Nota publicada en la edición impresa de Crítica reseñando las intenciones del magnate mexicano Carlos Slim ampliar su presencia infocomunicacional en la Argentina, en un escenario de pronta oferta del triple play.

SLIM INTENTA AMPLIAR SUS NEGOCIOS EN LA ARGENTINA

Cristina y el amigo mexicano

La Presidenta recibió al empresario de comunicaciones que quiere competir con grupos locales. 20.05.2008

Cristina Fernández de Kirchner recibió ayer la visita del hombre más rico del mundo, el mexicano Carlos Slim, dueño del Grupo Carso, dueño de las empresas Telmex y Claro (ex CTI), entre otras empresas, y poseedor de una fortuna calculada por la revista Forbes en 68 billones de dólares. Desde la Casa de Gobierno no se brindó información oficial sobre lo tratado. Sólo permitió el ingreso de fotógrafos y camarógrafos que mostraron el momento en que Slim obsequió a la Presidenta una laptop MacBook Air de última generación que pesa poco más de un kilo y es actualmente la más delgada del mundo.

La visita de Slim se produce cuando acaba de enfriarse la disputa entre el Gobierno y el multimedios Clarín. El mexicano es el principal operador de telefonía móvil de la región y pretende operar en la Argentina la convergencia entre televisión, internet y telefonía, conocido como Triple Play, el principal negocio de las telecomunicaciones de los próximos años.

Fuentes del sector aseguraron a Crítica de la Argentina que Slim, un adversario que preocupa al Grupo Clarín, ya habría ofertado por la compra de Multicanal, Clarín, Supercanal, del grupo Vila-Manzano, y Telecentro, de Alberto Pierri, con la intención de hacer pie en ese mercado.

Una versión había indicado que Slim era socio de Pierri –algo que Telecentro desmiente–, aunque otras sospechas apuntan a su vinculación con Gigacable.

Para reforzar sus negocios de telefonía fija, Slim también estaría pulseando por la compra de la porción de Telecom que está en manos de la familia Werthein.

El Grupo Carso es un gigantesco holding empresarial que opera en varios rubros industriales en México y en toda América Latina. También posee acciones de importantes empresas de los Estados Unidos, como Apple o las populares tiendas Sears.

No solo Telmex es la empresa de telefonía más grande de Latinoamérica: su división de telefonía móvil, América Móvil, figura en el tercer lugar de empresas latinoamericanas, con 99 mil millones de dólares, detrás de Petrobras y la minera brasilera Vale.

El de ayer significó el tercer encuentro entre Cristina Kirchner y Slim, un empresario con una posición política que suena como la más maravillosa de las músicas para los Kirchner. Suele fustigar al neoliberalismo y al Fondo Monetario Internacional: “No fue bueno para nuestros países y prueba que algo está profundamente equivocado”. O los piropos que suele verter sobre los Kirchner. “La recuperación argentina es formidable”, dijo el año pasado en el plenario de la Clinton Global Initiative en Nueva York. También recomienda “invertir más en proyectos de infraestructura y preocuparse menos por la inflación”.

Slim también realiza labores filantrópicas en forma personal o a través de sus múltiples empresas como la Fundación Telmex, el museo de su esposa Soumaya Domit de Slim (fallecida en 1999), el rescate del Centro Histórico de la Ciudad de México (centro histórico del Distrito Federal) y, recientemente, en la Fundación Alas creada por la cantante Shakira.

La ayuda se extiende a toda Latinoamérica a través de Fundación Carso, que con un patrimonio inicial de 4 mil millones de dólares y presupuestado en pocos años a más de 10 mil millones de dólares, apoyará sus diversos programas de ayuda.

Seducción de caderas y Alas 

Carlos Slim patrocina la Fundación Alas (América Latina en Acción Solidaria), creada por artistas, intelectuales y empresarios de la región, cuyo presidente honorario es Gabriel García Márquez, con el objetivo de crear un “movimiento social que genere un compromiso colectivo para el desarrollo infantil”. Antes de cerrar un show en el que actuaron Mercedes Sosa, Gustavo Cerati y Alejandro Sanz, Shakira anunció que el empresario mexicano había donado 110 millones de dólares.