22 días.

Segunda Serie. Comenzó el 12 de abril. Con la puja por la negociación, vuelve a lo alto de la agenda que se extenderá hasta el 17. Total: 6 días.

Tercera Serie. Fue del 22 de abril al 29 de abril. Total: 8 días. Fue armada sobre el final de abril, ya que se sabía desde principios de mes que la “tregua” si no había acuerdo con el Gobierno concluiría por entonces.

Cuarta Serie. Fue del 6 de mayo al 18 de julio. Total: 74 días. Armaron un continuo desde la segunda protesta hasta la definición en el Senado. Fue el tramo más extenso durante el cual los editores se permitieron bajar a títulos secundarios la temática no más de dos días seguidos.

Quinta Serie. Fue del 19 al 21de julio. La post crisis duró 3 días.

Es decir, que en un conflicto que en la “realidad real” se extendió 129 días, durante los cuales hubo 59 días de protesta efectiva, 30 días de tregua; 16 días para dialogar; 14 días para que el Congreso defina, y sólo tres días de post crisis, los matutinos Clarín y La Nación armaron una cobertura seriada de 112 días promedio entre ambos diarios. Es decir, la cobertura apenas fue de 17 días menos del conflicto real. Ergo: estamos ante una serie informativa casi permanente.

La serie

Si se observa con atención, la primera protesta rural fue de 21 días, la segunda de 19, la tercera de 12 y la cuarta de 7. Es decir, la protesta fue disminuyendo progresivamente seguramente resultado de varias causas.

La primera serie informativa construida por los matutinos se puso en marcha también el 12 de marzo. Pero alternó tanto en Clarín como La Nación títulos principales y secundarios. Recién el 20 de marzo se instaló en lo alto de las primeras planas: 17 días en La Nación y 14 días en Clarín.

Es decir que a fines de marzo ya había concluido la primera protesta y todo abril sería definido como “tregua” por la Mesa de Enlace que con anticipación dijo que la mantendría durante 30 días. Fue entonces el 1 de abril cuando a través del discurso de la Presidenta en primera instancia, el Gobierno nacional cruzó públicamente al Grupo Clarín, supuestamente disconforme con las coberturas que ofrecían las empresas periodísticas del multimedios. Y aquí vale la pena detenerse para formularse cuatro interrogantes:

¿Fueron los 17 títulos de La Nación, los 14 de Clarín ó los 21 días de protesta agraria el elemento desencadenante de la critica mediática oficial?

¿Puede la Casa Rosada resistir en términos de opinión pública semejante embate?

¿Hay antecedentes cercanos similares?

¿Por qué la pelea con el Grupo Clarín se da después de ese primer período de fuerte negatividad durante la primera protesta y no ocurre antes o después?

Una probable respuesta al primer interrogante se encuentra en la publicación “Agenda 2007” que editó DsD en febrero de este año. Allí se encuentran cuantificadas y en detalle todas las series negativas que debió afrontar la administración central desde el 25 de mayo de 2003 hasta el inicio de la gestión de la actual Presidenta. Ello se encuentra resumido en el siguiente cuadro:

Las series informativas más extensas 2003 / 2007

Del 25 de marzo al 26 de abril de 2004, se registró la serie informativa negativa más extensa para el gobierno de cuatro años y medio de Néstor Kirchner, construida a partir de los títulos principales de los diarios Clarín, La Nación y Ámbito Financiero. Fueron 32 días seguidos durante los cuales la agenda fijada fue dominada en este orden por los siguientes temas: críticas al discurso efundante del Presidente Kirchner ante la ESMA; inseguridad (primera marcha convocada por Blumberg) y crisis energética (por entonces Clarín la editaba como situación energética).

Por extensión, la segunda serie negativa fue de 28 días consecutivos y se registró en febrero de 2005, con la polémica Reforma Penal y el caso SW, noticias instaladas por La Nación que logró arrastrar a sus colegas, entre ellos, a Clarín.

La tercera serie fue de 22 días y se construyó entre el 29 de junio y el 20 de julio de 2006 a partir de Clarín y La Nación. Los temas seriados fueron: reglamentación de los Decretos de Necesidad y Urgencia, los “superpoderes”, la “inseguridad” (tirador serial de Belgrano, entre otros casos), los “ataques” a la prensa, Lavagna con discurso opositor, la amenaza de paro agropecuario, el “revés” del fallo del Tribunal de la Haya por Botnia y el acto de la AMIA editado como el primer acto de dicha comunidad crítico contra Kirchner. El Cronista y Ambito Financiero también participaron de la serie pero con alternancias.

Es decir, que la serie “Gobierno Campo” que abarcó entre 14, o 17 ó 21 días (según se lea La Nación o Clarín respectivamente y el período observado) sería recién la cuarta serie desfavorable por su extensión.

