El lock out patronal de las productoras y emisoras televisivas argentinas dejó sin la poca ficción a la pantalla de TV. La medida empresaria se tomó como represalia por una huelga de actores que demandan mejoras salariales y laborales. Ver nota en La Nación.

Pantalla negra para la ficción televisiva

No hay tiras por conflictos gremiales

Por Natalia Trzenko – De la Redacción de LA NACION
Martes 27 de noviembre de 2007 | Publicado en la Edición impresa

Cuesta recordar un peor año para la ficción que este 2007, que en términos de producción televisiva está casi cerrado. Ni siquiera 1999, cuando la novedad de los reality shows y la crisis publicitaria forzó a los canales y a las productoras a achicar al mínimo la participación actoral en sus ciclos y los damnificados acuñaron el slogan de “Somos actores: queremos actuar”, ocurrió lo de estos días. Una pantalla chica que adolecía de muy pocos ciclos argumentales se quedó vacía de ficción de un día para otro. Es que ayer y hoy la Asociación de Telerradiodifusoras Argentinas (ATA) y la Cámara Argentina de Productoras Independientes de Televisión (Capit) decidieron levantar de sus grillas los ciclos de ficción ante la falta de acuerdo con la Asociación Argentina de Actores.

El conflicto salarial y gremial que parecía a punto de resolverse el jueves pasado recrudeció porque no fue aceptada la oferta realizada por los empresarios y los actores decidieron continuar con las jornadas laborales de seis horas veinticinco minutos que estipula el convenio laboral que rige la actividad desde 1975. Desde el viernes pasado, por decisión de ATA y Capit no se graban tiras como Mujeres de nadie , Patito Feo , Son de Fierro ni el unitario El hombre que volvió de la muerte .

Después de una semana de trabajo actoral a reglamento, los productores optaron por suspender las grabaciones hasta nuevo aviso y, mientras ayer por la tarde en Actores esperaban la comunicación oficial del Ministerio de trabajo para una nueva reunión entre las partes, los estudios permanecían cerrados y a la espera. Según los productores, los horarios restringidos de grabación hacían que en muchos casos, especialmente en las tiras, no se llegara a completar los capítulos necesarios para salir al aire y por eso, por la incertidumbre de no saber si era posible entregar el material a los canales, se tomó la medida empresarial. Así, las emisoras debieron acomodar sus grillas para tapar los espacios de-jados vacantes por las ficciones. En el caso de Telefé, ni siquiera se emitieron las repeticiones de Montecristo y Televisión por la identidad, aunque el más perjudicado fue Canal 13, que tienen cuatro ciclos argumentales en su pantalla.

Por el lado de los actores, que reclaman desde hace meses un aumento en la remuneración estipulada para las participaciones de sus agremiados y una revisión de los tan discutidos horarios laborales, entre otras cosas, la suspensión de las grabaciones implicó una práctica desleal que denunciaron ante el Ministerio de Trabajo. Además, en su denuncia, la Asociación Argentina de Actores pide “que se notifique al Comfer la interrupción unilateral por parte de los canales y productoras de la programación habitual, a los efectos de que analice las violaciones a la ley de radiodifusión y decreto reglamentario”. Según Norberto Gonzalo, secretario general de la asociación, ésta es una medida ilegal que además afecta “a los compañeros fuera de contrato que hacen bolos , pero sobre todo los más perjudicados son los televidentes, que se quedaron sin sus ciclos en el aire”.

Lo cierto es que esta semana no comenzó mucho mejor de lo que terminó la última, con los ánimos más que caldeados debido al fracaso de las negociaciones, el corte de las grabaciones y la fuerte protesta que realizaron los extras de televisión agrupados en el Sindicato Unico de Trabajadores del Espectáculo Público (Sutep) frente a las puertas de Telefé, donde en realidad no hay demasiada producción de ficción, ya que ayer se suspendió una de las primeras grabaciones de Aquí no hay quien viva , el ciclo que se anuncia para muy pronto. Por ahora, parece que el conflicto está lejos de resolverse y mientras los canales deben adaptar su programación a esta incertidumbre también deben renegociar sus contratos por publicidad, ya que no es igual la tarifa que debe pagar un anunciante que quiere promocionar su producto durante la emisión de Patito feo que la que rige en el horario del talk show Para siempre.

Claro que el seguidor de las ficciones no sabe quién tiene razón en esta pelea ni le interesan las pérdidas monetarias que sufran de un lado o del otro. Lo que sí tiene claro es que la escasa oferta argumental que tenía se volvió inexistente y que si antes debía adaptarse a los horarios a veces desordenados de los canales para emitir sus historias ahora ni siquiera sabe cuándo volverá a verlas. Y éste es el peor momento del año para que suceda algo así. Es que muchas tiras están cerca del final y algunos otros programas deberían comenzar a grabarse pronto para contar con los suficientes capítulos realizados para salir al aire hacia fin de este año y principio del próximo.

Por más que este conflicto se resuelva de la mejor manera y lo más pronto posible (hoy habrá seguramente una nueva reunión entre las partes), lo cierto es que ya se convirtió en el cierre de un año en el que, por su producción y su contenido, la ficción vivió uno de sus peores momentos.