El quebranto de bancos y compañías de primera línea de EEUU debería aleccionar a los medios argentinos que los citan como fuentes de indudable seriedad y utilizan sus pronósticos y opiniones como oráculos, afirma Diario sobre diarios. Ejemplos de la amonestación de gobiernos argentinos por parte de los gurús de Wall Street que suele tener eco instantáneo en los medios locales, con pocas excepciones. Eduardo Blaustein en Critica también se pregunta, en tono de sorna, por el carácter sorpresivo de la crisis de Wall Street. ¿Tanto recurso dedicado a pronosticar no advirtió lo que iba a suceder con la timba financiera?

Lehman Brothers: su quiebra debería dejar una lección

La quiebra del banco de inversión Lehman Brothers debería aportar un aprendizaje al periodismo argentino. Es habitual leer en los diarios “informes” tanto de esas entidades como de “calificadoras de riesgo” sobre distintos aspectos de la economía argentina, que son editados por los matutinos en forma acrítica, como si fueran meros observadores neutrales del mercado, sin intereses propios.

Un ejemplo que seguramente no será el primero ni el último. El pasado 14 de agosto, La Nación publicó una nota titulada “Wall Street advierte que es alto el riesgo de un default” de la Argentina. El texto, firmado por el corresponsal del diario en EE.UU., Hugo Alconada Mon, señaló que, “como en 1999, destacados analistas de Wall Street avizoran graves problemas en la Argentina. Las recomendaciones de los especialistas a sus clientes para que reduzcan sus inversiones en el país incluyen, otra vez, las posibilidades de un default o una reestructuración forzosa de la deuda”. Y en el segundo párrafo consignó: “Lehman Brothers explicó a sus clientes que ‘los mercados han comenzado a preguntarse si el país (por Argentina) podría estar al borde de otro default”.

Luego, siguió desglosando el informe, sin una sola advertencia a los lectores sobre quién es el emisor. Lo mismo ocurrió cuando se difundió una “baja” en la calificación de la Argentina por parte de Standard & Poor`s el mes pasado. Sólo Alfredo Zaiat en Página/12 puso reparos al informe. El resto de los matutinos lo editó en forma acrítica.

LA CRISIS FINANCIERA

The Sensato’s Corporation

Les pregunto con sonrojo a mis compañeros de Economía: “¿Se sabe algo sobre el presunto plan de los EE.UU. que hay tanta euforia?”.

Eduardo Blaustein – 20.09.2008

No entiendo una goma aunque sospecho que no hay nada que entender, siendo que esto es incomprensible, inasible como la Santísima Trinidad o la idea de Infinito. Extremadamente, pero muy extremadamente, irracional. Hasta hoy pensaba que la expresión timba global era una metáfora afortunada para describir… la timba global. Pero para lo que viene sucediendo en estos días la metáfora no alcanza: en la timba hay alguna que otra ley que forma un sistema previsible. No sé cómo se puede llamar esto que sucede, Big Bang desatado por dioses furiosos descerebrados.

Me acerco a los compañeros de Economía y les pregunto con sonrojo: “¿Se sabe algo concreto sobre el presunto plan de los EE.UU. que hoy hay tanta euforia?”. Me miran con una sonrisa. Me dicen con naturalidad burlona: “Esto es el mundo financiero” (gil). Y me sugieren –¿a modo de terapia?– que les escriba algo. Casi como apostando a que quizá un loco, desde su lugar errático, pueda encontrar alguna revelación que los mercados no encuentran.

Hay preguntas tan obvias que no veo que se estén haciendo. ¿Ni un puto gurú mundial entre tanto pseudobrillante previó lo que iba a pasar? ¿Ninguna cadena informativa mundial? ¿Cuánta complicidades sistémicas masivas, con generosos intereses, debieron coincidir para que nadie dijera nada? ¿Cuántos gobiernos pseudobananeros hubieran caído en el Tercer Mundo tras catástrofes como las de estos días? Un PBI argentino enteramente dedicado a rescatar al primer par de entidades caídas, las de mayor poder de lobby en el sacrosanto, moral y sensatísimo Congreso de los EE.UU., “país serio”.

Visto desde el salvaje sur, estos tipos de Wall Street y sus retransmisores sudacas, ¿todavía pretenden dar lecciones de racionalidad? Con estas subas y bajas abismales en las bolsas, sus “pánicos” y sus “euforias” (parecen gorilas presos de un mal viaje con LSD), con los cambios violentísimos en los precios del petróleo o la soja –ayer en el espacio, mañana en las fosas Marianas–, ¿estos tipos nos dicen que tenemos que crear “reglas previsibles” –ji ji– a la hora de sembrar porotos, subir o bajar retenciones, favorecer la llegada de inversiones? Digo, si se asume que los mercados cada tanto padecen este problemita de los ataques de pánico, ¿no sería prudente que gobernaran otros?

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