Una pregunta que nadie responde

Con este dato podemos intentar responder entonces a los tres primeros interrogantes: la Casa Rosada ya tenía experiencia previa en ese nivel de conflictividad y en series negativas construidas en un primer momento por los matutinos porteños, que configuran posteriormente la agenda periodística de la mayoría de los medios audiovisuales. Es decir, había resistido tensiones superiores.

¿Por qué entonces el gobierno nacional reaccionó como lo hizo? ó “¿Por qué la pelea con el Grupo Clarín se da después de ese período de la primera protesta y no ocurre antes o después?” como apuntamos en el cuarto interrogante.

Algunas respuestas se pueden buscar en las declaraciones formuladas en aquel momento por sus propios protagonistas. El 14 de julio, el periodista Horacio Verbitsky firmó en Página/12 una nota, escrita en primera persona para poder reproducir dichos de Néstor Kirchner ante un grupo de intelectuales del cual tomó apuntes. El texto sirve para plantear otra hipótesis, y es que el Gobierno nacional tomó a la negatividad informativa como parte del conflicto con las corporaciones rurales. O sea, esencialmente política.

Otra hipótesis pasa por plantear que el enfrentamiento estuvo signado por negocios, otras coberturas (por cierto que muy menores) o cuestiones judiciales. Así pareció interpretarlo Ámbito Financiero el viernes 28 de marzo al imprimir que algunas de las razones del “endurecimiento con Clarín” en una nota en la cuales apiló once cuestiones de las más diversas, desde alternativas judiciales del caso Noble hasta el intento de “democratizar” las transmisiones de futbol.

En tanto, Critica editó en ese período 6 tapas en donde el protagonista fue el Grupo Clarín. Los títulos fueron: “Enemigos íntimos” (sobre la relación entre el Gobierno y el multimedios, el 6 de abril), Botnia en San Pedro (sobre la contaminación de Papel Prensa, el 13 de abril), “Peor que Botnia (sobre la agresión del directivo de Clarín, José Aranda, a un fotógrafo de Crítica el 17 de abril), “Con los cables cruzados” (sobre la definición de Macri del soterramiento de los cables en la ciudad el 28 de abril), “Yo contamino, ellos contaminan” (en donde señaló que la Presidenta “admitió” que Papel Prensa contamina, el 7 de mayo) y “Donde hubo fuego” (sobre una supuesta reconciliación entre el Gobierno y Clarín el 19 de mayo). Fuera de ese período editó “El Morgangate” (sobre supuestas maniobras del banco JP Morgan, en donde tenían cuentas varios ejecutivos del Grupo Clarín, el 22 de junio).

Las portadas de Crítica fueron tan funcionales al Gobierno, en plena pelea con el multimedios que su propio director, Jorge Lanata, tuvo que ensayar una aclaración. Dijo Lanata, el 17 de abril: “En el caso de Papel Prensa, este diario no eligió el momento en el que los exámenes solicitados por la Justicia iban a realizarse. Tampoco el momento en que la Corte recibió la causa de los hijos de Noble. ¿Debíamos postergar su difusión para no quedar en medio de la pelea del Gobierno y Clarín? ¿Debíamos directamente censurarlos, ya que algunos suponen que se está en un lado o en el otro? ¿Por qué debemos elegir entre dos opciones que no nos gustan? No creo que sea eso lo que ustedes esperan de nosotros”.

Gestos y decisiones de los editores

Podrían ser razones políticas, o comerciales, pero si el análisis se llevara a la cobertura que realizó Clarín de la serie Gobierno / Campo antes del estallido de la controversia, se podría arriesgar que en la Casa Rosada nadie siguió a pie juntillas la perfomance que venía desarrollando el principal matutino argentino.

Es decir, el mito que dice que el Gobierno se enfrentó con Clarín por cómo cubrió éste el conflicto agrario (siempre tomando el período del 12 de marzo al 1° de abril), no se sostiene en comparación con la longitud de otras series negativas que no generaron igual reacción desde la Casa Rosada.

Siempre en ese período crucial, otros ejemplos abonan esta idea:

El 27 de marzo – es decir, cuatro días antes que empezara la tensión con el matutino de Noble – Clarín fue el primer diario que decidió no volver a editar una tapa “catástrofe” para abordar el conflicto. A los pocos días arrastró a sus colegas que también desmantelaron sus ediciones “catástrofes”.

El 29 de marzo, mientras La Nación y Crítica aseguraban que las entidades del campo habían levantado el paro, Clarín y Página/12 fueron más prudentes y hablaron de “suspensión” del paro o huelga. El matiz sería importante horas después, porque el Gobierno nacional pediría que levanten la protesta para poder dialogar.

