Excelente precisión de Lucrecia Escudero ante una sesgada cobertura del corresponsal del diario El País en Buenos Aires, con la pelea entre gobierno y algunos medios como telón de fondo.

Precisión

LUCRECIA ESCUDERO CHAUVEL, (profesora invitada de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, y docente de la Universidad de Lille) – Francia – 11/04/2008

Con referencia al artículo de Jorge Marirrodriga La popularidad de la presidenta argentina se hunde en tres meses, publicado por vuestro medio el 9 de abril, quería hacer la siguiente precisión: todas las universidades públicas argentinas son subvencionadas por el Estado, y esto no indica que los organismos de investigación que funcionan en ellas sean oficialistas, como lo deja traslucir el artículo en referencia a la creación de un Observatorio sobre Medios en la Facultad de Ciencias Sociales. Me permito hacerle llegar estas líneas por la enorme repercusión que ha tenido ese artículo en Argentina y en la comunidad de aquellos que, como yo, nos dedicamos precisamente al análisis de los medios. La concentración del sistema de los medios argentinos es tal que confunden una iniciativa común a otras academias con un ataque directo y una amenaza de censura. El paisaje audiovisual argentino se rige aún hoy por las leyes dictadas bajo la dictadura militar de 1976, reformadas bajo la presidencia de Carlos Menem, que exacerbó la concentración monopólica y, a diferencia de otros países como México, que ha podido realizar un amplio debate y una reforma de su legislación, el tema de la regulación y autoregulación de los medios pareciera ser todavía tabú. La sociedad argentina se merece un profundo análisis sobre el rol de los medios en estos últimos años porque también ellos han sido responsables de las sucesivas crisis institucionales que atravesó nuestro país. Debate irrenunciable porque se juega la información sobre las prioridades de la agenda pública, la construcción del consenso y las formas del disenso en la convivencia cívica argentina.