Sólo Clarín y Página/12 le dieron crédito en sus títulos principales de tapa (el 1 de abril) a las medidas oficiales para favorecer los pequeños y medianos productores. El resto de los matutinos o las ninguneó o las descalifico por intrascendentes.

Pero al argumentar en contrario hay que consignar que el supuesto desagrado oficial con la cobertura del multimedios, no solo se puede remitir al diario papel.

Aunque aquí no se aborda el “poder de fuego” mediático –como se dice en la jerga periodística- de empresas como Radio Mitre, Canal 13 TV y la señal Todo Noticias (TN) que todas pertenecen al mismo multimedio, resulta imprescindible señalar que varias de las apreciaciones críticas del Gobierno estuvieron dirigidas a la cobertura de la señal TN. ¿Y por la cobertura supuestamente tendenciosa de TN –que es la señal de mayor audiencia en el rubro informativo- se desencadena la pelea contra todo el multimedios?

Sobre el poder de la TV, la ensayista Beatriz Sarlo dijo a la revista ADN de La Nación el sábado 9 de agosto “la televisión tiene un poder grande. Me parece difícil que hoy se pueda armar una realidad sólo con planas de diarios de papel. Pero la televisión tiene ese poder. No quiere decir que la gente sea juguete de la televisión, pero ese poder es fuerte”.

Si fuera así, entonces habría que estudiar a fondo cual fue el comportamiento de TN entre el 12 y el 31 de marzo. Si no fuera así, y la respuesta hay que buscarla en la cobertura del diario papel en igual período, entonces este estudio plantea que la reacción oficial fue desmesurada y no estuvo a la altura del manejo de otras series negativas más intensas que se hizo desde 2003 al presente.

Otra mirada

Si se sale de la coyuntura que plantea el estudio de la serie se pueden buscar respuestas en todo el período del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Eso permite preguntarse: ¿Clarín venía desgastando en términos de opinión pública a la actual administración con un tratamiento tan negativo que cuando estalló la protesta del campo terminó desencadenando el cruce con el Grupo Clarín?

Pues bien, la repuesta es no. Una vez más, según el relevamiento realizado para la newsletter, “Reporte DsD” el gobierno nacional reunió en enero de 2008, 8 títulos principales de tapa positivos en Clarín; 19 neutros y 3 negativos. Y en febrero 7 positivos, 18 neutros y 4 negativos.

Es decir, Clarín no venia desgastando a la Casa Rosada. Claro que en marzo, ya con la serie Gobierno / Campo la ecuación cambió: Clarín editó 13 negativos y tan sólo 3 positivos. El resto fue neutro.

Es decir, que la situación hasta que estalla el conflicto, era favorable a la Casa Rosada, y no se registraban “campañas” o “escaladas” mediáticas negativas. Ergo: aún así el Gobierno nacional reaccionó de punta.

Ahora bien, y para responder al último de los interrogantes: ¿Tuvo el gobierno de Cristina Fernández crédito mediático inicial? ¿Gozó del mismo crédito inicial que las empresas periodísticas otorgaron en 2003 al presidente Néstor Kirchner; y que en general brindan a todo gobierno que recién asume y debe acomodarse a la nueva administración? La respuesta es no.

Cristina no tuvo crédito inicial.

Según el estudio mencionado, Néstor Kirchner contó con diez meses de crédito inicial. Fue entre el 25 de mayo de 2003 y el 25 de marzo de 2004. Como esta referido en el cuadro antes presentado, ese día Clarín, La Nación y Ámbito coinciden en criticar – con matices distintos – al presidente Kirchner por su discurso ante la ESMA que consideraron refundante en materia de derechos humanos. Por el contrario, Cristina no tuvo crédito.

El titulo de tapa de Clarín del 12 de diciembre de 2007, con “Moyano advierte a Cristina sobre los reclamos gremiales” es el mejor ejemplo, para entender que esa tapa negativa fue editada cuando apenas transcurrían 48 horas de la flamante mandataria en el poder.

¿Creía la Casa Rosada que el nuevo gobierno iba a gozar de crédito mediático inicial? Pues si ello ocurrió entonces no leyó los pronunciamientos a través de editoriales que publicaron no solo los mencionados diarios porteños sino otros tantos matutinos provinciales y regionales cuando Cristina dio a conocer en noviembre de 2007 el futuro gabinete nacional que asumiría el día 10 del mes siguiente.

La mayoría de las empresas sostuvieron en base al análisis de los miembros del gabinete futuro, que la administración de la Presidente estaba signada por la continuidad y no por el cambio. A buen entendedor pocas palabras: no habrá crédito inicial para la continuidad del kirchnerismo en el gobierno.

Ahora, en la Casa Rosada ya lo saben.

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